Aquí vengo a escribir un ratito. Me ha pasado una cosa en todo este tiempo sin escribir. Y es que ahora hago notas de voz. No creo que sea por la pereza de ponerme en el ordenador. Creo que algo ha cambiado en mi cerebro, como si de repente hiciera más efecto hablar que escribir. De repente, parece más terapéutico. OS explico cómo surgió esto de las notas de voz. Yo me compré un cuaderno cuando empecé a trabajar, que ha sido hace relativamente poco, una vez me recuperé de las operaciones y demás (he escrito algo en el otro blog, por cierto). Bueno, pues el objetivo de ese cuaderno era apuntar todo lo que me pasara, por si tenía bajones intentar transformarlos o intentar averiguar qué me bajoneaba. HAsta ahí todo perfecto. Escribía cada noche. PEro una noche dije, joder se me ha olvidado tal cosa, vale, voy a hacer una nota de voz para que no se me olvide y mañana lo transcribo. Y así me fue pasando que me iba acordando de cosas e iba haciendo notas de voz, hasta que tenía tal cantidad de notas de voz que dije, para qué lo voy a transcribir si lo puedo oír si quiero, las veces que quiera. Y es más, al dejarlo dicho en la nota de voz, era igualmente un desahogo: ya lo había dicho, ya podía olvidarme. O incluso lo iba solucionando al momento según estaba hablando.
LAs notas de voz me ayudan a corregirme igualmente si me dirijo a mí misma de manera negativa o si me echo la bronca por algo.
Cuando empecé a trabajar tuve un poco de miedo de olvidar todo lo que había pasado, como si al olvidarlo, todo fuera a ser igual que antes y entonces la historia podría repetirse de nuevo.
ME ha dado alegría ver que escribís. HE estado leyendo a algunas de vosotras. EStá muy bien. No me gusta que algunas estéis aún mal, evidentemente.
Yo ahora mismo estoy bien. He cambiado, eso sí que me lo noto. No soy la que era, pero bueno, está bien en el sentido de madurar. De repente me he hecho mayor. Hay gente que tiene hijos y entonces madura. A mí me ha pasado una putada muy gorda para madurar. ME hubiera quedado con mi inmadurez sin dudarlo... PEro obviando ese detalle, aquí estoy, más madura que una piña dulce.
Y yo no quería perder la muchedad como Alicia en el país de las maravillas, ni la idiotez, ni el ser gansa como yo era antes. Y se me iba escapando todo esto y lo iba dejando atrás. De la noche a la mañana, pum. Soy una anciana. Tampoco es eso. Porque ya se me venía a la mente cada cosa, pues que no procede, de momento no soy tan vieja. A ver, el tiempo pasa. EStá claro que estoy en otra etapa de mi vida. Y tengo que ver cómo la gestiono. Y tengo que dedicarme a mí, a entenderme, a saber qué quiero y para qué...
Espero volver a contaros cositas pronto.
Un beso a todas.