sábado, 21 de mayo de 2016

llanto y 49

He tenido una semana bastante regular.

Claro, esta mañana me he pesado y estoy de nuevo en los 49. 49,3 para ser exactos.

Pero estoy muy triste, ayer por la tarde, que era viernes y día de estar muy contenta, empecé a llorar en el metro y por la calle. Y llegué a casa y me tumbé en la cama y lloré y lloré. Y dormí. Me he despertado esta mañana y sigo llorando, a intervalos.

Las causas son siempre externas. Las cosas que me pasan, las interacciones con los demás me afectan muchísimo. Aunque mi primera reacción es buena, aguanto el chaparrón, y se acabó. Después viene el llanto a solas o por la calle. YA me da igual, si estoy triste yo lloro.

Ayer desayuné un yogur desnatado con all bran choco y comí una ensalada de lentejas con cebolla y calabacín que me cayó muy mal. Así que luego sólo pude tomar un par de galletas. Por eso y porque el resto de la semana he comido portándome bastante bien, peso lo que peso hoy.

lunes, 16 de mayo de 2016

tomándomelo un poco en serio

Pues ya fui y ya he vuelto. Como me temía, mi ex supervisora en España, que es bastante mal bicho, siempre tiene que hacer un comentario de mi físico y normalmente, me suele decir que estoy más delgada, sin criterio ninguno. Bueno, pues esta vez, me dijo la siguiente perla, transcribo literalmente porque merece mucho la pena, y lo dijo delante de todos:
-Uy, te voy a decir una cosa, no sabes qué?
- y le digo - sí, que estoy más gorda
- Pues sí, estás más gorda pero estás mejor. (Me lo dijo con una sonrisa de oreja a oreja, que yo le hubiera partido toda la cara de bicho que tiene y me imaginaba psicópata perdida buscando un cuchillo para cortarle hasta los pelos del oído).

Pero a cambio, asentí, sonreí y seguimos hablando de otra cosa. Disimulando como si yo no odiara todos los comentarios acerca de mi físico: estás más guapa, estás más gorda, estás más delgada, estás ojerosa, tienes mala cara...

Respiremos.

Esos tres días, como soy súper retrasada, decidí comer bastante. Me pasó factura, claro. Las dos últimas noches no pude cenar de lo que me dolía la barriga y lo mal que me sentía.
Cuando por fin terminó mi estancia en España y llegué a casa, fui directa a la báscula, creía que por lo menos pesaría 53, qué sé yo. Pero no, sigo pesando lo mismo: 50,5 por las mañanas y 51 y algo por las noches. Así que me dije a mí misma:

No estás gorda. No estás más gorda. Estás como siempre. Si determinado tipo de gente tiene detectores para saber si has engordado o adelgazado medio kilo, es su puñetero problema. No estás más gorda. QUE NO. Llevemos ese pensamiento a la papelera de reciclaje: deseas eliminar el archivo definitivamente?? sí, por favor. Elimina también el archivo de supervisora en España: nunca más colaborar con ese bicho. Deseas eliminar definitivamente a esta víbora del infierno?? Oh, sí, gracias.

Bien. Eso no quita que yo no quiera adelgazar, claro. Lo que me da rabia es que en el fondo sea por la gente. Porque odio que me juzguen por el físico. Quisiera llegar a un peso en el que no me juzgaran ni me dijeran nada de nada. Y eso es imposible. Me la tendría que bufar todo. Sin embargo, ya no odio mi cuerpo como antes. Me acepto un poco más, y me intento defender, digo, pues si soy una mujer, pues tendré que tener pecho y más porcentaje de grasa, porque es lo que toca y porque si eso no va a cambiar, para qué vas a luchar, acéptalo y punto. Pero no puedo. Porque sé que podría cambiarlo. Y de verdad, lo voy a intentar por última vez. O por penúltima vez.

Desayuno: All bran con coca cola light
Media mañana: una torta de arroz

Veremos cómo sigue el día.

lunes, 9 de mayo de 2016

y a pesar de todo, me quiero reír!!

Pues la verdad es que diría: puta mierda con todo, a la mierda todo, que me den por culo, soy subnormal... y un sinfín de frases negativas absurdas del estilo. PEro lo diría por costumbre, porque lo tengo a machete en el cerebro.

Sin embargo, ha sido un fin de semana súper bueno. He estado en la playa, en el parque, dejándome pensar a gusto y libremente sin tener que reprimir nada... digamos que he desconectado a tope. La dieta de los tres días, ha sido la dieta del un día. Porque sólo la seguí el primer día, me pesé al día siguiente, pesaba exactamente lo puto mismo y a tomar por culo. Así que bueno, ni dieta de los tres días ni nada.

Tengo un problema con el pecho. Los tengo fatal, me parecen dos globos, putas hormonas cojones. Y me molestan mucho. Pareciera que estoy mutando a mazinger z. Es horroroso.

Comida del infierno de hoy:
desayuno: un par de cucharadas de yogur.
comida: tortilla francesa con algo de salmón ahumado y un bollito de pan. 1 naranja
merienda: bollo de chocolate 400 calorías
cena: palomitas de maíz, el yogur que me quedaba y cuatro galletas.

Me encanta lo bien que me alimento y la de azúcar que me meto.
Voy a super petar de gorda. Peso lo de todos los días, y encima, agradecida por no engordar más.

jueves, 5 de mayo de 2016

emergencia y dieta de los 3 días

Me siento foca total. Y hacía mucho que no me sentía así. Llevaba un tiempo en que me veía hasta delgadiña, no del todo, pero pasable. Qué asco, estoy hinchada, me pesa todo el triple: brazos, piernas, culo, pechamen. Qué ascazo.
ME siento vieja también, y torpe. Estoy teniendo unos días de depre total. Llorando por las mañanas porque no quiero ir a trabajar, deseando llegar a casa y meterme en la cama para enredarme en internet y olvidarme de todo.

Ayer estuve un poco mejor, pero estoy comiendo mal...

desayuno: tres cucharadas de yogur
media mañana: snack de chocolate de la máquina (qué asco me doy en serio, en lugar de desayunar bien hago estas cosas).
comida: arroz con garbanzos. Barrita de chocolate de la máquina otra vez.
merienda-cena: helado de vainilla, dos yogures, un filete de salmón y pan.

esta mañana: 50,5. Qué puto asco me doy. Asco, ascazo. Porque me miro al espejo y pareciera que estoy otra vez en 53 kilos, como en mis peores momentos.
Empecé muy bien a tomar verduras y frutas, y vuelvo a sentir que lo me hace falta es dejar de comer. O bien maltratar mi cuerpo de esta manera, comiendo mierdas. Estoy fatal, como si fuera a entrar en una época mala. No quiero. PEro es que no estoy bien. No me siento bien. Voy perdidísima. Ya no puedo ni controlar mi alimentación.

Acabo de ver una dieta en internet, en mi desesperación por deshincharme y dejar de sentirme un cachalote (en serio, me doy asco, asco de verdad). Se llama la dieta de los tres días. Sé que no va a funcionar, pero voy a intentar hacerla.

Primer día

Desayuno

Una manzana (es lo que he comido)

Comida (ya la tengo preparada)

100 gramos de pescado
2 tazas de brócoli.
1 taza de postre de helado de vainilla. (el helado de vainilla está hecho sólo de claras, no lo voy a hacer, así que me tomaré media naranja y la otra media en la merienda).

media tarde

1/2 naranja
1 rebanada de pan tostado integral con una fina capa de queso fresco

Cena

1/2 lata de atún al natural
1 tostada de pan integral,

Segundo día
Desayuno

1 huevo (en tortilla francesa al microondas)
1 rebanada de pan tostado integral
1/2 plátano

Comida

1 filete pequeño de pescado
2 tazas de brócoli
1/2 plátano

A media tarde

medio plátano

Cena

1 taza de queso fresco
1 rebanada pan tostado (yo tomaré dos tortas de arroz).

Tercer día
Desayuno

una manzana
30 gramos de queso
2 tortas de arroz

Comida

lata de atún al natural
2 tazas de brócoli

A media tarde

una manzana

Cena

1 huevo duro
1 rebanada de pan tostado integral.

Haré las modificaciones que pueda, te dicen que bebas tè negro, café y agua. Pero a mí ni me gusta el té ni el café. Veremos si me hago a tomar agua con limón.

Si consigo estar en contacto con el blog escribiendo todo lo que como, sólo así seré capaz de seguir la dieta.
y planificar muy bien los tres días siguientes. Lo bueno es que al empezar hoy, el sábado habré terminado y tengo el domingo para planificar el resto. También tengo tanta presión porque voy a ver a mis antiguos compañeros de trabajo la semana que viene y no quiero que me vean en este deplorable estado. (Una idiotez como una casa, lo sé, y es más, ni se van a fijar en si estoy cachalote, si estoy vieja o en si llevo un chicle pegado en el pelo). Qué perdida estoy, qué mal. Y no aprendo con los años y ya no estoy para estas cosas.