Vamos a ver, tengo que escribir esto.
Punto 1)
Bajo mi humilde punto de vista, todas las personas que tengan un desorden alimenticio deberían ver al menos tres temporadas de Supersize vs superskinny. Está en youtube. Como he estado tan mal y tan depre en la cama, me dediqué un finde entero a verlo.
La verdad es que lo encontré por casualidad, en realidad quería ver capítulos de I used to be fat.
Después de tragarme varias temporadas (aunque es de esos programas que tienen siempre el mismo formato y te puede llegar a cansar, aún así, sólo como castigo yo obligaría a las personas con trastornos de la alimentación a verlos) puedo decir que a mí me ha servido para darme cuenta de algunas cosas y que me dan mucha vergüenza.
Pero voy a ir por partes.
Básicamente ponen a un super size y a un super skinny juntos durante 2 días y tienen que intercambiarse las comidas. El super size comerá lo del super skinny y viceversa. Tras esos dos días, ambos tienen que seguir diferentes planes de alimentación según sus necesidades, y vuelven a reencontrarse al cabo de un mes (o de un par de meses, no lo sé cierto).
Supuestamente el super size se dará cuenta de lo mucho que come y el super skinny de lo poco que come. Y ambos se darán cuenta de lo mal que comen en general, en esos dos días intensivos.
Sin embargo, este programa al parecer ha tenido bastantes críticas negativas, porque dicen que las personas obesas o excesivamente delgadas tienen problemas mentales. Es decir, obesidad y anorexia se consideran trastornos mentales. Con una simple dieta eso no va a cambiar.
Yo lo único que sé es que la gente que va al programa tiene la voluntad de cambiar los hábitos alimenticios. Tal vez se trate de personas en una fase en la que hayan tocado fondo y de verdad deseen cambiar. Tampoco sé si además del programa alimentario les hacen un seguimiento psicológico. Eso a mí me da igual. Que sea una visión simplista de la obesidad y de la anorexia, sí, totalmente puede parecerlo. Parece que ellos tienen la culpa de comer así de mal y que pueden cambiar.
Como digo, me da lo mismo. El caso es que a mí me ha servido para darme cuenta de verdad de verdad de la buena, y que me dé literalmente mucha vergüenza lo mal que como con la edad que tengo y todo lo que ya sé.
Me vi reflejada en muchas cosas. Por ejemplo, había una chica que se alimentaba básicamente de coca cola y chocolate. Luego había un chico que se mantenía a base de bebidas energéticas y noodles. En fin, verdaderas barbaridades. Y ellos te hacen ver también toda la mierda que estás comiendo en lugar de alimentarte en condiciones. Te dicen lo que es la coca cola, la porquería que lleva, te dicen los problemas que te va a acarrear si sigues por el mismo camino. No sé. Me dio mucho cague.
Y eso me ha llevado a dejar la coca cola de raíz, no es broma. Llevo casi dos semanas sin probar una gota de coca cola.
No tiene ningún sentido alimentarse mal. Y estoy empezando a hacer esfuerzos para que eso cambie.
Punto 2)
No hace falta ser supersize o superskinny para comer mal. Para muestra un botón. Y tampoco significa que en un momento dado la situación no cambie a un extremo u otro si no cuidas tu alimentación. Bien.
Casi todos los superskinny se saltaban el desayuno, o tomaban sólo un café o cualquier otra bebida.
No hace falta maltratar tu cuerpo de esa manera. Para qué?? Además es que influye en el ánimo, si no comes bien es súper fácil estar depre.
Me doy cuenta también de que ciertos problemas que he tenido últimamente, especialmente el de la dermatitis que tuve el año pasado, puede haberse derivado de la dieta. Lo mal que como. Aunque yo lo achaco todo siempre al estrés. Y un huevo. Que hay que comer bien, y es verdad y dejarse de tonterías. Y comer fruta y verdura, como te decía tu madre siempre. Y no saltarse comidas, y en fin, quererse un poco más.
1 comentario:
Bravoooooooooooooooooooo
Sí, es la ostia lo mal que come la peña.
YO en UK (estrés o lo que sea), es cuando más granos y más dolor de estómago he tenido. Y comía FATAL.
Te recomiendo MIL el libro "Brain over Binge", porque habla de una versión reduccionista y, probablemnte, simplista de los trastornos, pero me gusta, porque buscamos mil excusas para darnos un atracón y comer mal: no puedo evitarlo estoy enferma, estoy triste, no me quiero a mí misma, tengo ansiedad... -cuando realmente lo que tenemos es GANAS DE DARNOS UN PUTO ATRACÓN. Y la única forma de curar eso es NO DÁRSELO.
Un abrazo!
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