Gracias a todas por los comentarios de la entrada anterior.
Pues lo cierto es que ese día no lo eché. Me quedé en mi habitación y a los 10 minutos vino a decirme que no le estaba haciendo caso. Que le hiciera caso!! Él es un niño. Como quien llama la atención y hace cosas raras. Yo no soy muy madura tampoco.
Esto no lleva a ninguna parte.
Me habéis dicho que me quiera a mí misma, también me habéis dicho que quede con otros, y por supuesto me habéis aconsejado que lo mande a freír...no tenemos una relación, pero seguimos viéndonos...
Yo a él, en determinados momentos, le noto triste. Como si tuviera algún secreto, una losa o algo que no le dejara ser feliz. Que igual, luego es el hombre más feliz de la capa tierra.
Yo, soy feliz cuando estoy con él, pero no cuando lo veo triste o cuando me resopla porque no me soporta. Porque si todo fuera bien, estaría dispuesto a hacer planes conmigo... Y no los hace. No se compromete, no se implica. Con el móvil es anárquico, lo apaga cuando le sale del bolo y contesta cuando le parece.
Cuando pregunté por maneras de dejarlo, me refería sobre todo a dejarlo mentalmente. Dejar de pensar en él como algo que forme parte de mi vida. Porque, sí, vale...algo de tiempo me ocupa. Pero sólo nos vemos un par de veces a la semana.
Si le pregunto por sus cosas, se amuralla. No me cuenta nada de su vida, no conozco a sus amigos...no quiere compromisos, está clarísimo.
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