domingo, 23 de enero de 2011

Shopaholic



Este fin de semana he sido una "shopaholic". Compras compulsivas por doquier.

Me restrinjo la comida y cuando me da hambre, intento entretenerme para no pensar en eso y hago otras cosas: crucigramas, internet, revistas, salir a pasear y mirar escaparates. PEro salir a mirar escaparates cuando de casi todas las tiendas cuelgan carteles que dicen: segundas rebajas...

Compras inútiles de hoy: un abrigo, una falda, un cinturón, unos pantalones cortos, unas botas, y una camiseta.

Pero el viernes también compré una camiseta y un jersey.

He reflexionado y por una parte, sé que está bien tener ganas de comprar,me explico, eso refleja que ya no estoy tan triste como estas navidades, y me apetece intentar ir más guapa, y vuelvo a ser presumida". Esto es la recuperación de una ilusión. Siempre me ha gustado salir a mirar tiendas. Cuando estoy triste y apática, no hago nada, me quedo paralizada. Pero ahora, he salido. Y ha vuelto a suceder lo de siempre.

Las veces que he estado más delgada, y que por lo tanto, me siento mejor conmigo misma, por un simple número reflejado en la báscula...Esas veces, siempre, siempre, siempre, siempre, me han consolado las compras. De manera que sustituyo el consuelo de la comida, por el de las compras. El efecto es parecido al de una recompensa.

NO como, me voy de compras. Y normalmente, compro ropa.

Pues debe de haber algo detrás de todo esto. El vacío que intento llenar. EStá claro.
No podría estar sencillamente tranquila con mis compras y disfrutar un poquito de ellas?? No, porque sé que es un círculo vicioso.

Si engordo, me pongo triste, y se me quitan las ganas de todo. Si de nuevo adelgazo, estoy feliz. Por eso, todo gira en torno a un número. Es perjudicial y dañino, y domina mi mundo.

Hoy al fin, me he subido a la báscula, después de tanto miedo a ver un número demasiado alto...No ha sido para tanto, es sólo que estoy en 53..... Teniendo en cuenta que ya llevaba unos días comiendo menos, eso significa que he tenido que estar más gorda en algún punto.

Digamos, que esto es empezar desde cero, lo sé. Pero no está tan mal. No es un estropicio supremo. Es sólo mi peso. Ése que siempre vuelve en cuanto me dejo llevar...

Por eso, me ha extrañado ir de tiendas y comprar ropa. Normalmente siempre espero a adelgazar para comprarla. Y esta vez, no. He pensado que si adelgazo y la ropa me llega a quedar grande, pues mejor. Y de todas formas, los pantalones y la falda llevan su cinturón....Siempre se puede apretar.

Por otra parte, en el trabajo, ya no me dicen nada respecto a lo que como, porque les tengo dicho que tengo el estómago muy delicado. En el fondo, es cierto.

miércoles, 19 de enero de 2011

Cuaresma particular


Siempre voy a querer seguir un régimen más o menos estricto de alimentación. Más que quererlo o aunque me esfuerce en no querer quererlo, es lo que quiero.

Y cuando no lo sigo estoy infeliz, insatisfecha, desagusto, cabreada, gorda.

Por eso tengo un último o penúltimo plan (ojalá sea el último). Antes de abandonar mi alimentación y entregarme a la náusea continua de regímenes alternados, sube-bajas, baja-subes...tanto en ánimo como en kilos....Antes de que ellos me venzan a mí, me ofrezco 40 días y sus 40 noches (como religión y otras simbologías asociadas al número 40 para la transformación espiritual y corporal) para un seguimiento continuo de alimentación controlada para siempre.

ME imagino que debería tener como objetivo los 47 kilos, pero tras muchos intentos fallidos y dado el nivel de ansiedad que me produce no haberlo conseguido a lo largo del pasado año; lo mínimo que puedo hacer por mi cuerpo es llevarlo a los 49. Peso mínimo alcanzado en octubre.

Cambio permanente, allá voy; pues por mucho que no quiera quererlo, como ya he dicho, esto es lo que quiero.

martes, 18 de enero de 2011

Siempre y cuando hablemos de mí


Qué agudeza la tuya, amiga mía. Después de tantas conversaciones; tanta murga, tantas charlas sobre hombres, relaciones, sexo, sentido de la vida, maneras de vivir, trabajo, amor, amistad, salud, enfermedad, problemas típicos, alegrías efímeras; después de tantas risas...

No digo que la gente sea insoportable e insufrible, sólo intento entender porque siento que lo son aún cuando estoy hablando de mis amigas. Las que también me verán insufrible e insoportable.

Exacto. Bravo. Así que hoy, me dices que busque ayuda profesional. Que llame al teléfono de la esperanza, que acuda a los servicios sociales, que vaya al médico de cabecera y él me derivará a salud mental. Pues, gracias.

Siempre hablamos de tus problemas. De tus ligues, de tus desamores, de tus paranoias, y para un puto día que te digo que me siento rara, porque esas han sido mis tres puñeteras palabras a la pregunta "cómo estás?" ME SIENTO RARA; tienes la poca delicadeza de decirme: "vaya actitud, vas a acabar sola". Y que me vaya a hablar con el psiquiatra. Tú qué sabes de mis problemas??? Si nunca te he contado nada!?!?! Si cuando lo he intentado me has cambiado de conversación para empezar a hablar de ti??

De manera, que, ya me doy cuenta. Esto va así. Cuando tus amigas te mandan al psiquiatra (que ya ni siquiera al terapeuta) es porque no te quieren escuchar. Pues muchas gracias. Ojalá todo el mundo pudiera ir a terapia, y a los servicios sociales esos de los que hablas, y a ese venerable médico de cabecera te deriva a salud mental......

Seguro que todos seríamos más felices, o al menos tendríamos unas pautas para reconducir nuestras vidas hacia una razonada satisfacción.

Menuda desvinculación, menudo lazo me has lanzado, menudo apoyo, gran ayuda.... Así funcionan hoy en día las cosas en mi entorno. Cuando las cosas se ponen feas, no hay amig@s que valgan. Me mandan al médico. Nos vamos de fiesta? Nos emborrachamos? Quieres que hablemos?? No. Vete al psiquiatra, a ver si te dan unos transiliums o trankimazines y así podremos hablar de mi siguiente relación: "no te he contado? pues yo creo que le gusto. Yo creo que éste es el definitivo. Está super pendiente de mí, y yo creo que está poniendo interés, verdad, nere? verdad?...nere, me escuchas? sí, verdad, aunque igual tendría que ir más despacio..blablablabla. Así, sí podemos hablar."

sábado, 15 de enero de 2011

Jen y Ann



Jennifer Hudson.
Baja 4 tallas en 7 meses. Con la dieta Weight Watchers.
Personalmente, me lo creo. No considero que se haya hecho ninguna lipoescultura.





Ann Ward. LA nueva miss american top model mide 1.88 y pesa 45 kilos.



Tiene 19 años. No creo que sea así de delgada sólo por constitución....
Esta tía no debe comer nada.

martes, 4 de enero de 2011

un respiro ?


AHORA en mi mundo todo está bien. Sólo estamos yo, me y myself.
Me relaja mucho tener un espacio, un huequecito, y quedarme... y no ser molestada. Ahora mismo agradezco la soledad.

Todo el día de hoy lo he pasado como en una nube. Casi me notaba flotar. No es enamoramiento. Es relajación absoluta. Me he sumido en la más completa tranquilidad. Como aquella vez que me tomé seis tilas... Nunca he tomado ningún relajante ni tranquilizante, pero la sensación debe ser esa. Casi drogada de paz y relajación.

Y con esta relajación he ido a trabajar. Me ha caído un chaparrón de capas superiores... Pero me ha dado igual. He pensado: podéis decir lo que queráis, amenazar, y sacar de quicio lo que os dé la santa gana. Estamos en un país libre. PAZ hermanos...

En este plan me encuentro... Todos han debido de flipar, porque no me he defendido para nada, simplemente he dejado que escupieran sus chorra-razones. Se han ido, y luego, como si nada...

He pensado...pobres...igual también tienen problemas...y gordos...

Del pasotismo absoluto he pasado a esta relajación y espero que me dure mucho tiempo.

Hoy no he desayunado, he comido sopa de tomate y un pescado hervido.
Y luego al llegar a casa he tomado un poco de queso desnatado.

Mañana igual: passsso del desayuno. Aunque sea la comida más importante, me resbala.
La relajación me produce desgana, y eso también me ayuda.

lunes, 3 de enero de 2011

aún puedo salvarme?


qué bien se está en casita.

Hoy no ha estado mal. He desayunado un zumo y no voy a cenar. Claro que, es el primer día. No tenía pensado no cenar, me iba a tomar un yogur, pero tengo que ir a hacer la compra y no me apetece nada en absoluto, con el frío que hace. Así que finalmente, nada de nada.

Además hoy me siento animada, y eso, dadas las circunstancias, es un logro. En parte ha sido porque me han dicho una cosa preciosa. Hacía tanto tiempo que no me decían una cosa tan bonita...Aunque si lo pienso bien, seguramente no fuera con la intención de halagarme, o tal vez sí...no lo puedo saber. El caso es que me ha parecido preciosísimo... Lo que pasa es que yo en lugar de agradecer el piropo, no he sabido reaccionar, mirar a la persona que me lo ha dicho y decirle: GRACIAS.
No. Lo he esquivado, he sonreído, he hecho algún comentario tonto, del estilo: "sí, claro jeje". (Que subnor soy).

Pero bueno, ahí ha quedado. Pero lo agradezco tanto, tanto, tanto...

Es tal el estado en que me encuentro que detalles como ése...hacen que los ojos se me llenen de lágrimas, lágrimas de emoción esta vez.

Además, podría volver a recrear el momento cuando ha sucedido todo: me imagino el ambiente, destellos, murmullos; y entre todos los comentarios pesimistas, mis deseos...sus palabras, las que necesitaba escuchar. Y entonces el tiempo se pararía. Y me quedaría mirándole fijamente. "GRACIAS, eres un ángel". Y esos segundos se quedan para siempre en mi corazón y en mi recuerdo. Y de nuevo, todo volvería a la normalidad, los destellos, los murmullos, el ruido, las luces...pero todo desde una nueva perspectiva.

domingo, 2 de enero de 2011

Me voy a mi casa, por fin


Al fin hoy vuelvo a mi casa. A la de verdad. Y allí podré hacer lo que me dé la santísima gana. Vuelvo al trabajo (y quién lo diría, tengo unas ganas locas de meterme allí de 9 de la mañana a 7 de la tarde...eso me ayuda a no sentirme una inútil).

He pensado que hoy no voy a desayunar, ni a cenar, evidentemente. Y que a partir de mañana, me voy a tomar un suplemento de magnesio y voy a comprarme hierro para la ferropenia.

No sé qué desayunaré por las mañanas, tal vez un zumo o algo así. O una infusión.
Las comidas las tengo claras, algún pescado pequeño hervido y verduras hervidas igualmente.

Nada en la cena, o una fruta o yogur desnatado.

Voy a tirar toda la comida que tenga en casa: galletas, pastas y arroces, ni verlos quiero. Nada de pan, ni de salsas, ni de quesos que no sean extremadamente desnatados.


El año pasado por estas fechas tenía una ilusión: llegar a pesar 47 kilos.
Este año, me da absolutamente igual. Lo único que quiero es dejar de comer, dejar de sentirme una mierda absoluta en un cuerpo que es una cárcel.

Quiero quedarme en mi casa (en la de verdad). No quiero volver a pasar otro diciembre como este.

Odio las fiestas. Menos mal que ya se han acabado. (Porque reyes, eso sí que no, por ahí no paso).

Mi propósito de este año es: huir de las fiestas el año que viene.
Lo más curioso de todo esto, es que por mucho que quiera huir e irme lejos, los problemas van conmigo allá donde yo vaya.