El último post que publiqué el año pasado fue una mierda, lo sé. Pero me sentía realmente fatal. Fue volver a casa de mis padres, el que mi padre me echara de nuevo en cara cosas del pasado, y la presión de la comida constantemente... fue terrible.
Toda la felicidad que había acumulado, porque me volvía de nuevo a España, se fue por la ventana. Después he leído que si eres feliz y hay gente o circunstancias capaces de quitarte la felicidad o de hacerte sentir mal, entonces no es una felicidad verdadera. Con lo que me sentí aún peor. Pero esa sensación era real, cuando estaba tan contenta, yo me sentía feliz, feliz, y sabía que se me iba a pasar, en cuanto empezaran los juicios de valor, los comentarios y la interacción con los demás. También he leído que las personas introvertidas recargan las pilas estando solas. Eso también me pasa a mí, la Navidad ha sido un aluvión de convivencia, y me ha quemado la vida entera. Me he quedado sin toda la energía que había acumulado.
Además, he estado enferma con un par de cólicos, he tenido una regla horrorosa y mi irritabilidad, pues llegaba a límites insospechados. No soporto que me digan cómo tengo que hacer las cosas, o cuándo... No soporto que no me respeten.
Pero también es cierto que cada uno dejamos que nos digan y que nos traten. Que primero tengo que aprender a respetarme yo misma y a dejar de aguantar actitudes, comportamientos... Pero cómo haces eso dentro del entorno familiar? Es muy difícil. Es buscar broncas continuamente, porque tu familia tiene una imagen y unas creencias sobre ti que son muy difíciles de eliminar. Con mi madre ha sido también muy difícil el tema de la comida. Ha estado prácticamente cada día diciéndome lo poco o lo mal que como, lo delgada que me he quedado, lo que mejoraría si dejara la tontería de no comer carne, la anemia que debo tener, que los cólicos que tengo son de lo mismo: de no comer o de comer muy mal....
Por otra parte, ha influido mucho el tema de las fotos. Me he visto muy gorda en algunas de ellas, especialmente al inicio de la Navidad. Después, ya no sé si por costumbre o por qué, ya no me veía tan mal. Pero si en alguna foto en grupo hay alguna persona más delgada, pues me da mucha rabia. Y luego mi estado de ánimo. Ha sido pésimo, no podía evitar estar enfadada o triste, por no sé por qué. Fue un horror. Y ya claro, aprovechaban para decirme que era por no comer. Yo lo siento, siento no ser alegre cuando estoy con mucha gente, no puedo. ES que es inevitable, estoy mal. Prefiero no pensarlo y estar sola y ya está, ya se me pasará.
Después, no he tenido báscula en toda la Navidad. Tenía sólo la que no es digital, la de toda la vida. Y ésa marcaba 49 casi siempre. Ayer me compré por fin la digital y peso lo mismo, 49.5. Así que, nada. Entro y salgo de la Navidad con el mismo peso. TAmpoco es ninguna hazaña. Que quiero pesar 48, sí. Que quiero pesar 47, sí.
YA estoy de nuevo sola, en otra ciudad. Ahora empieza de nuevo todo: curro, piso de alquiler.... Todo empieza de nuevo. En España, como yo quería. Pero con el ánimo por los suelos. A ver si voy remontando porque no tengo ningún motivo para estar mal.
Eso sí, llevo dos días comiendo fatal y esta vez lo reconozco hasta yo: ayer comí en todo el día: media pizza, arroz, palomitas y demás guarradas y hoy voy por el mismo camino: la otra media pizza y una lata de calamares...
TEngo la sensación de que soy la eterna adolescente que acaba de salir de casa de sus padres, y esta forma de comer no me ayuda en nada. Como no tengo ganas de nada, no quiero cocinar y por eso ha sido lo de la pizza y las latas.
No sé. No me encuentro bien, pero tengo que hacer por encontrarme bien, porque, vuelvo a repetir: no hay nada por lo que tenga que estar mal. Es una incongruencia enorme y unos pensamientos tóxicos que han hecho maraña. Y si me pongo en plan dramático, diría que algo se ha roto por dentro. Me ha explotado todo, la alegría y la tristeza, el enfado. Todo. Y ahora estoy con la casa hecha un desastre. Porque tengo que limpiar ese desastre. Es totalmente diferente a cuando estaba fuera de España. Allí sabía identificarlo, sabía que era pena y nostalgia y sensación de sentirse extranjera. Ahora, no tengo ni idea de qué coño me pasa. Tal vez como estoy acostumbrada a estar mal, pues estoy mal aunque no tenga motivos. Por sistema.
TAmbién estoy un poco harta de estar sola. No sé porqué. Como digo, el año pasado estaba contenta de ser soltera y estaba convencida de que me estaba empoderando como mujer, había cosas mucho más importantes que resolver antes de tener pareja. Ahora mismo, como estoy para que me recojan con cuchara, siento que quiero estar con alguien. Pero sé que tampoco es la solución. Al contrario. También ha influido que el que yo considero el puto amor de mi vida me haya felicitado el año. Ya ves, eso es otra señal de que yo no estoy bien. Estoy súper inestable. Ese señor tendría que estar más que bloqueado ya en mi móvil.
Dónde está la Nere que se había hecho fuerte?? No idea.