Hoy ha sido el día de mi liberación señoras y señores.
Después de tantos días pensando y pensando y luchando contra mis emociones y mis razones...
Me da un poco de rabia, porque la decisión, en parte, la han tomado por mí. Aunque me gusta pensar que ya estaba tomada. Hoy mi jefe me ha llamado a su despacho y me ha dicho: bien, tu contrato finaliza en enero...y creo que las cosas no están yendo bien... Joder, en serio, ha sido como uffffff, menos mal. Claro y ya me ha dado pie para decir que, en efecto, estaba completamente de acuerdo y que todo bien con no renovar el contrato. Mi jefe ya me ofreció la posibilidad de cambiar de grupo hace dos meses, porque en éste no encajo, vamos, que ya lo teníamos los dos meridianamente claro. Pero no obtuvo respuesta por mi parte. Le dije que me lo pensaría, y... hasta la fecha. Así que, cuando me ha vuelto a ofrecer esa posibilidad, le he dicho que no. Esto sí fue una decisión mía. Si yo firmo ahora otro contrato para cambiar de grupo, tendría que estar aquí hasta octubre del año que viene. Y eso sí que no. Menos mal.
Es que en realidad todo se reducía a aguantar y seguir embolsando dinero, o a liberarme y dejar de embolsarme dinero.
Mi dinero a cambio de mi libertad. Y qué sensación, señoras, qué sensación....
Por lo demás, todo ha ido bien, dice que si quiero recomendaciones que él me las da, que cree que soy buena en lo que hago y demás palabrería, pero que con este tema, yo no puedo. Y es verdad. Toda la razón, yo no puedo más, señoras. Pero no sólo no puedo con este tema, hay otras muchas cosas con las que no puedo y que no le he dicho. El ambiente tóxico que se respira aquí, de eso no he hablado. De lo mal que tratan a las personas, de eso no he hablado. Lo siento por los que vengan nuevos, si son como yo, se los van a comer con patatas.
Soy consciente que desde que estoy aquí he generado muchos más miedos, ansiedades, inseguridades y demás "ades". Pero creo que también he crecido y me he conocido más a mí misma. YA no creo ser inmadura. Creo que he crecido mucho. ME he dado cuenta de que no soy buena comunicándome en otro idioma, y que tengo que mejorar en muchos aspectos de mí misma. Y potenciar muchos otros. Me doy cuenta de que tengo mucha vergüenza y mucho miedo al ridículo. Me doy cuenta de que sí me preocupa lo que la gente piensa, y yo pensaba que no. Pero sí. Y que tengo que trabajar en que eso no es importante. Que no. También me doy cuenta de que hay veces en que hay que actuar antes de pensar. Tanto pensar... para qué. Y que la intuición me dice mucho más que mi cabeza. Soy muy emocional, si mi corazón no está a gusto, yo no voy a estar bien. YA sea aquí o en Pekín. Y mis contradicciones: que tanto trabajar en mí misma y en mis inseguridades y miedos, tal vez me haya infundido más miedos e inseguridades.
Así que, dejarse estar, ser y vivir en el momento presente, al final es en lo que se resume todo. Hacer felices a los demás y ser feliz con lo que se tiene. Y si no estás a gusto, que te muevas, que no eres un árbol.