miércoles, 28 de diciembre de 2016

Me quiero morir

Hacía tiempo que no me encontraba así de mal. Con muchas ganas de morirme.
Lo siento, pero es la verdad. Toda la ilusión que traía, el respiro que sentí al irme de allí, pues no sé qué ha pasado con eso. Pero ya no queda nada. Ahora sólo quiero morirme. No me apetece empezar de nuevo, siento que no dejo de tener lastres, y cuando no tengo lastres, entonces no tengo nada y en cualquiera de los dos casos, quiero desaparecer. De repente, en serio, no tiene sentido nada en absoluto. Y cómo puede ser posible? Cómo tras haber descubierto el secreto de la felicidad, el haberme declarado a mí misma como una persona feliz... qué coño ha pasado?? porque algo ha tenido que pasar, dentro o fuera o dentro y fuera. Acaso me hace mal la convivencia? Son las fechas? Es la familia?
Cuando yo estoy sola, no veo la televisión. PAso mucho tiempo en silencio. Y aquí, todo es televisión a voz en grito, tonos de voz por encima de la media que soporta mi tímpano. Soy especial pues sí, por eso quiero morirme. Porque no soy normal.

Todo en mi vida es un error. Irme, quedarme, volverme a ir. Lo que hago es huir. PArece que no estoy feliz y por eso me muevo. PEro no es verdad. Si alguien es feliz, es feliz aquí y en Sebastopol. Yo era feliz, en serio. Amargada a veces, pues sí, con mis cosas, pues sí. PEro feliz, joder, feliz. PEro y ahora, qué pasa? de repente ya no soy feliz y me quiero morir?

Es que estoy cansada, es que no quiero hacer absolutamente nada. NADA. Y cuanto menos hago, más ganas tengo de morirme.
Seguramente seré una ciclotímica de mucho cuidado y ya está. Y todo lo hago mal, y ya todos los pensamientos extremos e irracionales de golpe, por lo tanto: muerte, joder, muerte.

sábado, 24 de diciembre de 2016

Mal :(

Vale, pues fatal. Yo pensaba que estaba bien y que estas navidades iban a ser diferentes. Pero no. Ojalá pudierais ver las fotos... EStoy gorda joder. Es una mierda, no lo entiendo. Es que tengo una cara de bollo que es una abominación. Y un cuerpo horroroso. Yo no sé qué coño pasa, si es que no me sé vestir y no me favorece lo que me pongo, o si es el pelo que tengo el corte ya fatal y el color. Yo qué sé. El caso es que me he visto horrorosa. Y estoy depre, para qué me voy a engañar. Es lo de siempre, que yo pensaba que lo tenía superado pero no, joder. Es que no acepto que soy como soy, que nunca voy a ser guapa aunque pese 42 kilos. Que tengo la cara gorda y siempre la tendré en comparación a otra gente, y que mis facciones son como son. Que soy fea en comparación con la mayoría de la gente. Qué cabreo llevo.
Y encima, en los vídeos éstos que suele colgar la gente en Facebook, han puesto fotos de una boda a la que fui en junio, y oh my god, ojalá pudierais verla también. Tengo unos brazos, que no son normales. Son gigantes, son una asquerosidad. Y mi cara de pan de hogaza. Fatal. Qué asco joder. No me quiero. Lo reconozco. Dije que tenía que trabajar en quererme. Pero cómo me voy a querer?? No me quiero ver. Me tengo manía. No estoy contenta. Ya se me ha pasado la felicidad. O tal vez sean las fiestas. Sólo quiero que pase enero y empiece una nueva etapa. Pero me da mucha rabia no poder disfrutar de la vida en general por las fotos, por verme fea. Porque intento arreglarme, me maquillo, me pongo tacones o al menos voy con cuñas... Me hago selfies en casa antes de salir. Me veo bien. Salgo, me hacen fotos, me las enseñan o me las mandan y .... a tomar por culo el buen rollo, no puedo evitar compararme con el resto y no puedo evitar verme horrorosa y mirar únicamente mis defectos: mi cara de pan, mis brazacos, mi fealdad. Mierda. Mierda. Mierda.
Enfado de niñata otra vez.

lunes, 19 de diciembre de 2016

Por el momento, estoy bien

Ya estoy en España. He venido a casa de mi madre para pasar aquí unos días. Sigo estando contenta en general, de ánimo sigo bastante bien.
La verdad es que venir ha sido como quitarme un gran peso de encima. Sobre todo pensar que no tengo que volver...es una liberación. Es suficiente para estar feliz.

En cuanto al peso, creo que estoy en 49,5 o así, y digo creo porque sólo me puedo pesar en la balanza no digital. A mi balanza digital se le han acabado las pilas y son de ésas de botón grande y no consigo encontrarlas.

Con todo el estrés de la mudanza y demás, me dieron cólicos y por eso creo que perdí un poco de peso.
Mi madre, por supuesto, no para de decirme que qué delgada estoy y que se me notan los huesos y que no me cuido... No deja de decir que no como bien que no disfruto con la comida. La verdad es que con la edad que tengo y que mi madre siga diciéndome esas cosas, más que cansado es ridículo además de exagerado e incorrecto. Porque una madre es una madre, y mi madre es de aquellas que quieren que sus hijos sean gordos y sanos. Que coman y coman. Lo tiene metido en la cabeza desde que yo era pequeña.
Pero no quiero escribir sobre eso, porque en serio, me mata y ahora que estoy feliz no lo quiero estropear.

Estoy muy contenta también porque no tengo nada de hambre. Es decir, puede que sea la tranquilidad de estar aquí y no tener miedo, que estoy de vacaciones, que no tengo que ir a reuniones, que no tengo obligaciones hasta enero. Y eso mola. Hay un montón de dulces y de comida en esta casa, pero en serio, no tengo ninguna tentación y eso, no me había pasado nunca. Es que no me apetece, y cuando me apetece, sé que es de cabeza, no de estómago. Me lo pide la cabeza pero no el estómago. Así que no como.

lunes, 28 de noviembre de 2016

Felicidad contenida, sólo por este momento.

Llevo unos días de felicidad contenida como no os podéis imaginar. Es que tengo ganas de saltar, de bailar, de gritarle a todo el mundo mis planes futuros y cómo los voy a conseguir. Pero no puedo. No puedo porque si hablo de ellos, vendrá el temido qué dirán. Estoy feliz y lo quiero compartir y no puedo. Porque tengo miedo de que me roben mi felicidad, con negatividad o lo que es peor: con indiferencia. Sé que es una tontería, que si estoy feliz, pues estoy feliz y a volar. Pero me gustaría tanto que la gente a la que yo considero importante se alegrara conmigo.... EStoy deseando contarlo y no lo puedo contar. Es que aún no es real, no puedo ser como la lechera. Es la felicidad de la anticipación. Por eso también me tengo que contener, porque aún no ha pasado nada.
Y no se me puede olvidar todo lo que he aprendido aquí: que no hay que correr, que no hay que acelerarse, que hay que vivir cada día apreciándolo mucho y sobre todo, no desperdiciarlo y no tener miedo.

Me quedan tan pocos días para volver a España... Estoy feliz. Feliz. Sólo tengo miedo de que la gente no se alegre conmigo. De la indiferencia. Tengo miedo y no puedo tener miedo. Estoy feliz y no puedo estar feliz.
Me acelero y en la vida no hay que acelerarse. Anticipo y me pierdo el ahora. Ayer estaba tan contenta que les mandé un vídeo a unos amigos de un espectáculo de luces y sonido porque me pareció maravilloso, bueno, pues me dijeron que: menuda horterada. Captamos a lo que me refiero, no?? A que yo estoy feliz y emocionada y quiero que todo el mundo lo esté. Pero no. Yo estoy feliz y el mundo no me acompaña. Joder, para una vez que puedo decir que estoy pletórica.

Hoy, por ejemplo, en un afán descontrolado de compartir mi felicidad cuando una compañera de trabajo me ha preguntado cuál iba a ser mi siguiente paso... me he emocionado contándole mis planes y mis anhelos y me ha dicho: "creo que primero tienes que poner por delante tus prioridades, y una vez que lo hayas hecho, decidir qué quieres hacer. Porque si no, vas a volver a perder el norte". A este tipo de comentarios es a los que tengo miedo. Porque que me lo diga esta chica, que ni me va ni me viene, pues tiene un pase. Pero que me lo diga la gente a la que aprecio... que me digan que mis planes me van a llevar a perder el norte DE NUEVO....

El caso es que la primera vez que escuché esta frase, fue de boca de mi padre. Cuando le dije que iba a empezar un trabajo, sin dejar los estudios, y me dijo: "cuidado, a ver si te voy a tener que comprar una brújula..."

Sé que no hay un camino a seguir. No hay nada marcado. Sé que me puedo perder muchas veces, sé que tengo que establecer prioridades, pero odio que me juzguen. Porque yo tengo derecho a decirme de todo, a decir que soy una fracasada, a decir que estoy perdida en la vida, a decir que soy una gorda oronda y una fealdad en estado puro... Pero tener que escucharlo en la boca de la gente que me importa... Me toca bastante la fibra.

Por eso tengo que moderarme, no contar mis planes a nadie, o si acaso, muy por encima. Nadie cuenta su vida al detalle, si me preguntan, me tengo que limitar a decir vagamente que sí, que tengo planes, pero que voy a ir poco a poco. NADA, no puedo contar NADA. Y si las cosas salen, pues salieron. Guardaré mi felicidad para mí. Porque es mía, y ya está. Nadie va a comprenderme porque yo soy como soy. Y me volveré a perder, y qué? Hasta que no encuentre mi sitio no voy a parar. Y si nunca lo encuentro, pues como dicen, disfrutaré del camino.

Se puede ser feliz teniendo los pies en el suelo?

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Año "fail"

Voy a escribir aunque como le dije a flau no pensaba hacerlo hasta no pesar 49, pero es verdad que tengo cosas que decir...

LO primero de todo es que me he dado cuenta de una cosa: no se puede llorar y tragar al mismo tiempo. Literal. Lo vi hace un tiempo en Internet buscando remedios para controlar los ataques de llanto: consiste en beber agua, bastante. Ahora, eso sí, después te meas viva. Pero viva entera, vamos. Pero no lloras. Si bebes, no lloras. Pero tienes que estar un rato bebiendo, se me ha entendido, no? Y cada vez que sientas ganas, hala, a beber. Tienes que tragar bastante. Qué ironía, no?? Pues sí, en la vida mientras estás tragando, no puedes llorar. Ahora entiendo lo de ahogar las penas, las penas con pan son menos y etc. Todo viene de ahí, que si tragas, es que no puedes hacer otra cosa, ni siquiera respirar...

En general me he sentido como un animal al que han acorralado y no ha tenido más remedio que sacar las zarpas y escabullirse.
Hasta ahora, yo estaba en mi rincón. Aguantando y sin enfrentarme. Pensando que eso era lo que tocaba, "es la vida" me decía a mí misma. Acéptalo. Sin embargo, cuando el sufrimiento supera al miedo, se abre la posibilidad de cambiar. Y eso contando con que yo no creía en el sufrimiento, es decir, yo intentaba trabajar en controlar el dolor, pero no añadir sufrimiento, que el sufrimiento como dicen es opcional, algo que añadimos nosotros. Tú puedes estar pasando una mala racha, pero tienes la opción de aceptarlo o bien de sufrir. Y sufrir, pues no sirve para nada, sólo añade carga emocional. Pero, joder, la gente sufre, y es un mecanismo excelente para plantar cara a lo que te jode: que si sufres mucho, es cuando reaccionas y dices, cómo? qué está pasando? tengo yo que aguantar esto? y así no te queda más remedio que tomar decisiones y cambiar cosas. Vamos, que al final, tiras hacia adelante. Y a mí es lo que me ha pasado. Yo creía que tenía miedo, que lo iba a superar, que echaba de menos mi zona de confort... pero en realidad lo estaba pasando tan mal, que ese dolor, el llanto, y la rabia han atropellado al miedo y a todo lo que se ha puesto por delante. Ha sido efectivamente así, un: NO PUEDO MÁS JODER, QUE OS JODAN A TODOS, QUÉ MIERDA ES ÉSTA. QUE NO AGUANTO MÁS. Se acabó el conformismo. Y lo que digan los demás, y los dictados. Echar a correr. Tenía que decirlo, sí. En el trabajo soy una pura pieza que no encaja. En las reuniones grupales soy como un pasmarote con cara de póker, y lo único que quiero es salir de allí cuanto antes.
Y de vuelta a los dictados: "con la edad que tengo….no puedo permitirme eso". Pero me lo permito. "Es que me quedo sin trabajo y sin saber qué voy a hacer con mi vida". Quien me iba a decir a mí esto? Además, cuando vuelva, sé que será una liberación y todo será muy bonito... pero cuánto durará eso? Después tengo que empezar a vivir de nuevo.

A esto le voy a titular año "fail", porque es lo que ha sido: un "fail", ya lo decía también flaura, cuanto antes empiece a aceptar que ha sido un fracaso, mejor. Pues ya lo veo claramente. Fail total. Ya da igual, quiero decir que no se puede dar marcha atrás, que no le hice caso a mi corazón y que me fui con miedo (el cuál pensaba que iba a superar). Yo pensaba: "no me quiero ir porque tengo miedo, por tanto hay que superarlo". Pero no hice caso a este otro pensamiento: "joder, pero si no te quieres ir, igual es que NO tienes que irte. Porque no quieres. Porque primero estás tú". En fin, se acabó. En mes y medio, el año habrá terminado.
Y como he dicho, la apisonadora del sufrimiento ha dejado al miedo hecho un papel de fumar.
Y rehacer de nuevo mi vida. Desde cero. Otra vez.

jueves, 3 de noviembre de 2016

última oportunidad de 2016

Voy a fijarme un objetivo: pesar 48 kilos antes de coger el avión para España.
Es decir, tengo algo más de un mes. Llevo tres días comiendo fatal y esta mañana pesaba 51. Normal si me he alimentado a base de crepes de nutella, arroz frito de los chinos y sprite en lugar de agua. Es decir, que sí, que cuando no me cuido, engordo. Y cuando digo cuidarme, no es llevar una alimentación saludable, no. Lo mío son las cantidades. Yo puedo comer nutella y arroz chino (si me lo hago yo) y si controlo las cantidades. Aunque, crepes y bebidas con azúcar, no, eso sé que me engorda muchísimo porque me gusta muchísimo y no puedo evitar zamparme una par de latas enteras de sprite o de fanta o un buen crepe de lo que sea. Pero estos días, me he dicho, bueno, no pasa nada por unas latas de refresco (y más ahora que ya no bebo coca cola, era como un "te lo mereces"). Y no, no me lo merezco. Lo que me merezco es ni comer crepes, ni beber sprite ni nada parecido.

Bien, pues hoy he comido lo siguiente:

Desayuno: croissant de chocolate y batido de chocolate
Comida: pescado con puré y ensalada (sin salsas)
Cena: Arroz blanco con gambas y salsa de soja. 1 yogur griego.

Comiendo así, no puedo adelgazar. Esto es lo que yo comería un día normal en el que no me restringiese nada. Pero cuando como así, juro que enseguida engordo. Entonces vuelvo a controlar. Y qué hago?? A ver, tampoco un gran esfuerzo.
Normalmente lo arreglo así:

Desayuno: un zumo de naranja y un plátano.
Comida: el plato que haya en el hospital (normalmente pescado, feculento y verdura)
Cena: Sopa con limón y una cucharada de nutella (o directamente, paso de la sopa y sólo me como la cucharada de nutella).

O bien, me salto el desayuno y me como una pieza de fruta al mediodía y después vengo y no ceno nada. O me tomo sólo el batido de chocolate desnatado.

Así es como yo voy moderándome. Fatal, lo sé. En cuanto subo un poco aplico esta regla. PEro está controlado para estar en torno a 49,5-50 kilos.
PAra pesar menos, tendría que estar continuamente aplicando esta regla. No podría cenar ningún día o tendría que encontrar cenas ligeras y que no me diera pereza hacerme. Y eso, no existe.
Así que, voy a intentar seguir el plan de la moderación.
A ver qué tal se me da.
Venga, una última oportunidad este año a la manera de Nere.
He conseguido no picar entre horas (sé que tampoco se debe hacer, que hay que hacer media mañana y merienda para no acumular hambre, pero no sé. Me he acostumbrado a aguantar).

martes, 25 de octubre de 2016

omnifobia, el miedo se expande

Me siento tan mal, tengo tal opresión en el pecho... y esta mañana he estado a punto de no ir a trabajar, con un dolor de estómago extremo por puros nervios, ansiedad, estrés y un NO rotundo, un NO querer más.
Es que estoy trabajando y estoy en tensión, y antes de las reuniones me pongo a temblar y me pongo malísima.
Es posible que le haya tomado miedo a ir a trabajar?? Como si fuera al matadero, como un cordero? Pero no es el caso.
Y mi trabajo no es tampoco de un estrés máximo, a ver, que si me equivoco ni se muere nadie, ni estrello aviones, ni pierdo millones de euros.... Vamos, un trabajo normal y corriente, joder, y parece, pues eso, que fuera yo controladora aérea o neurocirujana.
Es posible que este periodo en lugar de enriquecerme me haya empobrecido y embrutecido? Ya sé que hace dos días pensaba que no, que había aprendido mucho y patatán, que ya no soy inmadura, blablaba, que es una experiencia y demás.....parole, parole, parole.
Hoy me veo y digo, pero si estás hecha una mierda, por favor. Si te han quitado las energías, la motivación, las ganas; incluso te han minado la moral y la autoestima, no han confiado en ti, no han apostado por ti; pero lo peor de todo, que yo misma no he confiado en mí. No he tenido cojones de aguantar aquí. No he querido seguir aprendiendo y creciendo de verdad.

Pero qué digo, qué digo, que no, que ya lo tenías claro que el ambiente es horrible (pero qué ambiente de trabajo es bueno...). Y la cabeza, pues eso, sin parar de pensar. Los pensamientos van a toda velocidad.
Dentro de mi ser, lo que necesito es salir corriendo, huir, volar, un abrazo de verdad, un todo va a ir bien a partir de ahora, ya lo verás. No un abrazo cualquiera, un abrazo de amor de verdad, aunque sólo durara un instante pero que fuera real.
Quiero perderme, quiero irme. Pero no quiero volver a lo que no ha cambiado. Porque sí ha cambiado, o no. No lo sé.
No quiero estar con personas con las que hablas y resulta que son vampiros energéticos. No quiero dar explicaciones de lo que hago o dejo de hacer. No quiero justificarme, no quiero, joder. Y tengo esa puñetera tendencia de dar explicaciones por todo, y por si fuera poco, adornarlo con emociones y por lo que siento. Que no, joder, que no. Que eso es tuyo y forma parte de ti, que no expliques más por qué te vas!! te vas porque quieres y porque puedes, y punto en boca ya, hombre. Que ya está bien. Que no des explicaciones!!!!!! que nadie te las pide!! y si te las piden, que no las des!!! les preguntas tú a ellos qué van a hacer de aquí a 5 años? o que por qué aguantan a jefes miserables, que por qué se prostituyen por cuatro cochinas perras al mes?? Estoy harta.

Como es posible que mis pensamientos hayan dominado todo mi ser de esta forma, no puede ser, no puedo dejar que esto siga así. No todo puede ser malo. Hoy me preguntaba un compañero que ha llegado hace poco que si me gustaba la ciudad. Y lo cierto es que le he cogido manía a todo: al metro de aquí, a todas y cada una de las calles por las que voy, al lugar de trabajo, a los alrededores del trabajo, al clima, al frío, al jefe, a los compañeros... Tengo panofobia.

viernes, 21 de octubre de 2016

Liberación

Hoy ha sido el día de mi liberación señoras y señores.
Después de tantos días pensando y pensando y luchando contra mis emociones y mis razones...
Me da un poco de rabia, porque la decisión, en parte, la han tomado por mí. Aunque me gusta pensar que ya estaba tomada. Hoy mi jefe me ha llamado a su despacho y me ha dicho: bien, tu contrato finaliza en enero...y creo que las cosas no están yendo bien... Joder, en serio, ha sido como uffffff, menos mal. Claro y ya me ha dado pie para decir que, en efecto, estaba completamente de acuerdo y que todo bien con no renovar el contrato. Mi jefe ya me ofreció la posibilidad de cambiar de grupo hace dos meses, porque en éste no encajo, vamos, que ya lo teníamos los dos meridianamente claro. Pero no obtuvo respuesta por mi parte. Le dije que me lo pensaría, y... hasta la fecha. Así que, cuando me ha vuelto a ofrecer esa posibilidad, le he dicho que no. Esto sí fue una decisión mía. Si yo firmo ahora otro contrato para cambiar de grupo, tendría que estar aquí hasta octubre del año que viene. Y eso sí que no. Menos mal.
Es que en realidad todo se reducía a aguantar y seguir embolsando dinero, o a liberarme y dejar de embolsarme dinero.
Mi dinero a cambio de mi libertad. Y qué sensación, señoras, qué sensación....

Por lo demás, todo ha ido bien, dice que si quiero recomendaciones que él me las da, que cree que soy buena en lo que hago y demás palabrería, pero que con este tema, yo no puedo. Y es verdad. Toda la razón, yo no puedo más, señoras. Pero no sólo no puedo con este tema, hay otras muchas cosas con las que no puedo y que no le he dicho. El ambiente tóxico que se respira aquí, de eso no he hablado. De lo mal que tratan a las personas, de eso no he hablado. Lo siento por los que vengan nuevos, si son como yo, se los van a comer con patatas.

Soy consciente que desde que estoy aquí he generado muchos más miedos, ansiedades, inseguridades y demás "ades". Pero creo que también he crecido y me he conocido más a mí misma. YA no creo ser inmadura. Creo que he crecido mucho. ME he dado cuenta de que no soy buena comunicándome en otro idioma, y que tengo que mejorar en muchos aspectos de mí misma. Y potenciar muchos otros. Me doy cuenta de que tengo mucha vergüenza y mucho miedo al ridículo. Me doy cuenta de que sí me preocupa lo que la gente piensa, y yo pensaba que no. Pero sí. Y que tengo que trabajar en que eso no es importante. Que no. También me doy cuenta de que hay veces en que hay que actuar antes de pensar. Tanto pensar... para qué. Y que la intuición me dice mucho más que mi cabeza. Soy muy emocional, si mi corazón no está a gusto, yo no voy a estar bien. YA sea aquí o en Pekín. Y mis contradicciones: que tanto trabajar en mí misma y en mis inseguridades y miedos, tal vez me haya infundido más miedos e inseguridades.

Así que, dejarse estar, ser y vivir en el momento presente, al final es en lo que se resume todo. Hacer felices a los demás y ser feliz con lo que se tiene. Y si no estás a gusto, que te muevas, que no eres un árbol.


domingo, 9 de octubre de 2016

El dilema: should I stay or should I go?

Me he portado fatal estos días y sigo pesando lo mismo 50 con 3, con 4 o con 5 según el día.
La comida del hospital me sigue yendo bien, pero ahora tengo otro problema. ESta última semana he estado muy nerviosa en el trabajo y comía en 10 minutos. Sí, me tragaba el plato de comida en 10 minutos. Con lo que, evidentemente, me sentaba mal, claro está. Cuando ha llegado el fin de semana y por fin pensaba que iba a relajarme y a comer bien, nada más lejos. Ayer comí muy rápido también. ES como si hubiera cogido costumbre de engullir para acabar rápido y poder dedicarme a otras cosas.
También he observado que normalmente ceno de pie en la cocina, y con el desayuno me pasa lo mismo. Yo siempre he estado en contra de este tipo de comportamientos, porque me parece fatal, odiaba verlo en otras personas, no me gusta nada la gente que come de pie, de cualquier manera, rápido... y ahora yo soy una de ellas. Por esta razón y por otras que ahora contaré, esta noche no he dormido bien, me dolía mogollón el estómago y la barriga, que no sabía si levantarme y comer, o levantarme y beber agua, no sabía que postura coger... Al final no me he levantado y me he quedado en la cama dando vueltas. Pues bien, a las nueve ya sí me he levantado y he ido a la cocina a coger una rebanada de pan de molde, por ver si se me pasaba el malestar que aún tenía. Y me metí en la ducha. Y mal, fatal. Cuando estaba terminando de enjuagarme el pelo, he tenido que abrir la mampara y abrir la puerta del baño para que me diera el aire. Luego ha sido como, joder, me voy a desmayar, se me iban las fuerzas y he salido de la ducha chorreando para tumbarme en el suelo porque me iba a dar algo. Luego se me ha pasado. Ha sido un bajón de tensión, porque de azúcar imposible, ya iba yo con mi rebanada de pan en el cuerpo... El caso es que en esos momentos es cuando pienso que encima de no estar delgada, me las paso como la dama de las camelias, sintiéndome mal.

En fin, luego he comido sopa de arroz con mucho limón y algunas gambas también con mucho limón. Y contradictoriamente, después he comido chocolate con un par de galletas. En fin, sin comentarios. Así cómo voy a llegar de una vez por todas a los 48.

Lo cierto es que lo que me tiene ahora obsesionada es el trabajo. Que no sé si dejarlo o no. Es una decisión importante que tengo que tomar. Desde que vine, estoy mal. Yo no quería venir, y luego pensé que era miedo y que tenía que vencerlo. Ahora no creo que siga teniendo miedo. Podría quedarme aquí otro año más. Pero no sé si seguir a mi corazón, mis emociones y mis deseos profundos de liberación o ser racional y seguir haciendo lo que tengo que hacer.

En lo más profundo de mi ser, me quiero ir. Y eso es mi sentir. Nunca quise venir, has aguantado un año y ahora puedes irte. Sería como si una voz me dijera continuamente: "un año, Nere, has aguantado un año, ya te has demostrado a ti misma que lo puedes hacer, que has sido valiente; pero ahora, qué sentido tiene seguir aquí?".

Y luego la otra voz, me dice: cómo vas a volver a España con una mano delante y otra detrás, no dejes el trabajo hasta no encontrar otro!! se puede saber qué locura piensas!! Trabajar tienes que trabajar, es tu obligación, hay que vivir y para eso, aunque no mucho, algo de ingresos necesitas!! qué te pasa? con la suerte que tienes de tener trabajo....

Y así estoy. No sé qué hacer.

Ayer me preguntó mi madre que si era feliz. Y yo le dije que sí, que por supuesto soy feliz. Y no lo digo de mentira. Yo me considero una persona feliz, a ver, con momentos, como todo el mundo de alegría, tristeza....etc, que he aprendido a aceptar y a aprender de ellos. Pero soy feliz. Por eso, si me preguntaran a continuación, si eres feliz, por qué quieres dejar el trabajo?? La respuesta que enseguida me viene a la cabeza es que podría estar mejor. Yo salí de España con la esperanza de mejorar en mi trabajo. Y no es un camino de rosas, es difícil, es muy complicado. Mucho. Me he rendido?, no he podido?, sólo he aguantado un año?. Un año no es nada, quédate otro más. Pero porqué esa otra voz grita dentro de mí: OTRO AÑO??? OTRO AÑO NOOOOOOOOOOOOOOOO.

jueves, 15 de septiembre de 2016

no hay quien entienda esta entrada.

Ok.
Resumen de la semana: regular. Bastante regular. No sé qué ha pasado, pero creo que desde el lunes, que comí un puñetero pan de pipas en la comida....Me ha ido fatal. Porque tuve acidez y por la noche tuve que cenar.

Digamos que cenar es lo peor que puedo hacer. No me sienta bien. Me levanto con el estómago reventado, en serio. Y con esa sensación de pesadez. Entonces todo va mal, porque yo me digo, ok, ahora no puedes desayunar. Así que voy en ayunas hasta la comida. Suelo comer rápido y además enseguida me da hambre de nuevo. Y meriendo. Y después si sigo molesta, ceno. Y eso no puede ser. Está más que comprobado, cuando no desayuno y ceno, el estómago se queja. Cuando no ceno, pero sí desayuno, entonces sí. Todo sobre ruedas.

Por eso, a pesar de los ruidos de tripa y de las molestias, esta mañana me he levantado con ganas de arreglarlo. Me he levantado y he desayunado, nada sano, un croissant y un té frío sin azúcar. He comido, pescado con verduras y puré de patatas. HE picoteado un poco de pan, eso sí, sin pipas!! pan normal. Después he intentado beber mucha agua y al salir de la clase de francés me he tomado un chicle con azúcar. Good. No pienso cenar. NAda. Necesito que el estómago repose.

Vamos a ver, creo que no me estoy explicando bien, no sé qué me pasa que estoy muy densa. Lo que quiero decir, no es que no pueda cenar. A ver, claro que puedo cenar. PEro lo que no puedo hacer es desayunar, comer como una reina, y cenar como una campeona. Una de esas tres comidas la tengo que hacer ligera. Por no hablar de si meriendo....si meriendo entonces evidentemente la cena está prohibida. Y llámese merendar a cualquier cosa sólida que entre por mi boca.

Qué mal estoy escribiendo. No. Lo que pasa, es que la semana pasada me fue muy bien con la comida del hospital. Llegaba a la cena sin hambre y eso para mí es un regalo. La cagada, es que esta semana no ha pasado lo mismo. Primero tuve pesadez y mucha molestia, pero al mismo tiempo sensación de agujero en el estómago, por lo que se imponía comer, pesadez de nuevo, remordimientos....yo qué sé. QUe no he estado contenta.

ME tengo que relajar también, que igual es que estoy histérica. Me lo noto hasta en la forma de escribir.
Anoche pesaba 50,8. Esta mañana no me he querido pesar, pero vemos lo que pasa, no?? Que si como, ceno y meriendo, el peso sube. Ahora mismo estoy en 50,2. Mañana, igual pesaré 49,8. No lo sé. PEro que no me puedo dejar. Que si como, engordo, vaya. EStoy obsesionada con los números? Pues puede ser. EStoy fatal.

lunes, 5 de septiembre de 2016

La comida de la cafetería del hospital, un respiro


Bueno pues básicamente, aquí algunas fotos de lo que he comido estos días en la cafetería del hospital. Llevo dos semanas y media yendo, sin contar los findes, claro está. Y no he engordado nada. Peso lo mismo, esta mañana 49,4 para ser exactos.
La verdad es que por ahora estoy muy contenta porque veo que al menos una comida al día la hago bien. Los platos son muy variados, siempre escojo el que lleva pescado. Y ponen mucha cantidad, a veces hasta me queda comida en el plato.
Pero como se puede ver, pescado, verduras, y algo de feculento siempre. También he comido lasaña de verduras y pescado y arroz de pescado (aquí le dicen paella, pero ni de palo). Hay algunos días que llevan más grasa que otros, y las salsas puedes pedir que no te pongan, pero yo sólo un día dije que no me pusieran, porque en general no son demasiado pesadas o al menos a mí me sientan bien.
Son platos que yo no me haría para llevarme en el tupper. Jamás.
Así que perfecto. Y me hacen descuento por trabajar en el recinto. Otra ventaja es que no me da hambre por la tarde, nada de hambre, así que no tengo tentaciones de ir a la máquina de chocolates y demás mierdas. Y llego a la cena como una reina, vamos, estoy sorprendida, ceno bastante ligero.

Respecto a los ataques de ansiedad, pues, intento controlarlos. En el metro por las mañanas me llevo un audio de meditación.

Y en el curro, todo sigue igual, pero creo que yo sufro ahora un poquito menos. Es como si observara que estoy así, desganada, tristona y alterada. ESo es lo que siento. Y no paro de observarme. No lucho para cambiar eso. No lucho contra mí misma para cambiarlo. Así que eso me evita un poco la ansiedad. Sencillamente, me digo, ok, estás mal. No pasa nada, lo puedes soportar. Tranquila. Respira. Sé consciente de la consciencia. No drama. Sencillamente, vale, sufres. Pero no pasa nada. Ya pasará. No me voy a forzar. Así es como estoy ahora.

lunes, 29 de agosto de 2016

Ataques de pánico, ansiedad

Cuando me he ido de vacaciones he tenido dos ataques de pánico.
Yo nunca había tenido de esto antes, además cuando oía a decir: "fulanito tiene ansiedad, le ha dado un ataque y ha tenido que ir a urgencias..." Pues yo pensaba, joder, qué subnormalidad más enorme, qué locura, qué falta de autocontrol, qué soplapollez soberana....
Pero el karma existe.

Primer ataque de pánico:
REsulta que yo iba conduciendo por la noche y tras unos 6 meses sin conducir. Nunca había tenido problemas con esto, siempre me paso largas temporadas sin coger el coche y después lo cojo como si nada. Nunca le he tenido miedo a conducir, únicamente el primer año tras sacarme el carnet, le tenía un pánico horroroso y lloraba cuando tenía que coger el coche, pero claro, con la práctica, se me pasó. Pues bien, allá que estoy yo conduciendo tranquilamente por la noche. Soy de los miopes que por la noche ven peor aunque lleve gafas. La carretera era una autovía súper mal iluminada y no la conocía bien, apenas circulaban coches y había túneles largos. En esto que empiezo a sentir mucho calor, le digo al copiloto que ponga el aire acondicionado, me dice que ya está puesto, le digo que lo ponga más alto. Me empiezo a agobiar mogollón, siento que no voy a poder, que me voy a desmayar, que tengo una responsabilidad, que no voy sola en el coche y que si me desmayo no sólo me hago daño yo sino también la persona que va a mi lado, por no hablar del resto de gente en el caso de que viniera un coche en ese momento. De repente me meto en uno de los túneles largos y la sensación va a peor, me quiero parar, quiero salir de la autovía. Y así lo hice, en cuanto tuve oportunidad, me salí de la autovía y me paré en el ceda el paso de la rotonda unos minutos a pesar de que no venía ningún coche. Me preguntan, "qué haces?" digo, "nada que me he agobiado, seguimos por esta carretera aunque tenga más curvas". "PEro qué te pasa? estás bien? cojo yo el coche??" La persona que venía conmigo odia conducir, así que digo que no, aunque me muero de ganas de decir que sí, de que lo coja y de contarle la verdad, que pensaba que me iba a desmayar. Pero no lo hago, sigo conduciendo y llegamos a destino. Con susto en el cuerpo total.

Segundo ataque de pánico:
Me digo a mí misma, joder, venga esto no puede ser, no te va a volver a pasar. Y vuelvo a coger el coche para hacer un viaje de una hora. Vale, y esta vez de día, todo súper bien iluminado y bastantes coches en la carretera. De nuevo autovía, de repente en un adelantamiento, otra vez, me empiezo a agobiar, calor, siento que me voy a desmayar, quiero parar. Esta vez van dos personas conmigo. Pido que suban aire acondicionado, pido un caramelo, me toco el pelo, empiezo a hablar para ver si me dan conversación y se me pasa, dejo de adelantar y me coloco en el carril de los lentos. Al rato se me pasa. Pero de nuevo, llego con las patitas temblando al destino.

Después reflexioné y efectivamente, en esos momentos no sabía que eran ataques de ansiedad. Ahora sé que lo eran, y me pregunto si el último desmayo que tuve no fue debido también a un ataque de ansiedad. Porque todos los análisis estaban bien.
Lo que pasa, es que no puedo coger miedo a todo, porque últimamente no dejo de tener estas mierdas, me pasa en más sitios: en el metro, en el tren, en el avión. Tener ataques de pánico en el avión es lo peor del mundo, porque qué haces?? Joder, es una sensación horrorosa. Lo que me pasa es que me agobio y siento que estoy mala y que nadie va a poder hacer nada por mí, y que yo lo que quiero es salir de donde quiera que esté, metro, tren, avión, plaza, calle, coche.

Y la verdad, es que si me pongo a pensar, he tenido más ataques de este estilo, lo que pasaba es que no sabía lo que eran. Porque yo cuando me asusto, me pongo a temblar. Me refiero a cuando me encuentro mal, me asusto y me pongo a temblar. Bueno, no creo que todas las veces que me he puesto mala en mi vida hayan sido ataques de pánico...

No quiero obsesionarme. Tengo que identificarlos muy bien y saber qué hacer cuando me pase. No puedo asustarme por lo de los desmayos. Además, siempre que me he desmayado ha sido estando de pie o al intentar levantarme, sentada nunca me he desmayado. Por lo tanto, en el coche no podría desmayarme. ES que me fastidiaría mucho, en serio, que esto fuera a más.

sábado, 20 de agosto de 2016

buen rollo/mala hostia

to do list

lo bueno:

- me he pirado de vacaciones (sólo dos semanas pero muy bien)
- sigo sin beber coca cola (nada de nada)
- sigo en 49 y pico
- quiero cambiar de actitud


lo malo:

- odio cocinar
- lucha mental contra las ganas de beber coca cola
- no estoy haciendo deporte
- he calculado que para adelgazar tengo que bajar a 1200 o 1300 calorías diarias
- el trabajo


Conclusiones:

no voy a luchar contra mi odio a la cocina y a la planificación de los tuppers, porque me quema la vida, me enmierda, me quita las ganas de levantarme por las mañanas. Paso. He decidido comer en la cafetería del hospital que está bastante bien aunque algo lejos del trabajo, así de paso me aireo un poco.

lo del deporte, tampoco lo tengo claro. Sé que tendría que hacer algo, aunque fuera aquí en casa.

lo de bajar las calorías... voy a observar si al comer mejor en la cafetería del hospi y dejar de lado mis tuppers de mierda pudiera cenar muchísimo más ligero.

De momento, creo que lo más urgente es cambiar de actitud respecto del trabajo. No puedo vivir amargada de lunes a viernes y los domingos por la tarde. Cada día me digo, tengo que aceptar el día que tengo por delante sin lastrarme por el pasado ni generarme ansiedad por lo que vendrá. Y aunque pueda parecer una soplapollez, a mí me cuesta. Porque así es cómo llevo todo el año, con el pensamiento de: menuda mierda, no quiero, no quiero y no quiero. Y para qué.
TEngo dos opciones:
aceptarlo y dejar de machacarme para mal, sencillamente vivir feliz, joder. Pensar que éste es el trabajo que he elegido, pero que hay más cosas en la vida.
o bien dar el cambio, dejarlo y ponerme otro objetivo por delante.

Lo que no puedo es seguir como hasta antes de vacaciones, con la cara hasta el suelo todos los días. Una vida de zombie triste, por favor.

otra cosa que me tiene bastante de mala hostia son las opiniones de la gente, que si no salgo que si me aíslo que si blablabla. Vale, joder, mi vida es una mierda, juzgo yo la vuestra?? Me jode, en serio. Cada cual tiene lo que elige cada día o no? Si yo elijo estar a mi puta bola el fin de semana es mi problema. Sé que no es lo más indicado para cambiar de actitud, si ya estoy yo para machacarme con eso, no vengáis a tocarme las narices con que salga más o haga más de esto o más de lo otro. De verdad, eso no me ayuda. Me veo que voy a tener que contar más trolas que pelos tengo en la cabeza. Mentir como una puta, coño. PAra que las masas se calmen y vean que salgo, que me relaciono y que mi vida mola pero cantidad.


martes, 12 de julio de 2016

Supersize vs Superskinny

Vamos a ver, tengo que escribir esto.

Punto 1)

Bajo mi humilde punto de vista, todas las personas que tengan un desorden alimenticio deberían ver al menos tres temporadas de Supersize vs superskinny. Está en youtube. Como he estado tan mal y tan depre en la cama, me dediqué un finde entero a verlo.

La verdad es que lo encontré por casualidad, en realidad quería ver capítulos de I used to be fat.

Después de tragarme varias temporadas (aunque es de esos programas que tienen siempre el mismo formato y te puede llegar a cansar, aún así, sólo como castigo yo obligaría a las personas con trastornos de la alimentación a verlos) puedo decir que a mí me ha servido para darme cuenta de algunas cosas y que me dan mucha vergüenza.

Pero voy a ir por partes.

Básicamente ponen a un super size y a un super skinny juntos durante 2 días y tienen que intercambiarse las comidas. El super size comerá lo del super skinny y viceversa. Tras esos dos días, ambos tienen que seguir diferentes planes de alimentación según sus necesidades, y vuelven a reencontrarse al cabo de un mes (o de un par de meses, no lo sé cierto).

Supuestamente el super size se dará cuenta de lo mucho que come y el super skinny de lo poco que come. Y ambos se darán cuenta de lo mal que comen en general, en esos dos días intensivos.

Sin embargo, este programa al parecer ha tenido bastantes críticas negativas, porque dicen que las personas obesas o excesivamente delgadas tienen problemas mentales. Es decir, obesidad y anorexia se consideran trastornos mentales. Con una simple dieta eso no va a cambiar.

Yo lo único que sé es que la gente que va al programa tiene la voluntad de cambiar los hábitos alimenticios. Tal vez se trate de personas en una fase en la que hayan tocado fondo y de verdad deseen cambiar. Tampoco sé si además del programa alimentario les hacen un seguimiento psicológico. Eso a mí me da igual. Que sea una visión simplista de la obesidad y de la anorexia, sí, totalmente puede parecerlo. Parece que ellos tienen la culpa de comer así de mal y que pueden cambiar.

Como digo, me da lo mismo. El caso es que a mí me ha servido para darme cuenta de verdad de verdad de la buena, y que me dé literalmente mucha vergüenza lo mal que como con la edad que tengo y todo lo que ya sé.
Me vi reflejada en muchas cosas. Por ejemplo, había una chica que se alimentaba básicamente de coca cola y chocolate. Luego había un chico que se mantenía a base de bebidas energéticas y noodles. En fin, verdaderas barbaridades. Y ellos te hacen ver también toda la mierda que estás comiendo en lugar de alimentarte en condiciones. Te dicen lo que es la coca cola, la porquería que lleva, te dicen los problemas que te va a acarrear si sigues por el mismo camino. No sé. Me dio mucho cague.
Y eso me ha llevado a dejar la coca cola de raíz, no es broma. Llevo casi dos semanas sin probar una gota de coca cola.

No tiene ningún sentido alimentarse mal. Y estoy empezando a hacer esfuerzos para que eso cambie.

Punto 2)

No hace falta ser supersize o superskinny para comer mal. Para muestra un botón. Y tampoco significa que en un momento dado la situación no cambie a un extremo u otro si no cuidas tu alimentación. Bien.
Casi todos los superskinny se saltaban el desayuno, o tomaban sólo un café o cualquier otra bebida.
No hace falta maltratar tu cuerpo de esa manera. Para qué?? Además es que influye en el ánimo, si no comes bien es súper fácil estar depre.
Me doy cuenta también de que ciertos problemas que he tenido últimamente, especialmente el de la dermatitis que tuve el año pasado, puede haberse derivado de la dieta. Lo mal que como. Aunque yo lo achaco todo siempre al estrés. Y un huevo. Que hay que comer bien, y es verdad y dejarse de tonterías. Y comer fruta y verdura, como te decía tu madre siempre. Y no saltarse comidas, y en fin, quererse un poco más.

viernes, 1 de julio de 2016

No me quiero

Jamás pensé que me iba a sentir tan hecha una puta mierda fuera de mi país. Es cierto que antes también estaba mal, me quería ir del trabajo a toda costa y aunque tuviera que irme fuera de España. No soportaba a mi jefa ni el ambiente en general. Pero ahora...estoy aquí y me pasa exactamente lo mismo o incluso es peor, porque ahora no soporto a NADIE. Tengo que compartir despacho con otras 6 personas y odio muchas cosas de las que hacen. No soporto cuando comen, especialmente no soporto cuando uno de ellos come manzanas (en serio, lo mataría), no soporto a otra que aporrea el teclado como si tuviera, qué sé yo joder, putos martillos neumáticos en lugar de dedos. No soporto los murmullos, no soporto que algunas vengan en tacones y vayan por toda la oficina con el clac clac clac clac que se me mete en el puto alma. No soporto los ruiditos.
Esto, efectivamente, es un reflejo claro de lo que está pasando en mi interior. No me soportaba allí, así como no me soporto aquí. No estoy a gusto en ninguna parte. Si me llevo a mí misma conmigo, todo va a ir mal, siempre. Porque no me quiero, y eso es así. No quiero lo mejor para mí, esto es cierto. Si quisiera lo mejor para mí, sería amable, sociabilizaría, hablaría con mi jefe de lo que tengo que hacer y lo que no, me comunicaría mejor, cocinaría, me preocuparía por mi salud y mi alimentación y no me boicotearía a mí misma con todo tipo de pensamientos masoquistas, negativos, humillantes, no me infravaloraría. Y todas esas cosas. No me quiero. Por eso me despierto, voy a trabajar y cuento las horas para llegar a casa y meterme en la cama, y dejar de escuchar ruidos (gente aporreando teclados, comiendo manzanas o galletas o rumiando como vacas). Dios mío. Estoy muy enferma.
No sé si voy a aguantar aquí un año o me van a echar antes. Y en el fondo la que rumio soy yo. Me paso el día dándole vueltas a la olla, comiéndome la puta cabeza y eso nunca llevó a nadie a ninguna parte tampoco. Más bien al contrario, es un círculo vicioso: pensamiento negativo, emoción negativa, sensación negativa, acción abolida. No valgo nada, qué mal me siento, estoy cansada y deprimida, me voy a la cama, paso de todo, lo ves? no vales para nada. Y así continuamente.

Ejemplo de diálogo interno:

Venga Nere, intenta salir.

Con quién? EStoy cansada. Además, esta gente no me cae bien, ni yo a ellos.

Apúntate a algo, haz cosas, joder.

PAra qué? no tengo ganas, déjame. De qué serviría.

Tía, así te vas a pasar el puto año entero? ésta es la vida que quieres para ti? la inactividad? del trabajo a la casa y de la casa al trabajo? En serio?

Qué quieres que haga? es que no quiero hacer nada.

Exacto, ése es el problema, no quieres salir de la zona de comfort. No te esfuerzas, por mucho que te hayas mudado a otro país, no has cambiado nada. Sigues sin querer relacionarte ni hacer cosas diferentes. ÉSta era una buena oportunidad para empezar de cero, y estás en las mismas. En tu burbujita, hala.

Qué hay de malo? En mi burbuja estoy de puta madre.

Una puta mierda de puta madre. Si estás todo el puto día quejándote. Si estuvieras super a gusto en tu burbuja no estarías así de depre. Lo que estás es cómoda. Así nadie te hace daño, nadie se mete en tus cosas y puedes ser la reina del drama hasta la muerte y la víctima perfecta, porque nadie te comprende, nadie te quiere. Pues cómo te van a querer, si la primera que no te quieres eres tú. Y blablablbalblalblalblal.

domingo, 19 de junio de 2016

The neon demon

He ido a ver la película The Neon Demon, que al parecer incendió el festival de Cannes. Según lo último que he leído tuvo muchos abucheos y críticas. Pero yo estoy completamente atrapada en cada una de las imágenes que tiene la película.
No descarto volver a verla de nuevo.
Yo no había pensado que fuera una crítica hacia el mundo de la moda, pero ciertamente, se puede interpretar como tal.

Puede ser que no tenga argumento alguno. Trata de una chica joven de 16 años que llega a Los Angeles para ser modelo. Es increíblemente guapa y además tiene ese no sé qué que capta toda las miradas y la atención de la gente. A partir de ahí se desencadenan envidias y .... bueno.

El caso es que yo al salir del cine, tuve una sensación de poder increíble. Y juro que el maquillaje y la fotografía de la película, es que me han fascinado. También me dieron un poco de asquito algunas escenas, he de decir. E incluso un poquito de miedito. En fin, el caso es que a mí no me ha dejado indiferente.

Y esa sensación de poder, no sé por qué es. Tal vez por el hiperrealismo, el surrealismo, la barbaridad concentrada en tan poco tiempo. Y al mismo tiempo, la frase que decía un diseñador: que hay belleza en todo, y que la belleza lo es todo.
Es el punto de la obsesión por buscar la belleza en todo, incluso en lo más desgarrador, en lo más salvaje y en lo último....Es la belleza al límite, hasta el final.

No lo sé. Para mí fue, es, un subidón. Puede que yo tenga alguna patología (bueno, vale, puede que sea por mis mini patologías), pero me flipa.

Y por supuesto, aquí tengo que colgar el enlace musical del tema principal (es música electrónica, pero acompaña a mi parecer a la perfección) y algunas fotografías de la película. Arrebatadora y salvajemente bella.

https://www.youtube.com/watch?v=OvUJsu5w8IU


lunes, 6 de junio de 2016

Puro drama...

El sábado por la noche me desmayé en el cuarto de baño. Era de madrugada. Probablemente fue una bajada de tensión, mezclada con deshidratación. Eso fue lo que me dijeron los médicos. Aunque también puede deberse a estrés emocional o agotamiento.
Yo creo que sí, que han sido todos esos factores a la vez. Tener ansiedad, estar cansada todo el tiempo, es psicológico. No había nada mal en los análisis de sangre, ni siquiera una leve hipoglucemia o ferropenia, que era en lo que yo pensaba. Todo era normal.
Yo creo que estoy colapsando, mi cuerpo me pide a gritos que le dé un cambio a mi vida pero para bien, no para estar sufriendo de esta manera. O eso, o cambiar de actitud. Porque esté donde esté, yo siempre voy a ser yo. Y siempre acabo triste y sola. Porque yo me lo busco, de acuerdo. Pero, qué hago? Cómo es posible que me encuentre tan mal este año? Es que me metería en la cama a llorar para lo que me queda de vida. EStoy deprimiéndome? Estoy entrando ya en una mini depresión? O he estado ciclotímica perdida toda mi puta vida? Me pone muy mal también que la gente me juzgue. ESpecialmente mi familia.
ES que lo odio. Que si no te cuidas, que si cuídate, y que si cuando te vas a coger vacaciones. VAle que posteriormente me arrepentiré de todo lo que estoy diciendo, porque eso es señal de que al menos hay alguien que se preocupa por mí. PEro yo, de toda la vida, lo único que he querido era que me dejaran en paz. Y cuando me dejan en paz, tampoco estoy bien, porque entonces estoy SOLA y TRISTE. Dramones, vamos. Soy una perla del Adriático, en toda regla. Estoy tan mal, que ya ni siquiera quiero ir a Madrid en Junio a ver a la gente, ni siquiera quiero ir a ver al gilipollas que me gusta, porque ya todo MAL.

Cambiar de pensamientos, de emociones, centrarme en lo positivo. Una mierda todo. QUe me quiero ir, pero no sé a donde, que quiero que me dejen en paz, pero no es verdad. EStoy mal. Me parece que todo el mundo tiene un plan de vida. Y yo tengo un cuerpo y un alma que no sirven para nada.
El pesimismo extremo.
Y el viernes, en la presentación de un seminario que hacía un compañero del trabajo, me puse a llorar en mi sitio. Menos mal que apagaron las luces para que se vieran mejor las diapositivas y nadie me vio. Fue un puro ataque de llanto incontrolable. Se me caían los lagrimones sin poder hacer nada.
Por qué tanto drama???

Y para colmo, el peso. Una gorda. Super gorda, con brazos enormes, de vuelta a los 50 con algo en cuanto dejo de restringir, un retaco feo, arrugas ya en los ojos, el pelo horroroso.
Y de nuevo toda esta mierda para el blog, qué bien todo, qué bien.

sábado, 21 de mayo de 2016

llanto y 49

He tenido una semana bastante regular.

Claro, esta mañana me he pesado y estoy de nuevo en los 49. 49,3 para ser exactos.

Pero estoy muy triste, ayer por la tarde, que era viernes y día de estar muy contenta, empecé a llorar en el metro y por la calle. Y llegué a casa y me tumbé en la cama y lloré y lloré. Y dormí. Me he despertado esta mañana y sigo llorando, a intervalos.

Las causas son siempre externas. Las cosas que me pasan, las interacciones con los demás me afectan muchísimo. Aunque mi primera reacción es buena, aguanto el chaparrón, y se acabó. Después viene el llanto a solas o por la calle. YA me da igual, si estoy triste yo lloro.

Ayer desayuné un yogur desnatado con all bran choco y comí una ensalada de lentejas con cebolla y calabacín que me cayó muy mal. Así que luego sólo pude tomar un par de galletas. Por eso y porque el resto de la semana he comido portándome bastante bien, peso lo que peso hoy.

lunes, 16 de mayo de 2016

tomándomelo un poco en serio

Pues ya fui y ya he vuelto. Como me temía, mi ex supervisora en España, que es bastante mal bicho, siempre tiene que hacer un comentario de mi físico y normalmente, me suele decir que estoy más delgada, sin criterio ninguno. Bueno, pues esta vez, me dijo la siguiente perla, transcribo literalmente porque merece mucho la pena, y lo dijo delante de todos:
-Uy, te voy a decir una cosa, no sabes qué?
- y le digo - sí, que estoy más gorda
- Pues sí, estás más gorda pero estás mejor. (Me lo dijo con una sonrisa de oreja a oreja, que yo le hubiera partido toda la cara de bicho que tiene y me imaginaba psicópata perdida buscando un cuchillo para cortarle hasta los pelos del oído).

Pero a cambio, asentí, sonreí y seguimos hablando de otra cosa. Disimulando como si yo no odiara todos los comentarios acerca de mi físico: estás más guapa, estás más gorda, estás más delgada, estás ojerosa, tienes mala cara...

Respiremos.

Esos tres días, como soy súper retrasada, decidí comer bastante. Me pasó factura, claro. Las dos últimas noches no pude cenar de lo que me dolía la barriga y lo mal que me sentía.
Cuando por fin terminó mi estancia en España y llegué a casa, fui directa a la báscula, creía que por lo menos pesaría 53, qué sé yo. Pero no, sigo pesando lo mismo: 50,5 por las mañanas y 51 y algo por las noches. Así que me dije a mí misma:

No estás gorda. No estás más gorda. Estás como siempre. Si determinado tipo de gente tiene detectores para saber si has engordado o adelgazado medio kilo, es su puñetero problema. No estás más gorda. QUE NO. Llevemos ese pensamiento a la papelera de reciclaje: deseas eliminar el archivo definitivamente?? sí, por favor. Elimina también el archivo de supervisora en España: nunca más colaborar con ese bicho. Deseas eliminar definitivamente a esta víbora del infierno?? Oh, sí, gracias.

Bien. Eso no quita que yo no quiera adelgazar, claro. Lo que me da rabia es que en el fondo sea por la gente. Porque odio que me juzguen por el físico. Quisiera llegar a un peso en el que no me juzgaran ni me dijeran nada de nada. Y eso es imposible. Me la tendría que bufar todo. Sin embargo, ya no odio mi cuerpo como antes. Me acepto un poco más, y me intento defender, digo, pues si soy una mujer, pues tendré que tener pecho y más porcentaje de grasa, porque es lo que toca y porque si eso no va a cambiar, para qué vas a luchar, acéptalo y punto. Pero no puedo. Porque sé que podría cambiarlo. Y de verdad, lo voy a intentar por última vez. O por penúltima vez.

Desayuno: All bran con coca cola light
Media mañana: una torta de arroz

Veremos cómo sigue el día.

lunes, 9 de mayo de 2016

y a pesar de todo, me quiero reír!!

Pues la verdad es que diría: puta mierda con todo, a la mierda todo, que me den por culo, soy subnormal... y un sinfín de frases negativas absurdas del estilo. PEro lo diría por costumbre, porque lo tengo a machete en el cerebro.

Sin embargo, ha sido un fin de semana súper bueno. He estado en la playa, en el parque, dejándome pensar a gusto y libremente sin tener que reprimir nada... digamos que he desconectado a tope. La dieta de los tres días, ha sido la dieta del un día. Porque sólo la seguí el primer día, me pesé al día siguiente, pesaba exactamente lo puto mismo y a tomar por culo. Así que bueno, ni dieta de los tres días ni nada.

Tengo un problema con el pecho. Los tengo fatal, me parecen dos globos, putas hormonas cojones. Y me molestan mucho. Pareciera que estoy mutando a mazinger z. Es horroroso.

Comida del infierno de hoy:
desayuno: un par de cucharadas de yogur.
comida: tortilla francesa con algo de salmón ahumado y un bollito de pan. 1 naranja
merienda: bollo de chocolate 400 calorías
cena: palomitas de maíz, el yogur que me quedaba y cuatro galletas.

Me encanta lo bien que me alimento y la de azúcar que me meto.
Voy a super petar de gorda. Peso lo de todos los días, y encima, agradecida por no engordar más.

jueves, 5 de mayo de 2016

emergencia y dieta de los 3 días

Me siento foca total. Y hacía mucho que no me sentía así. Llevaba un tiempo en que me veía hasta delgadiña, no del todo, pero pasable. Qué asco, estoy hinchada, me pesa todo el triple: brazos, piernas, culo, pechamen. Qué ascazo.
ME siento vieja también, y torpe. Estoy teniendo unos días de depre total. Llorando por las mañanas porque no quiero ir a trabajar, deseando llegar a casa y meterme en la cama para enredarme en internet y olvidarme de todo.

Ayer estuve un poco mejor, pero estoy comiendo mal...

desayuno: tres cucharadas de yogur
media mañana: snack de chocolate de la máquina (qué asco me doy en serio, en lugar de desayunar bien hago estas cosas).
comida: arroz con garbanzos. Barrita de chocolate de la máquina otra vez.
merienda-cena: helado de vainilla, dos yogures, un filete de salmón y pan.

esta mañana: 50,5. Qué puto asco me doy. Asco, ascazo. Porque me miro al espejo y pareciera que estoy otra vez en 53 kilos, como en mis peores momentos.
Empecé muy bien a tomar verduras y frutas, y vuelvo a sentir que lo me hace falta es dejar de comer. O bien maltratar mi cuerpo de esta manera, comiendo mierdas. Estoy fatal, como si fuera a entrar en una época mala. No quiero. PEro es que no estoy bien. No me siento bien. Voy perdidísima. Ya no puedo ni controlar mi alimentación.

Acabo de ver una dieta en internet, en mi desesperación por deshincharme y dejar de sentirme un cachalote (en serio, me doy asco, asco de verdad). Se llama la dieta de los tres días. Sé que no va a funcionar, pero voy a intentar hacerla.

Primer día

Desayuno

Una manzana (es lo que he comido)

Comida (ya la tengo preparada)

100 gramos de pescado
2 tazas de brócoli.
1 taza de postre de helado de vainilla. (el helado de vainilla está hecho sólo de claras, no lo voy a hacer, así que me tomaré media naranja y la otra media en la merienda).

media tarde

1/2 naranja
1 rebanada de pan tostado integral con una fina capa de queso fresco

Cena

1/2 lata de atún al natural
1 tostada de pan integral,

Segundo día
Desayuno

1 huevo (en tortilla francesa al microondas)
1 rebanada de pan tostado integral
1/2 plátano

Comida

1 filete pequeño de pescado
2 tazas de brócoli
1/2 plátano

A media tarde

medio plátano

Cena

1 taza de queso fresco
1 rebanada pan tostado (yo tomaré dos tortas de arroz).

Tercer día
Desayuno

una manzana
30 gramos de queso
2 tortas de arroz

Comida

lata de atún al natural
2 tazas de brócoli

A media tarde

una manzana

Cena

1 huevo duro
1 rebanada de pan tostado integral.

Haré las modificaciones que pueda, te dicen que bebas tè negro, café y agua. Pero a mí ni me gusta el té ni el café. Veremos si me hago a tomar agua con limón.

Si consigo estar en contacto con el blog escribiendo todo lo que como, sólo así seré capaz de seguir la dieta.
y planificar muy bien los tres días siguientes. Lo bueno es que al empezar hoy, el sábado habré terminado y tengo el domingo para planificar el resto. También tengo tanta presión porque voy a ver a mis antiguos compañeros de trabajo la semana que viene y no quiero que me vean en este deplorable estado. (Una idiotez como una casa, lo sé, y es más, ni se van a fijar en si estoy cachalote, si estoy vieja o en si llevo un chicle pegado en el pelo). Qué perdida estoy, qué mal. Y no aprendo con los años y ya no estoy para estas cosas.

sábado, 23 de abril de 2016

Frutas y verduras, lo voy a hacer


La verdad es que tengo definitivamente que cambiar mi alimentación. No es porque esté gorda, es por mi salud. Es que es verdad, estoy cansada, estoy depre, no tengo energía, se me parten las uñas...De algo hay que morir, definitivamente, pero creo que esta agonía a largo plazo que me voy a procurar no me la merezco.

Paso 1: beber agua y dejar la cola light, tal vez sólo 3 vasos a la semana, para empezar.
Paso 2: comer frutas y verduras.

Por ahora eso es todo. Hoy he empezado con mucha fuerza, a ver lo que dura. Sigo pesando 50 kilos. 50,2 para ser más exactos.

Desayuno: Un plátano, una manzana y un melocotón. Un puñado de cereales. (Me ha costado más pensar que tenía que desayunar fruta, que comérmela).
Comida: Lentejas con judías verdes (plato grande y hondo). 1 yogur y 2 galletas.

Esta noche tenía pensado no cenar, estoy bastante saciada. Ojalá no la cague. Mi problema es que soy una vaga. No me gusta comprar en el super, no me gusta cocinar y me da pereza hasta prepararme la fruta.

Pero no puedo seguir alimentándome de chocolate, patatas fritas, pasta, queso y cola light. Estoy vaciando mi cuerpo de energía y llenándolo de basura.

miércoles, 13 de abril de 2016

13.4.16

Tienes razón Flaura. Pero, cómo puedo dejar estos hábitos si no quiero? Por mi salud, y obligándome? Sí, parece lógico. Creo que en el fondo soy una vaga. Y es de vagos no hacer esfuerzos, y seguir en lo fácil.

Esto es interesante, voy a ver si consigo estudiar mi dieta durante unos días y me da tanta pena y tanta vergüenza que hago algo por cambiar.

Esta mañana pesaba algunos gramos menos, sí, como es lógico, 49,6. Nada real. Y las comidas de hoy han sido:

Desayuno: Pan (un trozo pequeño que cabe en la mano) con una loncha de queso 17%

Media mañana: cola light, como siempre (sé que es malísima, también tienes razón en eso Flaura, además a largo plazo puede producir osteoporosis porque no permite que se absorba bien el calcio, y lo que es peor, tampoco permite que se absorba bien el hierro, imagina cómo tengo las uñas....)

Comida: llego a la comida con hambre. Muy bien. Salmón al microondas y un trozo de pan pequeño. Medio plátano.

Merienda: 10 mikados. Cola light.

Cena: No tengo hambre, pero paso delante de un sitio de comida rápida y la cago: filete de pescado empanado y con salsa (no me como el pan, algo es algo), patatas fritas y más cola light.

Mañana más. Y espero que algo mejor.

martes, 12 de abril de 2016

para un día bueno de dieta... me lo apunto

Bueno, hoy me he levantado de muy mala hostic, como casi siempre últimamente. Muy cansada. Me he arrastrado al metro... He dicho que sólo iba a hablar de comida y ya me estoy enrollando.

Desayuno: una mandarina a la fuerza.
Media mañana y comida: una mandarina y una lata de cola light
Merienda: una lata de cola light.
Cena: una ensalada de lechuga y atún con bastante vinagre. 2 lonchas de queso light (17% grasa). 1 mandarina y medio plátano.

estoy que no doy crédito. Igual para mañana he perdido algunos gramos. Lo cierto es que mi hambre ha sido bastante nula durante todo el día. La ensalada casi me la he comido a la fuerza, igual que la mandarina del desayuno.

domingo, 10 de abril de 2016

a partir de ahora

Se acabó. Voy a cambiar totalmente la dinámica de este blog, basta de quejas y de mierdas varias.
Al menos me servirá a mí para dejar de pensar en otras cosas que no tienen ningún sentido.
Me voy a centrar totalmente en el entrenamiento y las comidas. Sean buenas o malas. Serán las que yo hago y veremos la evolución del peso.
He vuelto a subir a 50 kilos, aunque conseguía mantenerme a duras penas en los 49 y pico, ya estoy en los 50 kilos otra vez, 50 con algo según el día.
De aquí al viernes, tengo que estar otra vez en 49 (me da igual que sea sólo pérdida de agua, pérdida de masa muscular, que sea real o no, que mi báscula marque 49 será suficiente).

Domingo:

Desayuno: 1 yogur de lidl con bolitas de chocolate. Un trozo de pan con nutella. (Como se puede ver, empiezo el día de puta madre, vamos. Lo más indicado en una dieta de adelgazamiento.... qué ascazo doy).
Luego pondré el resto de ingestas.