miércoles, 16 de noviembre de 2016

Año "fail"

Voy a escribir aunque como le dije a flau no pensaba hacerlo hasta no pesar 49, pero es verdad que tengo cosas que decir...

LO primero de todo es que me he dado cuenta de una cosa: no se puede llorar y tragar al mismo tiempo. Literal. Lo vi hace un tiempo en Internet buscando remedios para controlar los ataques de llanto: consiste en beber agua, bastante. Ahora, eso sí, después te meas viva. Pero viva entera, vamos. Pero no lloras. Si bebes, no lloras. Pero tienes que estar un rato bebiendo, se me ha entendido, no? Y cada vez que sientas ganas, hala, a beber. Tienes que tragar bastante. Qué ironía, no?? Pues sí, en la vida mientras estás tragando, no puedes llorar. Ahora entiendo lo de ahogar las penas, las penas con pan son menos y etc. Todo viene de ahí, que si tragas, es que no puedes hacer otra cosa, ni siquiera respirar...

En general me he sentido como un animal al que han acorralado y no ha tenido más remedio que sacar las zarpas y escabullirse.
Hasta ahora, yo estaba en mi rincón. Aguantando y sin enfrentarme. Pensando que eso era lo que tocaba, "es la vida" me decía a mí misma. Acéptalo. Sin embargo, cuando el sufrimiento supera al miedo, se abre la posibilidad de cambiar. Y eso contando con que yo no creía en el sufrimiento, es decir, yo intentaba trabajar en controlar el dolor, pero no añadir sufrimiento, que el sufrimiento como dicen es opcional, algo que añadimos nosotros. Tú puedes estar pasando una mala racha, pero tienes la opción de aceptarlo o bien de sufrir. Y sufrir, pues no sirve para nada, sólo añade carga emocional. Pero, joder, la gente sufre, y es un mecanismo excelente para plantar cara a lo que te jode: que si sufres mucho, es cuando reaccionas y dices, cómo? qué está pasando? tengo yo que aguantar esto? y así no te queda más remedio que tomar decisiones y cambiar cosas. Vamos, que al final, tiras hacia adelante. Y a mí es lo que me ha pasado. Yo creía que tenía miedo, que lo iba a superar, que echaba de menos mi zona de confort... pero en realidad lo estaba pasando tan mal, que ese dolor, el llanto, y la rabia han atropellado al miedo y a todo lo que se ha puesto por delante. Ha sido efectivamente así, un: NO PUEDO MÁS JODER, QUE OS JODAN A TODOS, QUÉ MIERDA ES ÉSTA. QUE NO AGUANTO MÁS. Se acabó el conformismo. Y lo que digan los demás, y los dictados. Echar a correr. Tenía que decirlo, sí. En el trabajo soy una pura pieza que no encaja. En las reuniones grupales soy como un pasmarote con cara de póker, y lo único que quiero es salir de allí cuanto antes.
Y de vuelta a los dictados: "con la edad que tengo….no puedo permitirme eso". Pero me lo permito. "Es que me quedo sin trabajo y sin saber qué voy a hacer con mi vida". Quien me iba a decir a mí esto? Además, cuando vuelva, sé que será una liberación y todo será muy bonito... pero cuánto durará eso? Después tengo que empezar a vivir de nuevo.

A esto le voy a titular año "fail", porque es lo que ha sido: un "fail", ya lo decía también flaura, cuanto antes empiece a aceptar que ha sido un fracaso, mejor. Pues ya lo veo claramente. Fail total. Ya da igual, quiero decir que no se puede dar marcha atrás, que no le hice caso a mi corazón y que me fui con miedo (el cuál pensaba que iba a superar). Yo pensaba: "no me quiero ir porque tengo miedo, por tanto hay que superarlo". Pero no hice caso a este otro pensamiento: "joder, pero si no te quieres ir, igual es que NO tienes que irte. Porque no quieres. Porque primero estás tú". En fin, se acabó. En mes y medio, el año habrá terminado.
Y como he dicho, la apisonadora del sufrimiento ha dejado al miedo hecho un papel de fumar.
Y rehacer de nuevo mi vida. Desde cero. Otra vez.

3 comentarios:

Flaura Ponte dijo...

Que te diera miedo es normal, a mí también me dio miedo irme, pero tenía 0 atracción a lo que dejaba y la ilusión superaba al miedo. Entonces merecía la pena. Pero si a tí sólo te producía miedo y angustia... Aún así, siéntete orgullosa por la parte que te toca. Lo intentaste, que no digo que haya nada de malo en no intentarlo, pero vaya, reconócete eso. Yo lo digo muy abiertamente: yo lo intenté, yo me fui, pero no es para mí. Yo necesito a mis amigos y a mi familia cerca. Y no soporto el puto frío.

Al principio te iba a abuchanar por el título del post, pero cuando lo he leído me ha gustado, es aceptación pura y dura. YO últimamente lo intento aplicar a mi relación con A. Somos así, es lo que hay, ninguno somos capaces de cambiar y yo... bueno, quizás llegue el día que no quiera continuar, pero desde luego lo que quiero/espero es no considerarlo ni un fracaso ni una pérdida de tiempo. Es la vida.

El vídeo "usa protector solar", dice algo así como que no te preocupes si a los 20 y tantos no sabes que hacer con tu vida, que la gente más interesante que ha conocido, no lo sabía a los 40. Somos nosotros los que tenemos esa percepción del espacio y del tiempo, esa idea de nuestra vida como una secuencia narrativa. Qué importa. ¿Cosas que podrían importarnos en cualquier caso, o que le pueden preocupar a la ciudadana media de nuestra edad? La fertilidad y la jubilación. No sé si quieres tener hijos, yo me debato entre la súperpoblación y el mundo de mierda en el que vivimos y el hecho de que me gustan los niños y a nivel puramente individual me gustaría tener. Respecto a la jubilación, ni los propios buenos trabajadores saben si habrá para ellos así que... imagínate. Si luego no queda nada de dinero público para ellas, piensa que habremos sido las más listas, currando lo menos posible (habló de mí, tú probablemente sí has currado bien).

Tengo 30 años y estudio 2 másters. Al menos me gustan, me gusta estudiar, me gusta aprender. Quien pueda decir eso de mi trabajo.. que venga y me lo diga. Sí claro, tengo unos padres que me mantienen, bueno, ellos decidieron ponerme en el mundo y yo creo que hice lo que pude razonablemente para poder independizarme. Pero no puedo. No es culpa de nadie (del sistema or whatever, ya sabes).

Entonces lo acepto, y procuro preocuparme menos por ese futuro incierto, y tener una capacidad de sufrimiento MEDIA. Nos han vendido la del valle de lágrimas pero yo no la compro. Se elogia al valiente, al resistente, ¿por qué? ¿Por qué sufrir es un bien? Está claro que vivimos en una sociedad que no acepta en lo más mínimo la infelicidad, pero es a un nivel diferente, creo que no la aceptamos para nada a un nivel emocional, es rollo: uy se murió mi madre, no quiero derramar ni una lágrima, dame soma -pero luego en otros aspectos como los laborales y así, tiramos para delante como sea, y de hecho al final eso es lo que genera tantos problemas emocionales, nos volvemos ineptos emocionalmente porque estamos centradísimos sólo en la parte económico-productiva de nuestra vida. Y a peor vamos. Mira la LOMCE.

Vaya rollo jajaja.

Un abrazo grande y la vuelta... yo también pensé que es dos días iba a odiar todo otra vez. No ha ocurrido. Ni en los peores días me arrepentí de haberme vuelto a Santander (y casi siempre digo Santander y no España porque Santander es mi casa y... bueno, es Santander, como dice la canción de un colega: desde aquí se ve el mar, sí, pero también desde el Dueso (una cárcel de aquí), y no por eso el preso es menos preso, critico Santander como buen santanderino -, no sé si pasará en todas partes pero desde luego esta ciudad genera en nosotros un amor-odio curioso.

Gab dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Gab dijo...

Un año fail, estás segura?.

A ver, que hayan salido cosas como no te gustan no significa que TODO haya salido como no te gusta. Seguro que algo bueno ha tenido. Has sido capaz de irte por probar, por aprender y por vivir la experiencia a pesar del miedo y eso, es conseguir salir de tu zona de confort por hacer lo que querías. Puede que no haya ocurrido exactamente según lo esperado pero eso no es sinónimo de fracaso en absuloto, eso sería tener un pensamiento dicotómico, o sale bien o sale mal, y como sabes todo, absolutamente todo, tiene matices (normalmente de color gris más o menos oscuro, pero nada es: negro "fail" o blanco "no fail").

No te martirices por ello y mira el lado positivo, premiate por lo que has hecho bien y aplaude tu decisión, que no es ni más ni menos que escucharte y hacer caso a lo que necesitas.