miércoles, 18 de enero de 2017

comida regular... ánimo, mejorando?

Bien, ya se me ha pasado un poco el mal que tenía de todo es gris oscuro casi negro. Ahora estoy mejor, creo que es normal, a fin de cuentas estoy adaptándome a otra ciudad, que aunque es España, es otro cambio más y eso se nota. Porque he empezado de cero… alquiler nuevo, minimudanza, cambio de curro… En teoría es bonito, pero en la práctica conlleva esfuerzo y adaptación.
Con la comida, regular. Estoy comiendo muy mal. Estos días que he estado tan mal de ánimos, lo mismo cenaba media bolsa de palomitas y un flan. Otros días no cenaba, otros días un par de cucharadas de nocilla. Otros días (como hoy) cuatro donettes. Mal, mal, mal. A la hora de la comida, lo hago bien. Hoy por ejemplo he comido judías verdes y atún a la plancha y he desayunado una naranja y una tostada… Pero ahora la he cagao con los 4 donettes… A eso me refiero. Quiero restablecer un orden en mi vida (por mi salud y para que aumente mi energía, y comer vegetales y cenar una ensaladita, joder, que no se tarda nada en hacerla). Otra cosa que me apetece mucho cenar últimamente es sopa con limón. Me encanta. Lo único que le suelo poner pasta maravilla y ya no es una cena tan ligera como debería. Pero mejor que cuatro donettes… hubiera sido.

El lunes, no desayuné, y a las dos y media de la tarde me fui a un buffet libre que le tenía unas ganas tremendas en cuanto lo vi. En sí, no es barato, tampoco es especialmente caro, pero no estaba programado para nada … 15 euracos. Además estoy ahorrando y este gasto me va a suponer controlar el gasto el finde…pero mira, ya lo llevo puesto.
Pues empecé comiendo arroz, como había tres tipos diferentes: dos o tres cucharadas de cada tipo. Después repetí lo mismo y cogí un trocito pequeño de un pescado que ni idea de qué pescado era y algunas patatas fritas. Después fui a la fuente de chocolate y me tomé dos nubes y tres profiteroles bañados….buf. No lo sabéis. No lo sabéis lo que disfruté. Y por último una tarrinita de helado de vainilla. Disfruté con todo lo que comí. Me propuse comer lo que me apeteciera y por supuesto, no hasta reventar. Y en cuanto estuve llena, porque comí muy despacio, fin. Hubiera pagado cinco euros más, lo juro. Así que muy contenta con esa gilipollez, ya ves tú qué cosa.
Ese día, por supuesto, no cené. Y al día siguiente me propuse comer bien y hacer las cuatro comidas y… qué va. Cada día me lo propongo y cada día lo hago mal.

(Esto del buffet tengo que hacerlo al menos una vez cada dos meses…. No sé. Hasta que se me pase que es algo especial. Es que en serio, la fuente de chocolate me mató).

Anoche pesaba 50, ahora me acabo de pesar y peso 50,1.
Últimamente me peso por las noches porque por las mañanas con el frío y la prisa, paso. Pesarse por las noches, es más deprimente porque pesas más, pero mira… es lo que hay.

martes, 10 de enero de 2017

no entiendo nada

El último post que publiqué el año pasado fue una mierda, lo sé. Pero me sentía realmente fatal. Fue volver a casa de mis padres, el que mi padre me echara de nuevo en cara cosas del pasado, y la presión de la comida constantemente... fue terrible.
Toda la felicidad que había acumulado, porque me volvía de nuevo a España, se fue por la ventana. Después he leído que si eres feliz y hay gente o circunstancias capaces de quitarte la felicidad o de hacerte sentir mal, entonces no es una felicidad verdadera. Con lo que me sentí aún peor. Pero esa sensación era real, cuando estaba tan contenta, yo me sentía feliz, feliz, y sabía que se me iba a pasar, en cuanto empezaran los juicios de valor, los comentarios y la interacción con los demás. También he leído que las personas introvertidas recargan las pilas estando solas. Eso también me pasa a mí, la Navidad ha sido un aluvión de convivencia, y me ha quemado la vida entera. Me he quedado sin toda la energía que había acumulado.
Además, he estado enferma con un par de cólicos, he tenido una regla horrorosa y mi irritabilidad, pues llegaba a límites insospechados. No soporto que me digan cómo tengo que hacer las cosas, o cuándo... No soporto que no me respeten.
Pero también es cierto que cada uno dejamos que nos digan y que nos traten. Que primero tengo que aprender a respetarme yo misma y a dejar de aguantar actitudes, comportamientos... Pero cómo haces eso dentro del entorno familiar? Es muy difícil. Es buscar broncas continuamente, porque tu familia tiene una imagen y unas creencias sobre ti que son muy difíciles de eliminar. Con mi madre ha sido también muy difícil el tema de la comida. Ha estado prácticamente cada día diciéndome lo poco o lo mal que como, lo delgada que me he quedado, lo que mejoraría si dejara la tontería de no comer carne, la anemia que debo tener, que los cólicos que tengo son de lo mismo: de no comer o de comer muy mal....

Por otra parte, ha influido mucho el tema de las fotos. Me he visto muy gorda en algunas de ellas, especialmente al inicio de la Navidad. Después, ya no sé si por costumbre o por qué, ya no me veía tan mal. Pero si en alguna foto en grupo hay alguna persona más delgada, pues me da mucha rabia. Y luego mi estado de ánimo. Ha sido pésimo, no podía evitar estar enfadada o triste, por no sé por qué. Fue un horror. Y ya claro, aprovechaban para decirme que era por no comer. Yo lo siento, siento no ser alegre cuando estoy con mucha gente, no puedo. ES que es inevitable, estoy mal. Prefiero no pensarlo y estar sola y ya está, ya se me pasará.

Después, no he tenido báscula en toda la Navidad. Tenía sólo la que no es digital, la de toda la vida. Y ésa marcaba 49 casi siempre. Ayer me compré por fin la digital y peso lo mismo, 49.5. Así que, nada. Entro y salgo de la Navidad con el mismo peso. TAmpoco es ninguna hazaña. Que quiero pesar 48, sí. Que quiero pesar 47, sí.
YA estoy de nuevo sola, en otra ciudad. Ahora empieza de nuevo todo: curro, piso de alquiler.... Todo empieza de nuevo. En España, como yo quería. Pero con el ánimo por los suelos. A ver si voy remontando porque no tengo ningún motivo para estar mal.
Eso sí, llevo dos días comiendo fatal y esta vez lo reconozco hasta yo: ayer comí en todo el día: media pizza, arroz, palomitas y demás guarradas y hoy voy por el mismo camino: la otra media pizza y una lata de calamares...
TEngo la sensación de que soy la eterna adolescente que acaba de salir de casa de sus padres, y esta forma de comer no me ayuda en nada. Como no tengo ganas de nada, no quiero cocinar y por eso ha sido lo de la pizza y las latas.
No sé. No me encuentro bien, pero tengo que hacer por encontrarme bien, porque, vuelvo a repetir: no hay nada por lo que tenga que estar mal. Es una incongruencia enorme y unos pensamientos tóxicos que han hecho maraña. Y si me pongo en plan dramático, diría que algo se ha roto por dentro. Me ha explotado todo, la alegría y la tristeza, el enfado. Todo. Y ahora estoy con la casa hecha un desastre. Porque tengo que limpiar ese desastre. Es totalmente diferente a cuando estaba fuera de España. Allí sabía identificarlo, sabía que era pena y nostalgia y sensación de sentirse extranjera. Ahora, no tengo ni idea de qué coño me pasa. Tal vez como estoy acostumbrada a estar mal, pues estoy mal aunque no tenga motivos. Por sistema.

TAmbién estoy un poco harta de estar sola. No sé porqué. Como digo, el año pasado estaba contenta de ser soltera y estaba convencida de que me estaba empoderando como mujer, había cosas mucho más importantes que resolver antes de tener pareja. Ahora mismo, como estoy para que me recojan con cuchara, siento que quiero estar con alguien. Pero sé que tampoco es la solución. Al contrario. También ha influido que el que yo considero el puto amor de mi vida me haya felicitado el año. Ya ves, eso es otra señal de que yo no estoy bien. Estoy súper inestable. Ese señor tendría que estar más que bloqueado ya en mi móvil.
Dónde está la Nere que se había hecho fuerte?? No idea.

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Me quiero morir

Hacía tiempo que no me encontraba así de mal. Con muchas ganas de morirme.
Lo siento, pero es la verdad. Toda la ilusión que traía, el respiro que sentí al irme de allí, pues no sé qué ha pasado con eso. Pero ya no queda nada. Ahora sólo quiero morirme. No me apetece empezar de nuevo, siento que no dejo de tener lastres, y cuando no tengo lastres, entonces no tengo nada y en cualquiera de los dos casos, quiero desaparecer. De repente, en serio, no tiene sentido nada en absoluto. Y cómo puede ser posible? Cómo tras haber descubierto el secreto de la felicidad, el haberme declarado a mí misma como una persona feliz... qué coño ha pasado?? porque algo ha tenido que pasar, dentro o fuera o dentro y fuera. Acaso me hace mal la convivencia? Son las fechas? Es la familia?
Cuando yo estoy sola, no veo la televisión. PAso mucho tiempo en silencio. Y aquí, todo es televisión a voz en grito, tonos de voz por encima de la media que soporta mi tímpano. Soy especial pues sí, por eso quiero morirme. Porque no soy normal.

Todo en mi vida es un error. Irme, quedarme, volverme a ir. Lo que hago es huir. PArece que no estoy feliz y por eso me muevo. PEro no es verdad. Si alguien es feliz, es feliz aquí y en Sebastopol. Yo era feliz, en serio. Amargada a veces, pues sí, con mis cosas, pues sí. PEro feliz, joder, feliz. PEro y ahora, qué pasa? de repente ya no soy feliz y me quiero morir?

Es que estoy cansada, es que no quiero hacer absolutamente nada. NADA. Y cuanto menos hago, más ganas tengo de morirme.
Seguramente seré una ciclotímica de mucho cuidado y ya está. Y todo lo hago mal, y ya todos los pensamientos extremos e irracionales de golpe, por lo tanto: muerte, joder, muerte.

sábado, 24 de diciembre de 2016

Mal :(

Vale, pues fatal. Yo pensaba que estaba bien y que estas navidades iban a ser diferentes. Pero no. Ojalá pudierais ver las fotos... EStoy gorda joder. Es una mierda, no lo entiendo. Es que tengo una cara de bollo que es una abominación. Y un cuerpo horroroso. Yo no sé qué coño pasa, si es que no me sé vestir y no me favorece lo que me pongo, o si es el pelo que tengo el corte ya fatal y el color. Yo qué sé. El caso es que me he visto horrorosa. Y estoy depre, para qué me voy a engañar. Es lo de siempre, que yo pensaba que lo tenía superado pero no, joder. Es que no acepto que soy como soy, que nunca voy a ser guapa aunque pese 42 kilos. Que tengo la cara gorda y siempre la tendré en comparación a otra gente, y que mis facciones son como son. Que soy fea en comparación con la mayoría de la gente. Qué cabreo llevo.
Y encima, en los vídeos éstos que suele colgar la gente en Facebook, han puesto fotos de una boda a la que fui en junio, y oh my god, ojalá pudierais verla también. Tengo unos brazos, que no son normales. Son gigantes, son una asquerosidad. Y mi cara de pan de hogaza. Fatal. Qué asco joder. No me quiero. Lo reconozco. Dije que tenía que trabajar en quererme. Pero cómo me voy a querer?? No me quiero ver. Me tengo manía. No estoy contenta. Ya se me ha pasado la felicidad. O tal vez sean las fiestas. Sólo quiero que pase enero y empiece una nueva etapa. Pero me da mucha rabia no poder disfrutar de la vida en general por las fotos, por verme fea. Porque intento arreglarme, me maquillo, me pongo tacones o al menos voy con cuñas... Me hago selfies en casa antes de salir. Me veo bien. Salgo, me hacen fotos, me las enseñan o me las mandan y .... a tomar por culo el buen rollo, no puedo evitar compararme con el resto y no puedo evitar verme horrorosa y mirar únicamente mis defectos: mi cara de pan, mis brazacos, mi fealdad. Mierda. Mierda. Mierda.
Enfado de niñata otra vez.

lunes, 19 de diciembre de 2016

Por el momento, estoy bien

Ya estoy en España. He venido a casa de mi madre para pasar aquí unos días. Sigo estando contenta en general, de ánimo sigo bastante bien.
La verdad es que venir ha sido como quitarme un gran peso de encima. Sobre todo pensar que no tengo que volver...es una liberación. Es suficiente para estar feliz.

En cuanto al peso, creo que estoy en 49,5 o así, y digo creo porque sólo me puedo pesar en la balanza no digital. A mi balanza digital se le han acabado las pilas y son de ésas de botón grande y no consigo encontrarlas.

Con todo el estrés de la mudanza y demás, me dieron cólicos y por eso creo que perdí un poco de peso.
Mi madre, por supuesto, no para de decirme que qué delgada estoy y que se me notan los huesos y que no me cuido... No deja de decir que no como bien que no disfruto con la comida. La verdad es que con la edad que tengo y que mi madre siga diciéndome esas cosas, más que cansado es ridículo además de exagerado e incorrecto. Porque una madre es una madre, y mi madre es de aquellas que quieren que sus hijos sean gordos y sanos. Que coman y coman. Lo tiene metido en la cabeza desde que yo era pequeña.
Pero no quiero escribir sobre eso, porque en serio, me mata y ahora que estoy feliz no lo quiero estropear.

Estoy muy contenta también porque no tengo nada de hambre. Es decir, puede que sea la tranquilidad de estar aquí y no tener miedo, que estoy de vacaciones, que no tengo que ir a reuniones, que no tengo obligaciones hasta enero. Y eso mola. Hay un montón de dulces y de comida en esta casa, pero en serio, no tengo ninguna tentación y eso, no me había pasado nunca. Es que no me apetece, y cuando me apetece, sé que es de cabeza, no de estómago. Me lo pide la cabeza pero no el estómago. Así que no como.

lunes, 28 de noviembre de 2016

Felicidad contenida, sólo por este momento.

Llevo unos días de felicidad contenida como no os podéis imaginar. Es que tengo ganas de saltar, de bailar, de gritarle a todo el mundo mis planes futuros y cómo los voy a conseguir. Pero no puedo. No puedo porque si hablo de ellos, vendrá el temido qué dirán. Estoy feliz y lo quiero compartir y no puedo. Porque tengo miedo de que me roben mi felicidad, con negatividad o lo que es peor: con indiferencia. Sé que es una tontería, que si estoy feliz, pues estoy feliz y a volar. Pero me gustaría tanto que la gente a la que yo considero importante se alegrara conmigo.... EStoy deseando contarlo y no lo puedo contar. Es que aún no es real, no puedo ser como la lechera. Es la felicidad de la anticipación. Por eso también me tengo que contener, porque aún no ha pasado nada.
Y no se me puede olvidar todo lo que he aprendido aquí: que no hay que correr, que no hay que acelerarse, que hay que vivir cada día apreciándolo mucho y sobre todo, no desperdiciarlo y no tener miedo.

Me quedan tan pocos días para volver a España... Estoy feliz. Feliz. Sólo tengo miedo de que la gente no se alegre conmigo. De la indiferencia. Tengo miedo y no puedo tener miedo. Estoy feliz y no puedo estar feliz.
Me acelero y en la vida no hay que acelerarse. Anticipo y me pierdo el ahora. Ayer estaba tan contenta que les mandé un vídeo a unos amigos de un espectáculo de luces y sonido porque me pareció maravilloso, bueno, pues me dijeron que: menuda horterada. Captamos a lo que me refiero, no?? A que yo estoy feliz y emocionada y quiero que todo el mundo lo esté. Pero no. Yo estoy feliz y el mundo no me acompaña. Joder, para una vez que puedo decir que estoy pletórica.

Hoy, por ejemplo, en un afán descontrolado de compartir mi felicidad cuando una compañera de trabajo me ha preguntado cuál iba a ser mi siguiente paso... me he emocionado contándole mis planes y mis anhelos y me ha dicho: "creo que primero tienes que poner por delante tus prioridades, y una vez que lo hayas hecho, decidir qué quieres hacer. Porque si no, vas a volver a perder el norte". A este tipo de comentarios es a los que tengo miedo. Porque que me lo diga esta chica, que ni me va ni me viene, pues tiene un pase. Pero que me lo diga la gente a la que aprecio... que me digan que mis planes me van a llevar a perder el norte DE NUEVO....

El caso es que la primera vez que escuché esta frase, fue de boca de mi padre. Cuando le dije que iba a empezar un trabajo, sin dejar los estudios, y me dijo: "cuidado, a ver si te voy a tener que comprar una brújula..."

Sé que no hay un camino a seguir. No hay nada marcado. Sé que me puedo perder muchas veces, sé que tengo que establecer prioridades, pero odio que me juzguen. Porque yo tengo derecho a decirme de todo, a decir que soy una fracasada, a decir que estoy perdida en la vida, a decir que soy una gorda oronda y una fealdad en estado puro... Pero tener que escucharlo en la boca de la gente que me importa... Me toca bastante la fibra.

Por eso tengo que moderarme, no contar mis planes a nadie, o si acaso, muy por encima. Nadie cuenta su vida al detalle, si me preguntan, me tengo que limitar a decir vagamente que sí, que tengo planes, pero que voy a ir poco a poco. NADA, no puedo contar NADA. Y si las cosas salen, pues salieron. Guardaré mi felicidad para mí. Porque es mía, y ya está. Nadie va a comprenderme porque yo soy como soy. Y me volveré a perder, y qué? Hasta que no encuentre mi sitio no voy a parar. Y si nunca lo encuentro, pues como dicen, disfrutaré del camino.

Se puede ser feliz teniendo los pies en el suelo?

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Año "fail"

Voy a escribir aunque como le dije a flau no pensaba hacerlo hasta no pesar 49, pero es verdad que tengo cosas que decir...

LO primero de todo es que me he dado cuenta de una cosa: no se puede llorar y tragar al mismo tiempo. Literal. Lo vi hace un tiempo en Internet buscando remedios para controlar los ataques de llanto: consiste en beber agua, bastante. Ahora, eso sí, después te meas viva. Pero viva entera, vamos. Pero no lloras. Si bebes, no lloras. Pero tienes que estar un rato bebiendo, se me ha entendido, no? Y cada vez que sientas ganas, hala, a beber. Tienes que tragar bastante. Qué ironía, no?? Pues sí, en la vida mientras estás tragando, no puedes llorar. Ahora entiendo lo de ahogar las penas, las penas con pan son menos y etc. Todo viene de ahí, que si tragas, es que no puedes hacer otra cosa, ni siquiera respirar...

En general me he sentido como un animal al que han acorralado y no ha tenido más remedio que sacar las zarpas y escabullirse.
Hasta ahora, yo estaba en mi rincón. Aguantando y sin enfrentarme. Pensando que eso era lo que tocaba, "es la vida" me decía a mí misma. Acéptalo. Sin embargo, cuando el sufrimiento supera al miedo, se abre la posibilidad de cambiar. Y eso contando con que yo no creía en el sufrimiento, es decir, yo intentaba trabajar en controlar el dolor, pero no añadir sufrimiento, que el sufrimiento como dicen es opcional, algo que añadimos nosotros. Tú puedes estar pasando una mala racha, pero tienes la opción de aceptarlo o bien de sufrir. Y sufrir, pues no sirve para nada, sólo añade carga emocional. Pero, joder, la gente sufre, y es un mecanismo excelente para plantar cara a lo que te jode: que si sufres mucho, es cuando reaccionas y dices, cómo? qué está pasando? tengo yo que aguantar esto? y así no te queda más remedio que tomar decisiones y cambiar cosas. Vamos, que al final, tiras hacia adelante. Y a mí es lo que me ha pasado. Yo creía que tenía miedo, que lo iba a superar, que echaba de menos mi zona de confort... pero en realidad lo estaba pasando tan mal, que ese dolor, el llanto, y la rabia han atropellado al miedo y a todo lo que se ha puesto por delante. Ha sido efectivamente así, un: NO PUEDO MÁS JODER, QUE OS JODAN A TODOS, QUÉ MIERDA ES ÉSTA. QUE NO AGUANTO MÁS. Se acabó el conformismo. Y lo que digan los demás, y los dictados. Echar a correr. Tenía que decirlo, sí. En el trabajo soy una pura pieza que no encaja. En las reuniones grupales soy como un pasmarote con cara de póker, y lo único que quiero es salir de allí cuanto antes.
Y de vuelta a los dictados: "con la edad que tengo….no puedo permitirme eso". Pero me lo permito. "Es que me quedo sin trabajo y sin saber qué voy a hacer con mi vida". Quien me iba a decir a mí esto? Además, cuando vuelva, sé que será una liberación y todo será muy bonito... pero cuánto durará eso? Después tengo que empezar a vivir de nuevo.

A esto le voy a titular año "fail", porque es lo que ha sido: un "fail", ya lo decía también flaura, cuanto antes empiece a aceptar que ha sido un fracaso, mejor. Pues ya lo veo claramente. Fail total. Ya da igual, quiero decir que no se puede dar marcha atrás, que no le hice caso a mi corazón y que me fui con miedo (el cuál pensaba que iba a superar). Yo pensaba: "no me quiero ir porque tengo miedo, por tanto hay que superarlo". Pero no hice caso a este otro pensamiento: "joder, pero si no te quieres ir, igual es que NO tienes que irte. Porque no quieres. Porque primero estás tú". En fin, se acabó. En mes y medio, el año habrá terminado.
Y como he dicho, la apisonadora del sufrimiento ha dejado al miedo hecho un papel de fumar.
Y rehacer de nuevo mi vida. Desde cero. Otra vez.