Yo no seguía dietas desde hace por lo menos 6 años. Creo que dejé de hacerlas porque sucedió algo que le dio un giro a mi vida. Y a partir de entonces empecé a comerme todas las porquerías que me había estado restringiendo desde los 14 años.
Al principio sí que engordé. Llegué a pesar 58 kilos. No me di cuenta siquiera de estar engordando y fui feliz un tiempo. Cuando tomé conciencia de mi peso, digamos que sí, que intentaba controlarme, intentaba adelgazar....pero no como antes. Entonces no hice ninguna dieta, dejé el "snacking" continuo y en un año volví a estar en 54-55. Luego se trataba de compensar, si me pasaba un día, al otro lo compensaba; hasta que ya no hizo falta compensar nada. Mi cuerpo me decía directamente cuando estaba pasándome y él sólo se mantenía en los 54-55.
Con alguna que otra bajada a los 53 cuando me "enamoraba", o llegaba el verano y comía menos por el calor....
Eso no quiere decir que se me hubiera olvidado ni por un momento, ni un sólo día de esos años, que yo tenía un objetivo: pesar 48 kilos y mantenerme así siempre.
Cuando pienso en ADELGAZAR, me ocupa tanto espacio en la cabeza, que no me queda hueco para pensar en otra cosa. Y es una vía de escape que me tranquiliza mucho. Porque dejo de pensar en cosas que me hacen daño. Ahora sólo tengo que pensar en ADELGAZAR. Es como si todo lo demás, me importara tres gaitas. Es algo así como: "nere, que hoy te ha dicho el subnormal de alejandro que no quiere nada serio contigo".....Y entonces yo digo: " ah, sí?? pues me da igual porque yo estoy adelgazando, que se joda vivo." Otro ejemplo podría ser: "nere, que estás más sola que la una y que tu vida es un caos muy gordo!!"....y entonces yo pienso: "ah, sí???, pues me la sopla por completo porque ahora estoy adelgazando, y me encuentro bien, porque eso yo lo controlo, y ya verás, me voy a comprar ropa nueva, y zapatos y ya verás, todo me va a ir mejor entonces...."
Sí, desgraciadamente es algo así. Cuando pienso en ADELGAZAR, todo va bien y me tranquilizo.
Todo este tiempo que he pasado (aún pensando en adelgazar, pero sin actuar para conseguirlo) me daba cuenta de todo eso, del desorden, de la soledad, de mi vida frente a mí, diciéndome: eeeeeoooo, nere!!! qué hacemos mañana?!?!?!?!
Pero entonces, tenía otra ilusión....Muy grande, muy bonita, para mí maravillosa. Y era tan grande y tranquilizadora como ADELGAZAR. Y era el AMOR. Yo estaba ilusionada porque quería. Porque él era mi recompensa. Porque parecía que estaba ahí, porque a mí me importaba y yo pensaba que yo a él también....
Después se fue. Desapareció, se esfumó. Lo borré. A la papelera. A otro sitio, en otro mundo....
Y aquí estoy. ADELGAZANDO. Porque este pensamiento nunca te abandona, porque la dieta no te engaña si tú la sigues, porque las calorías son números y cada alimento tiene las suyas. Porque la comida en general no te dice que no eres suficientemente guapa, no te dice que no tienes los dientes perfectos, no te habla. Y no te hace daño. La comida, las dietas y pensar en eso, no me hace daño, y me calma. Me renueva y me ayuda. Y mucho. Si él no está, me quedo aquí, ADELGAZANDO, como siempre debió haber sido.