Párrafo a la báscula abandonada:
Hay una báscula abandonada. Está en mi habitación en una esquina y sabe que nunca más voy a volver a subirme. Ella lo sabe. Yo lo sé. Está arrinconada. EStoy pensando en guardarla en el fondo del armario. O de tirarla a la basura. Pero como eso no sería nada ecológico, la guardaré en el armario y sólo la usaré cuando tenga que pesar maletas para subirme en algún avión.
Ya no quiero saber nunca más lo que peso. Qué más da. Cada día que me pregunte en qué peso estaré, me preguntaré primero si me siento bien. Y la respuesta será sí, porque me quiero. Porque sí quiero comenzar el día con el cuerpo que tengo. Porque me gusto y me amo.
Antes eras mi querida báscula. Inseparable compañera de mañanas y noches. Ahora te abandono para siempre. Y no lo siento. No eres útil para mí. Nunca lo fuiste. Lo nuestro se terminó. No lo siento.
Resultados de mis análisis:
Pues el resultado es que estoy perfectamente. QUe no tengo nada. Que estoy bien. Tengo salud. Y eso es lo que quería. Quería recuperarme y comer de todo y sentirme bien. Y así es. Aunque el médico me recomienda seguir un poco más de tiempo con la dieta blanda, ya puedo comer de todo. Pero tengo que seguir hábitos saludables, para que mi organismo se regule. Y seguirlos toda la vida porque no merece la pena arriesgarse a que yo misma, con antiguos hábitos, ocasione problemas de salud del tipo que sean. Ya está.
Continuación del chico Tinder:
Pues no nos vemos hasta pasado mañana, que iremos a la playa. ME parece que podríamos haber quedado mañana. Pero él no quiere, prefiere ir a una barbacoa con sus amigos. ME dice que no es que no tenga ganas, sino que no le da tiempo. Mmmmh, no me convence mucho.
Pero me imagino que las cosas funcionan así al principio, hay que ir despacio. Cuanto más despacio vayas, más duran. Me resulta raro que me diga que tiene muchas ganas de verme y que no nos veamos hasta pasado mañana. Hay una cosa buena, y es que en este momento de mi vida, en la que "me quiero tanto", esto también tiene que funcionar como un reto. Yo sé lo que quiero y sé cómo quiero que me traten. Si en algún momento no me siento cómoda o me da la sensación de que me está toreando, se lo voy a decir, porque si algo he aprendido en este año y medio sola es que yo si estoy con alguien, ya sea como lío, rollo o como lo más mínimo que se pueda tener, es que yo voy a sentir a tope y que si la otra parte no siente a tope, pues bye.