
Siempre voy a querer seguir un régimen más o menos estricto de alimentación. Más que quererlo o aunque me esfuerce en no querer quererlo, es lo que quiero.
Y cuando no lo sigo estoy infeliz, insatisfecha, desagusto, cabreada, gorda.
Por eso tengo un último o penúltimo plan (ojalá sea el último). Antes de abandonar mi alimentación y entregarme a la náusea continua de regímenes alternados, sube-bajas, baja-subes...tanto en ánimo como en kilos....Antes de que ellos me venzan a mí, me ofrezco 40 días y sus 40 noches (como religión y otras simbologías asociadas al número 40 para la transformación espiritual y corporal) para un seguimiento continuo de alimentación controlada para siempre.
ME imagino que debería tener como objetivo los 47 kilos, pero tras muchos intentos fallidos y dado el nivel de ansiedad que me produce no haberlo conseguido a lo largo del pasado año; lo mínimo que puedo hacer por mi cuerpo es llevarlo a los 49. Peso mínimo alcanzado en octubre.
Cambio permanente, allá voy; pues por mucho que no quiera quererlo, como ya he dicho, esto es lo que quiero.
1 comentario:
a mi el matarme de hambre o alternar regimenes de comer poco solo hacia que tuviera ansiedad y que comiera mas, asi solo consegui engordar, desde que estoy a dieta como mucho y muchas veces, tengo energia para hacer deporte y adelgazo, creo que aveces hay que comer mas, mejor y sin marcarse metas ni objetivos, muchos besos y abrazos te leo siempre
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