Hacía tiempo que no me encontraba así de mal. Con muchas ganas de morirme.
Lo siento, pero es la verdad. Toda la ilusión que traía, el respiro que sentí al irme de allí, pues no sé qué ha pasado con eso. Pero ya no queda nada. Ahora sólo quiero morirme. No me apetece empezar de nuevo, siento que no dejo de tener lastres, y cuando no tengo lastres, entonces no tengo nada y en cualquiera de los dos casos, quiero desaparecer. De repente, en serio, no tiene sentido nada en absoluto. Y cómo puede ser posible? Cómo tras haber descubierto el secreto de la felicidad, el haberme declarado a mí misma como una persona feliz... qué coño ha pasado?? porque algo ha tenido que pasar, dentro o fuera o dentro y fuera. Acaso me hace mal la convivencia? Son las fechas? Es la familia?
Cuando yo estoy sola, no veo la televisión. PAso mucho tiempo en silencio. Y aquí, todo es televisión a voz en grito, tonos de voz por encima de la media que soporta mi tímpano. Soy especial pues sí, por eso quiero morirme. Porque no soy normal.
Todo en mi vida es un error. Irme, quedarme, volverme a ir. Lo que hago es huir. PArece que no estoy feliz y por eso me muevo. PEro no es verdad. Si alguien es feliz, es feliz aquí y en Sebastopol. Yo era feliz, en serio. Amargada a veces, pues sí, con mis cosas, pues sí. PEro feliz, joder, feliz. PEro y ahora, qué pasa? de repente ya no soy feliz y me quiero morir?
Es que estoy cansada, es que no quiero hacer absolutamente nada. NADA. Y cuanto menos hago, más ganas tengo de morirme.
Seguramente seré una ciclotímica de mucho cuidado y ya está. Y todo lo hago mal, y ya todos los pensamientos extremos e irracionales de golpe, por lo tanto: muerte, joder, muerte.
1 comentario:
Disagree. La ciclotimia es una cosa muy seria. No la nombres en balde.
Yo diría que tienes muchas relaciones tóxicas y que las tenías cuando te fuiste y continúan cuando has vuelto. Y que lo que necesitas es encontrar tu sitio. Y tu sitio no será siempre feliz, en absoluto, será muy duro muchas veces, y requerirá esfuerzo y ganas, y muchas veces lo odiarás, y muchas veces pensarás que no merece la pena. Pero en el fondo sí. En el fondo sabrás qué pesa más en la balanza.
Pero no es nada fácil. E incluso cuando creas saberlo, dudarás.
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