Hoy ha sido el día de mi liberación señoras y señores.
Después de tantos días pensando y pensando y luchando contra mis emociones y mis razones...
Me da un poco de rabia, porque la decisión, en parte, la han tomado por mí. Aunque me gusta pensar que ya estaba tomada. Hoy mi jefe me ha llamado a su despacho y me ha dicho: bien, tu contrato finaliza en enero...y creo que las cosas no están yendo bien... Joder, en serio, ha sido como uffffff, menos mal. Claro y ya me ha dado pie para decir que, en efecto, estaba completamente de acuerdo y que todo bien con no renovar el contrato. Mi jefe ya me ofreció la posibilidad de cambiar de grupo hace dos meses, porque en éste no encajo, vamos, que ya lo teníamos los dos meridianamente claro. Pero no obtuvo respuesta por mi parte. Le dije que me lo pensaría, y... hasta la fecha. Así que, cuando me ha vuelto a ofrecer esa posibilidad, le he dicho que no. Esto sí fue una decisión mía. Si yo firmo ahora otro contrato para cambiar de grupo, tendría que estar aquí hasta octubre del año que viene. Y eso sí que no. Menos mal.
Es que en realidad todo se reducía a aguantar y seguir embolsando dinero, o a liberarme y dejar de embolsarme dinero.
Mi dinero a cambio de mi libertad. Y qué sensación, señoras, qué sensación....
Por lo demás, todo ha ido bien, dice que si quiero recomendaciones que él me las da, que cree que soy buena en lo que hago y demás palabrería, pero que con este tema, yo no puedo. Y es verdad. Toda la razón, yo no puedo más, señoras. Pero no sólo no puedo con este tema, hay otras muchas cosas con las que no puedo y que no le he dicho. El ambiente tóxico que se respira aquí, de eso no he hablado. De lo mal que tratan a las personas, de eso no he hablado. Lo siento por los que vengan nuevos, si son como yo, se los van a comer con patatas.
Soy consciente que desde que estoy aquí he generado muchos más miedos, ansiedades, inseguridades y demás "ades". Pero creo que también he crecido y me he conocido más a mí misma. YA no creo ser inmadura. Creo que he crecido mucho. ME he dado cuenta de que no soy buena comunicándome en otro idioma, y que tengo que mejorar en muchos aspectos de mí misma. Y potenciar muchos otros. Me doy cuenta de que tengo mucha vergüenza y mucho miedo al ridículo. Me doy cuenta de que sí me preocupa lo que la gente piensa, y yo pensaba que no. Pero sí. Y que tengo que trabajar en que eso no es importante. Que no. También me doy cuenta de que hay veces en que hay que actuar antes de pensar. Tanto pensar... para qué. Y que la intuición me dice mucho más que mi cabeza. Soy muy emocional, si mi corazón no está a gusto, yo no voy a estar bien. YA sea aquí o en Pekín. Y mis contradicciones: que tanto trabajar en mí misma y en mis inseguridades y miedos, tal vez me haya infundido más miedos e inseguridades.
Así que, dejarse estar, ser y vivir en el momento presente, al final es en lo que se resume todo. Hacer felices a los demás y ser feliz con lo que se tiene. Y si no estás a gusto, que te muevas, que no eres un árbol.
viernes, 21 de octubre de 2016
domingo, 9 de octubre de 2016
El dilema: should I stay or should I go?
Me he portado fatal estos días y sigo pesando lo mismo 50 con 3, con 4 o con 5 según el día.
La comida del hospital me sigue yendo bien, pero ahora tengo otro problema. ESta última semana he estado muy nerviosa en el trabajo y comía en 10 minutos. Sí, me tragaba el plato de comida en 10 minutos. Con lo que, evidentemente, me sentaba mal, claro está. Cuando ha llegado el fin de semana y por fin pensaba que iba a relajarme y a comer bien, nada más lejos. Ayer comí muy rápido también. ES como si hubiera cogido costumbre de engullir para acabar rápido y poder dedicarme a otras cosas.
También he observado que normalmente ceno de pie en la cocina, y con el desayuno me pasa lo mismo. Yo siempre he estado en contra de este tipo de comportamientos, porque me parece fatal, odiaba verlo en otras personas, no me gusta nada la gente que come de pie, de cualquier manera, rápido... y ahora yo soy una de ellas. Por esta razón y por otras que ahora contaré, esta noche no he dormido bien, me dolía mogollón el estómago y la barriga, que no sabía si levantarme y comer, o levantarme y beber agua, no sabía que postura coger... Al final no me he levantado y me he quedado en la cama dando vueltas. Pues bien, a las nueve ya sí me he levantado y he ido a la cocina a coger una rebanada de pan de molde, por ver si se me pasaba el malestar que aún tenía. Y me metí en la ducha. Y mal, fatal. Cuando estaba terminando de enjuagarme el pelo, he tenido que abrir la mampara y abrir la puerta del baño para que me diera el aire. Luego ha sido como, joder, me voy a desmayar, se me iban las fuerzas y he salido de la ducha chorreando para tumbarme en el suelo porque me iba a dar algo. Luego se me ha pasado. Ha sido un bajón de tensión, porque de azúcar imposible, ya iba yo con mi rebanada de pan en el cuerpo... El caso es que en esos momentos es cuando pienso que encima de no estar delgada, me las paso como la dama de las camelias, sintiéndome mal.
En fin, luego he comido sopa de arroz con mucho limón y algunas gambas también con mucho limón. Y contradictoriamente, después he comido chocolate con un par de galletas. En fin, sin comentarios. Así cómo voy a llegar de una vez por todas a los 48.
Lo cierto es que lo que me tiene ahora obsesionada es el trabajo. Que no sé si dejarlo o no. Es una decisión importante que tengo que tomar. Desde que vine, estoy mal. Yo no quería venir, y luego pensé que era miedo y que tenía que vencerlo. Ahora no creo que siga teniendo miedo. Podría quedarme aquí otro año más. Pero no sé si seguir a mi corazón, mis emociones y mis deseos profundos de liberación o ser racional y seguir haciendo lo que tengo que hacer.
En lo más profundo de mi ser, me quiero ir. Y eso es mi sentir. Nunca quise venir, has aguantado un año y ahora puedes irte. Sería como si una voz me dijera continuamente: "un año, Nere, has aguantado un año, ya te has demostrado a ti misma que lo puedes hacer, que has sido valiente; pero ahora, qué sentido tiene seguir aquí?".
Y luego la otra voz, me dice: cómo vas a volver a España con una mano delante y otra detrás, no dejes el trabajo hasta no encontrar otro!! se puede saber qué locura piensas!! Trabajar tienes que trabajar, es tu obligación, hay que vivir y para eso, aunque no mucho, algo de ingresos necesitas!! qué te pasa? con la suerte que tienes de tener trabajo....
Y así estoy. No sé qué hacer.
Ayer me preguntó mi madre que si era feliz. Y yo le dije que sí, que por supuesto soy feliz. Y no lo digo de mentira. Yo me considero una persona feliz, a ver, con momentos, como todo el mundo de alegría, tristeza....etc, que he aprendido a aceptar y a aprender de ellos. Pero soy feliz. Por eso, si me preguntaran a continuación, si eres feliz, por qué quieres dejar el trabajo?? La respuesta que enseguida me viene a la cabeza es que podría estar mejor. Yo salí de España con la esperanza de mejorar en mi trabajo. Y no es un camino de rosas, es difícil, es muy complicado. Mucho. Me he rendido?, no he podido?, sólo he aguantado un año?. Un año no es nada, quédate otro más. Pero porqué esa otra voz grita dentro de mí: OTRO AÑO??? OTRO AÑO NOOOOOOOOOOOOOOOO.
La comida del hospital me sigue yendo bien, pero ahora tengo otro problema. ESta última semana he estado muy nerviosa en el trabajo y comía en 10 minutos. Sí, me tragaba el plato de comida en 10 minutos. Con lo que, evidentemente, me sentaba mal, claro está. Cuando ha llegado el fin de semana y por fin pensaba que iba a relajarme y a comer bien, nada más lejos. Ayer comí muy rápido también. ES como si hubiera cogido costumbre de engullir para acabar rápido y poder dedicarme a otras cosas.
También he observado que normalmente ceno de pie en la cocina, y con el desayuno me pasa lo mismo. Yo siempre he estado en contra de este tipo de comportamientos, porque me parece fatal, odiaba verlo en otras personas, no me gusta nada la gente que come de pie, de cualquier manera, rápido... y ahora yo soy una de ellas. Por esta razón y por otras que ahora contaré, esta noche no he dormido bien, me dolía mogollón el estómago y la barriga, que no sabía si levantarme y comer, o levantarme y beber agua, no sabía que postura coger... Al final no me he levantado y me he quedado en la cama dando vueltas. Pues bien, a las nueve ya sí me he levantado y he ido a la cocina a coger una rebanada de pan de molde, por ver si se me pasaba el malestar que aún tenía. Y me metí en la ducha. Y mal, fatal. Cuando estaba terminando de enjuagarme el pelo, he tenido que abrir la mampara y abrir la puerta del baño para que me diera el aire. Luego ha sido como, joder, me voy a desmayar, se me iban las fuerzas y he salido de la ducha chorreando para tumbarme en el suelo porque me iba a dar algo. Luego se me ha pasado. Ha sido un bajón de tensión, porque de azúcar imposible, ya iba yo con mi rebanada de pan en el cuerpo... El caso es que en esos momentos es cuando pienso que encima de no estar delgada, me las paso como la dama de las camelias, sintiéndome mal.
En fin, luego he comido sopa de arroz con mucho limón y algunas gambas también con mucho limón. Y contradictoriamente, después he comido chocolate con un par de galletas. En fin, sin comentarios. Así cómo voy a llegar de una vez por todas a los 48.
Lo cierto es que lo que me tiene ahora obsesionada es el trabajo. Que no sé si dejarlo o no. Es una decisión importante que tengo que tomar. Desde que vine, estoy mal. Yo no quería venir, y luego pensé que era miedo y que tenía que vencerlo. Ahora no creo que siga teniendo miedo. Podría quedarme aquí otro año más. Pero no sé si seguir a mi corazón, mis emociones y mis deseos profundos de liberación o ser racional y seguir haciendo lo que tengo que hacer.
En lo más profundo de mi ser, me quiero ir. Y eso es mi sentir. Nunca quise venir, has aguantado un año y ahora puedes irte. Sería como si una voz me dijera continuamente: "un año, Nere, has aguantado un año, ya te has demostrado a ti misma que lo puedes hacer, que has sido valiente; pero ahora, qué sentido tiene seguir aquí?".
Y luego la otra voz, me dice: cómo vas a volver a España con una mano delante y otra detrás, no dejes el trabajo hasta no encontrar otro!! se puede saber qué locura piensas!! Trabajar tienes que trabajar, es tu obligación, hay que vivir y para eso, aunque no mucho, algo de ingresos necesitas!! qué te pasa? con la suerte que tienes de tener trabajo....
Y así estoy. No sé qué hacer.
Ayer me preguntó mi madre que si era feliz. Y yo le dije que sí, que por supuesto soy feliz. Y no lo digo de mentira. Yo me considero una persona feliz, a ver, con momentos, como todo el mundo de alegría, tristeza....etc, que he aprendido a aceptar y a aprender de ellos. Pero soy feliz. Por eso, si me preguntaran a continuación, si eres feliz, por qué quieres dejar el trabajo?? La respuesta que enseguida me viene a la cabeza es que podría estar mejor. Yo salí de España con la esperanza de mejorar en mi trabajo. Y no es un camino de rosas, es difícil, es muy complicado. Mucho. Me he rendido?, no he podido?, sólo he aguantado un año?. Un año no es nada, quédate otro más. Pero porqué esa otra voz grita dentro de mí: OTRO AÑO??? OTRO AÑO NOOOOOOOOOOOOOOOO.
jueves, 15 de septiembre de 2016
no hay quien entienda esta entrada.
Ok.
Resumen de la semana: regular. Bastante regular. No sé qué ha pasado, pero creo que desde el lunes, que comí un puñetero pan de pipas en la comida....Me ha ido fatal. Porque tuve acidez y por la noche tuve que cenar.
Digamos que cenar es lo peor que puedo hacer. No me sienta bien. Me levanto con el estómago reventado, en serio. Y con esa sensación de pesadez. Entonces todo va mal, porque yo me digo, ok, ahora no puedes desayunar. Así que voy en ayunas hasta la comida. Suelo comer rápido y además enseguida me da hambre de nuevo. Y meriendo. Y después si sigo molesta, ceno. Y eso no puede ser. Está más que comprobado, cuando no desayuno y ceno, el estómago se queja. Cuando no ceno, pero sí desayuno, entonces sí. Todo sobre ruedas.
Por eso, a pesar de los ruidos de tripa y de las molestias, esta mañana me he levantado con ganas de arreglarlo. Me he levantado y he desayunado, nada sano, un croissant y un té frío sin azúcar. He comido, pescado con verduras y puré de patatas. HE picoteado un poco de pan, eso sí, sin pipas!! pan normal. Después he intentado beber mucha agua y al salir de la clase de francés me he tomado un chicle con azúcar. Good. No pienso cenar. NAda. Necesito que el estómago repose.
Vamos a ver, creo que no me estoy explicando bien, no sé qué me pasa que estoy muy densa. Lo que quiero decir, no es que no pueda cenar. A ver, claro que puedo cenar. PEro lo que no puedo hacer es desayunar, comer como una reina, y cenar como una campeona. Una de esas tres comidas la tengo que hacer ligera. Por no hablar de si meriendo....si meriendo entonces evidentemente la cena está prohibida. Y llámese merendar a cualquier cosa sólida que entre por mi boca.
Qué mal estoy escribiendo. No. Lo que pasa, es que la semana pasada me fue muy bien con la comida del hospital. Llegaba a la cena sin hambre y eso para mí es un regalo. La cagada, es que esta semana no ha pasado lo mismo. Primero tuve pesadez y mucha molestia, pero al mismo tiempo sensación de agujero en el estómago, por lo que se imponía comer, pesadez de nuevo, remordimientos....yo qué sé. QUe no he estado contenta.
ME tengo que relajar también, que igual es que estoy histérica. Me lo noto hasta en la forma de escribir.
Anoche pesaba 50,8. Esta mañana no me he querido pesar, pero vemos lo que pasa, no?? Que si como, ceno y meriendo, el peso sube. Ahora mismo estoy en 50,2. Mañana, igual pesaré 49,8. No lo sé. PEro que no me puedo dejar. Que si como, engordo, vaya. EStoy obsesionada con los números? Pues puede ser. EStoy fatal.
Resumen de la semana: regular. Bastante regular. No sé qué ha pasado, pero creo que desde el lunes, que comí un puñetero pan de pipas en la comida....Me ha ido fatal. Porque tuve acidez y por la noche tuve que cenar.
Digamos que cenar es lo peor que puedo hacer. No me sienta bien. Me levanto con el estómago reventado, en serio. Y con esa sensación de pesadez. Entonces todo va mal, porque yo me digo, ok, ahora no puedes desayunar. Así que voy en ayunas hasta la comida. Suelo comer rápido y además enseguida me da hambre de nuevo. Y meriendo. Y después si sigo molesta, ceno. Y eso no puede ser. Está más que comprobado, cuando no desayuno y ceno, el estómago se queja. Cuando no ceno, pero sí desayuno, entonces sí. Todo sobre ruedas.
Por eso, a pesar de los ruidos de tripa y de las molestias, esta mañana me he levantado con ganas de arreglarlo. Me he levantado y he desayunado, nada sano, un croissant y un té frío sin azúcar. He comido, pescado con verduras y puré de patatas. HE picoteado un poco de pan, eso sí, sin pipas!! pan normal. Después he intentado beber mucha agua y al salir de la clase de francés me he tomado un chicle con azúcar. Good. No pienso cenar. NAda. Necesito que el estómago repose.
Vamos a ver, creo que no me estoy explicando bien, no sé qué me pasa que estoy muy densa. Lo que quiero decir, no es que no pueda cenar. A ver, claro que puedo cenar. PEro lo que no puedo hacer es desayunar, comer como una reina, y cenar como una campeona. Una de esas tres comidas la tengo que hacer ligera. Por no hablar de si meriendo....si meriendo entonces evidentemente la cena está prohibida. Y llámese merendar a cualquier cosa sólida que entre por mi boca.
Qué mal estoy escribiendo. No. Lo que pasa, es que la semana pasada me fue muy bien con la comida del hospital. Llegaba a la cena sin hambre y eso para mí es un regalo. La cagada, es que esta semana no ha pasado lo mismo. Primero tuve pesadez y mucha molestia, pero al mismo tiempo sensación de agujero en el estómago, por lo que se imponía comer, pesadez de nuevo, remordimientos....yo qué sé. QUe no he estado contenta.
ME tengo que relajar también, que igual es que estoy histérica. Me lo noto hasta en la forma de escribir.
Anoche pesaba 50,8. Esta mañana no me he querido pesar, pero vemos lo que pasa, no?? Que si como, ceno y meriendo, el peso sube. Ahora mismo estoy en 50,2. Mañana, igual pesaré 49,8. No lo sé. PEro que no me puedo dejar. Que si como, engordo, vaya. EStoy obsesionada con los números? Pues puede ser. EStoy fatal.
lunes, 5 de septiembre de 2016
La comida de la cafetería del hospital, un respiro
Bueno pues básicamente, aquí algunas fotos de lo que he comido estos días en la cafetería del hospital. Llevo dos semanas y media yendo, sin contar los findes, claro está. Y no he engordado nada. Peso lo mismo, esta mañana 49,4 para ser exactos.
La verdad es que por ahora estoy muy contenta porque veo que al menos una comida al día la hago bien. Los platos son muy variados, siempre escojo el que lleva pescado. Y ponen mucha cantidad, a veces hasta me queda comida en el plato.
Pero como se puede ver, pescado, verduras, y algo de feculento siempre. También he comido lasaña de verduras y pescado y arroz de pescado (aquí le dicen paella, pero ni de palo). Hay algunos días que llevan más grasa que otros, y las salsas puedes pedir que no te pongan, pero yo sólo un día dije que no me pusieran, porque en general no son demasiado pesadas o al menos a mí me sientan bien.
Son platos que yo no me haría para llevarme en el tupper. Jamás.
Así que perfecto. Y me hacen descuento por trabajar en el recinto. Otra ventaja es que no me da hambre por la tarde, nada de hambre, así que no tengo tentaciones de ir a la máquina de chocolates y demás mierdas. Y llego a la cena como una reina, vamos, estoy sorprendida, ceno bastante ligero.
Respecto a los ataques de ansiedad, pues, intento controlarlos. En el metro por las mañanas me llevo un audio de meditación.
Y en el curro, todo sigue igual, pero creo que yo sufro ahora un poquito menos. Es como si observara que estoy así, desganada, tristona y alterada. ESo es lo que siento. Y no paro de observarme. No lucho para cambiar eso. No lucho contra mí misma para cambiarlo. Así que eso me evita un poco la ansiedad. Sencillamente, me digo, ok, estás mal. No pasa nada, lo puedes soportar. Tranquila. Respira. Sé consciente de la consciencia. No drama. Sencillamente, vale, sufres. Pero no pasa nada. Ya pasará. No me voy a forzar. Así es como estoy ahora.
lunes, 29 de agosto de 2016
Ataques de pánico, ansiedad
Cuando me he ido de vacaciones he tenido dos ataques de pánico.
Yo nunca había tenido de esto antes, además cuando oía a decir: "fulanito tiene ansiedad, le ha dado un ataque y ha tenido que ir a urgencias..." Pues yo pensaba, joder, qué subnormalidad más enorme, qué locura, qué falta de autocontrol, qué soplapollez soberana....
Pero el karma existe.
Primer ataque de pánico:
REsulta que yo iba conduciendo por la noche y tras unos 6 meses sin conducir. Nunca había tenido problemas con esto, siempre me paso largas temporadas sin coger el coche y después lo cojo como si nada. Nunca le he tenido miedo a conducir, únicamente el primer año tras sacarme el carnet, le tenía un pánico horroroso y lloraba cuando tenía que coger el coche, pero claro, con la práctica, se me pasó. Pues bien, allá que estoy yo conduciendo tranquilamente por la noche. Soy de los miopes que por la noche ven peor aunque lleve gafas. La carretera era una autovía súper mal iluminada y no la conocía bien, apenas circulaban coches y había túneles largos. En esto que empiezo a sentir mucho calor, le digo al copiloto que ponga el aire acondicionado, me dice que ya está puesto, le digo que lo ponga más alto. Me empiezo a agobiar mogollón, siento que no voy a poder, que me voy a desmayar, que tengo una responsabilidad, que no voy sola en el coche y que si me desmayo no sólo me hago daño yo sino también la persona que va a mi lado, por no hablar del resto de gente en el caso de que viniera un coche en ese momento. De repente me meto en uno de los túneles largos y la sensación va a peor, me quiero parar, quiero salir de la autovía. Y así lo hice, en cuanto tuve oportunidad, me salí de la autovía y me paré en el ceda el paso de la rotonda unos minutos a pesar de que no venía ningún coche. Me preguntan, "qué haces?" digo, "nada que me he agobiado, seguimos por esta carretera aunque tenga más curvas". "PEro qué te pasa? estás bien? cojo yo el coche??" La persona que venía conmigo odia conducir, así que digo que no, aunque me muero de ganas de decir que sí, de que lo coja y de contarle la verdad, que pensaba que me iba a desmayar. Pero no lo hago, sigo conduciendo y llegamos a destino. Con susto en el cuerpo total.
Segundo ataque de pánico:
Me digo a mí misma, joder, venga esto no puede ser, no te va a volver a pasar. Y vuelvo a coger el coche para hacer un viaje de una hora. Vale, y esta vez de día, todo súper bien iluminado y bastantes coches en la carretera. De nuevo autovía, de repente en un adelantamiento, otra vez, me empiezo a agobiar, calor, siento que me voy a desmayar, quiero parar. Esta vez van dos personas conmigo. Pido que suban aire acondicionado, pido un caramelo, me toco el pelo, empiezo a hablar para ver si me dan conversación y se me pasa, dejo de adelantar y me coloco en el carril de los lentos. Al rato se me pasa. Pero de nuevo, llego con las patitas temblando al destino.
Después reflexioné y efectivamente, en esos momentos no sabía que eran ataques de ansiedad. Ahora sé que lo eran, y me pregunto si el último desmayo que tuve no fue debido también a un ataque de ansiedad. Porque todos los análisis estaban bien.
Lo que pasa, es que no puedo coger miedo a todo, porque últimamente no dejo de tener estas mierdas, me pasa en más sitios: en el metro, en el tren, en el avión. Tener ataques de pánico en el avión es lo peor del mundo, porque qué haces?? Joder, es una sensación horrorosa. Lo que me pasa es que me agobio y siento que estoy mala y que nadie va a poder hacer nada por mí, y que yo lo que quiero es salir de donde quiera que esté, metro, tren, avión, plaza, calle, coche.
Y la verdad, es que si me pongo a pensar, he tenido más ataques de este estilo, lo que pasaba es que no sabía lo que eran. Porque yo cuando me asusto, me pongo a temblar. Me refiero a cuando me encuentro mal, me asusto y me pongo a temblar. Bueno, no creo que todas las veces que me he puesto mala en mi vida hayan sido ataques de pánico...
No quiero obsesionarme. Tengo que identificarlos muy bien y saber qué hacer cuando me pase. No puedo asustarme por lo de los desmayos. Además, siempre que me he desmayado ha sido estando de pie o al intentar levantarme, sentada nunca me he desmayado. Por lo tanto, en el coche no podría desmayarme. ES que me fastidiaría mucho, en serio, que esto fuera a más.
Yo nunca había tenido de esto antes, además cuando oía a decir: "fulanito tiene ansiedad, le ha dado un ataque y ha tenido que ir a urgencias..." Pues yo pensaba, joder, qué subnormalidad más enorme, qué locura, qué falta de autocontrol, qué soplapollez soberana....
Pero el karma existe.
Primer ataque de pánico:
REsulta que yo iba conduciendo por la noche y tras unos 6 meses sin conducir. Nunca había tenido problemas con esto, siempre me paso largas temporadas sin coger el coche y después lo cojo como si nada. Nunca le he tenido miedo a conducir, únicamente el primer año tras sacarme el carnet, le tenía un pánico horroroso y lloraba cuando tenía que coger el coche, pero claro, con la práctica, se me pasó. Pues bien, allá que estoy yo conduciendo tranquilamente por la noche. Soy de los miopes que por la noche ven peor aunque lleve gafas. La carretera era una autovía súper mal iluminada y no la conocía bien, apenas circulaban coches y había túneles largos. En esto que empiezo a sentir mucho calor, le digo al copiloto que ponga el aire acondicionado, me dice que ya está puesto, le digo que lo ponga más alto. Me empiezo a agobiar mogollón, siento que no voy a poder, que me voy a desmayar, que tengo una responsabilidad, que no voy sola en el coche y que si me desmayo no sólo me hago daño yo sino también la persona que va a mi lado, por no hablar del resto de gente en el caso de que viniera un coche en ese momento. De repente me meto en uno de los túneles largos y la sensación va a peor, me quiero parar, quiero salir de la autovía. Y así lo hice, en cuanto tuve oportunidad, me salí de la autovía y me paré en el ceda el paso de la rotonda unos minutos a pesar de que no venía ningún coche. Me preguntan, "qué haces?" digo, "nada que me he agobiado, seguimos por esta carretera aunque tenga más curvas". "PEro qué te pasa? estás bien? cojo yo el coche??" La persona que venía conmigo odia conducir, así que digo que no, aunque me muero de ganas de decir que sí, de que lo coja y de contarle la verdad, que pensaba que me iba a desmayar. Pero no lo hago, sigo conduciendo y llegamos a destino. Con susto en el cuerpo total.
Segundo ataque de pánico:
Me digo a mí misma, joder, venga esto no puede ser, no te va a volver a pasar. Y vuelvo a coger el coche para hacer un viaje de una hora. Vale, y esta vez de día, todo súper bien iluminado y bastantes coches en la carretera. De nuevo autovía, de repente en un adelantamiento, otra vez, me empiezo a agobiar, calor, siento que me voy a desmayar, quiero parar. Esta vez van dos personas conmigo. Pido que suban aire acondicionado, pido un caramelo, me toco el pelo, empiezo a hablar para ver si me dan conversación y se me pasa, dejo de adelantar y me coloco en el carril de los lentos. Al rato se me pasa. Pero de nuevo, llego con las patitas temblando al destino.
Después reflexioné y efectivamente, en esos momentos no sabía que eran ataques de ansiedad. Ahora sé que lo eran, y me pregunto si el último desmayo que tuve no fue debido también a un ataque de ansiedad. Porque todos los análisis estaban bien.
Lo que pasa, es que no puedo coger miedo a todo, porque últimamente no dejo de tener estas mierdas, me pasa en más sitios: en el metro, en el tren, en el avión. Tener ataques de pánico en el avión es lo peor del mundo, porque qué haces?? Joder, es una sensación horrorosa. Lo que me pasa es que me agobio y siento que estoy mala y que nadie va a poder hacer nada por mí, y que yo lo que quiero es salir de donde quiera que esté, metro, tren, avión, plaza, calle, coche.
Y la verdad, es que si me pongo a pensar, he tenido más ataques de este estilo, lo que pasaba es que no sabía lo que eran. Porque yo cuando me asusto, me pongo a temblar. Me refiero a cuando me encuentro mal, me asusto y me pongo a temblar. Bueno, no creo que todas las veces que me he puesto mala en mi vida hayan sido ataques de pánico...
No quiero obsesionarme. Tengo que identificarlos muy bien y saber qué hacer cuando me pase. No puedo asustarme por lo de los desmayos. Además, siempre que me he desmayado ha sido estando de pie o al intentar levantarme, sentada nunca me he desmayado. Por lo tanto, en el coche no podría desmayarme. ES que me fastidiaría mucho, en serio, que esto fuera a más.
sábado, 20 de agosto de 2016
buen rollo/mala hostia
to do list
lo bueno:
- me he pirado de vacaciones (sólo dos semanas pero muy bien)
- sigo sin beber coca cola (nada de nada)
- sigo en 49 y pico
- quiero cambiar de actitud
lo malo:
- odio cocinar
- lucha mental contra las ganas de beber coca cola
- no estoy haciendo deporte
- he calculado que para adelgazar tengo que bajar a 1200 o 1300 calorías diarias
- el trabajo
Conclusiones:
no voy a luchar contra mi odio a la cocina y a la planificación de los tuppers, porque me quema la vida, me enmierda, me quita las ganas de levantarme por las mañanas. Paso. He decidido comer en la cafetería del hospital que está bastante bien aunque algo lejos del trabajo, así de paso me aireo un poco.
lo del deporte, tampoco lo tengo claro. Sé que tendría que hacer algo, aunque fuera aquí en casa.
lo de bajar las calorías... voy a observar si al comer mejor en la cafetería del hospi y dejar de lado mis tuppers de mierda pudiera cenar muchísimo más ligero.
De momento, creo que lo más urgente es cambiar de actitud respecto del trabajo. No puedo vivir amargada de lunes a viernes y los domingos por la tarde. Cada día me digo, tengo que aceptar el día que tengo por delante sin lastrarme por el pasado ni generarme ansiedad por lo que vendrá. Y aunque pueda parecer una soplapollez, a mí me cuesta. Porque así es cómo llevo todo el año, con el pensamiento de: menuda mierda, no quiero, no quiero y no quiero. Y para qué.
TEngo dos opciones:
aceptarlo y dejar de machacarme para mal, sencillamente vivir feliz, joder. Pensar que éste es el trabajo que he elegido, pero que hay más cosas en la vida.
o bien dar el cambio, dejarlo y ponerme otro objetivo por delante.
Lo que no puedo es seguir como hasta antes de vacaciones, con la cara hasta el suelo todos los días. Una vida de zombie triste, por favor.
otra cosa que me tiene bastante de mala hostia son las opiniones de la gente, que si no salgo que si me aíslo que si blablabla. Vale, joder, mi vida es una mierda, juzgo yo la vuestra?? Me jode, en serio. Cada cual tiene lo que elige cada día o no? Si yo elijo estar a mi puta bola el fin de semana es mi problema. Sé que no es lo más indicado para cambiar de actitud, si ya estoy yo para machacarme con eso, no vengáis a tocarme las narices con que salga más o haga más de esto o más de lo otro. De verdad, eso no me ayuda. Me veo que voy a tener que contar más trolas que pelos tengo en la cabeza. Mentir como una puta, coño. PAra que las masas se calmen y vean que salgo, que me relaciono y que mi vida mola pero cantidad.
lo bueno:
- me he pirado de vacaciones (sólo dos semanas pero muy bien)
- sigo sin beber coca cola (nada de nada)
- sigo en 49 y pico
- quiero cambiar de actitud
lo malo:
- odio cocinar
- lucha mental contra las ganas de beber coca cola
- no estoy haciendo deporte
- he calculado que para adelgazar tengo que bajar a 1200 o 1300 calorías diarias
- el trabajo
Conclusiones:
no voy a luchar contra mi odio a la cocina y a la planificación de los tuppers, porque me quema la vida, me enmierda, me quita las ganas de levantarme por las mañanas. Paso. He decidido comer en la cafetería del hospital que está bastante bien aunque algo lejos del trabajo, así de paso me aireo un poco.
lo del deporte, tampoco lo tengo claro. Sé que tendría que hacer algo, aunque fuera aquí en casa.
lo de bajar las calorías... voy a observar si al comer mejor en la cafetería del hospi y dejar de lado mis tuppers de mierda pudiera cenar muchísimo más ligero.
De momento, creo que lo más urgente es cambiar de actitud respecto del trabajo. No puedo vivir amargada de lunes a viernes y los domingos por la tarde. Cada día me digo, tengo que aceptar el día que tengo por delante sin lastrarme por el pasado ni generarme ansiedad por lo que vendrá. Y aunque pueda parecer una soplapollez, a mí me cuesta. Porque así es cómo llevo todo el año, con el pensamiento de: menuda mierda, no quiero, no quiero y no quiero. Y para qué.
TEngo dos opciones:
aceptarlo y dejar de machacarme para mal, sencillamente vivir feliz, joder. Pensar que éste es el trabajo que he elegido, pero que hay más cosas en la vida.
o bien dar el cambio, dejarlo y ponerme otro objetivo por delante.
Lo que no puedo es seguir como hasta antes de vacaciones, con la cara hasta el suelo todos los días. Una vida de zombie triste, por favor.
otra cosa que me tiene bastante de mala hostia son las opiniones de la gente, que si no salgo que si me aíslo que si blablabla. Vale, joder, mi vida es una mierda, juzgo yo la vuestra?? Me jode, en serio. Cada cual tiene lo que elige cada día o no? Si yo elijo estar a mi puta bola el fin de semana es mi problema. Sé que no es lo más indicado para cambiar de actitud, si ya estoy yo para machacarme con eso, no vengáis a tocarme las narices con que salga más o haga más de esto o más de lo otro. De verdad, eso no me ayuda. Me veo que voy a tener que contar más trolas que pelos tengo en la cabeza. Mentir como una puta, coño. PAra que las masas se calmen y vean que salgo, que me relaciono y que mi vida mola pero cantidad.
martes, 12 de julio de 2016
Supersize vs Superskinny
Vamos a ver, tengo que escribir esto.
Punto 1)
Bajo mi humilde punto de vista, todas las personas que tengan un desorden alimenticio deberían ver al menos tres temporadas de Supersize vs superskinny. Está en youtube. Como he estado tan mal y tan depre en la cama, me dediqué un finde entero a verlo.
La verdad es que lo encontré por casualidad, en realidad quería ver capítulos de I used to be fat.
Después de tragarme varias temporadas (aunque es de esos programas que tienen siempre el mismo formato y te puede llegar a cansar, aún así, sólo como castigo yo obligaría a las personas con trastornos de la alimentación a verlos) puedo decir que a mí me ha servido para darme cuenta de algunas cosas y que me dan mucha vergüenza.
Pero voy a ir por partes.
Básicamente ponen a un super size y a un super skinny juntos durante 2 días y tienen que intercambiarse las comidas. El super size comerá lo del super skinny y viceversa. Tras esos dos días, ambos tienen que seguir diferentes planes de alimentación según sus necesidades, y vuelven a reencontrarse al cabo de un mes (o de un par de meses, no lo sé cierto).
Supuestamente el super size se dará cuenta de lo mucho que come y el super skinny de lo poco que come. Y ambos se darán cuenta de lo mal que comen en general, en esos dos días intensivos.
Sin embargo, este programa al parecer ha tenido bastantes críticas negativas, porque dicen que las personas obesas o excesivamente delgadas tienen problemas mentales. Es decir, obesidad y anorexia se consideran trastornos mentales. Con una simple dieta eso no va a cambiar.
Yo lo único que sé es que la gente que va al programa tiene la voluntad de cambiar los hábitos alimenticios. Tal vez se trate de personas en una fase en la que hayan tocado fondo y de verdad deseen cambiar. Tampoco sé si además del programa alimentario les hacen un seguimiento psicológico. Eso a mí me da igual. Que sea una visión simplista de la obesidad y de la anorexia, sí, totalmente puede parecerlo. Parece que ellos tienen la culpa de comer así de mal y que pueden cambiar.
Como digo, me da lo mismo. El caso es que a mí me ha servido para darme cuenta de verdad de verdad de la buena, y que me dé literalmente mucha vergüenza lo mal que como con la edad que tengo y todo lo que ya sé.
Me vi reflejada en muchas cosas. Por ejemplo, había una chica que se alimentaba básicamente de coca cola y chocolate. Luego había un chico que se mantenía a base de bebidas energéticas y noodles. En fin, verdaderas barbaridades. Y ellos te hacen ver también toda la mierda que estás comiendo en lugar de alimentarte en condiciones. Te dicen lo que es la coca cola, la porquería que lleva, te dicen los problemas que te va a acarrear si sigues por el mismo camino. No sé. Me dio mucho cague.
Y eso me ha llevado a dejar la coca cola de raíz, no es broma. Llevo casi dos semanas sin probar una gota de coca cola.
No tiene ningún sentido alimentarse mal. Y estoy empezando a hacer esfuerzos para que eso cambie.
Punto 2)
No hace falta ser supersize o superskinny para comer mal. Para muestra un botón. Y tampoco significa que en un momento dado la situación no cambie a un extremo u otro si no cuidas tu alimentación. Bien.
Casi todos los superskinny se saltaban el desayuno, o tomaban sólo un café o cualquier otra bebida.
No hace falta maltratar tu cuerpo de esa manera. Para qué?? Además es que influye en el ánimo, si no comes bien es súper fácil estar depre.
Me doy cuenta también de que ciertos problemas que he tenido últimamente, especialmente el de la dermatitis que tuve el año pasado, puede haberse derivado de la dieta. Lo mal que como. Aunque yo lo achaco todo siempre al estrés. Y un huevo. Que hay que comer bien, y es verdad y dejarse de tonterías. Y comer fruta y verdura, como te decía tu madre siempre. Y no saltarse comidas, y en fin, quererse un poco más.
Punto 1)
Bajo mi humilde punto de vista, todas las personas que tengan un desorden alimenticio deberían ver al menos tres temporadas de Supersize vs superskinny. Está en youtube. Como he estado tan mal y tan depre en la cama, me dediqué un finde entero a verlo.
La verdad es que lo encontré por casualidad, en realidad quería ver capítulos de I used to be fat.
Después de tragarme varias temporadas (aunque es de esos programas que tienen siempre el mismo formato y te puede llegar a cansar, aún así, sólo como castigo yo obligaría a las personas con trastornos de la alimentación a verlos) puedo decir que a mí me ha servido para darme cuenta de algunas cosas y que me dan mucha vergüenza.
Pero voy a ir por partes.
Básicamente ponen a un super size y a un super skinny juntos durante 2 días y tienen que intercambiarse las comidas. El super size comerá lo del super skinny y viceversa. Tras esos dos días, ambos tienen que seguir diferentes planes de alimentación según sus necesidades, y vuelven a reencontrarse al cabo de un mes (o de un par de meses, no lo sé cierto).
Supuestamente el super size se dará cuenta de lo mucho que come y el super skinny de lo poco que come. Y ambos se darán cuenta de lo mal que comen en general, en esos dos días intensivos.
Sin embargo, este programa al parecer ha tenido bastantes críticas negativas, porque dicen que las personas obesas o excesivamente delgadas tienen problemas mentales. Es decir, obesidad y anorexia se consideran trastornos mentales. Con una simple dieta eso no va a cambiar.
Yo lo único que sé es que la gente que va al programa tiene la voluntad de cambiar los hábitos alimenticios. Tal vez se trate de personas en una fase en la que hayan tocado fondo y de verdad deseen cambiar. Tampoco sé si además del programa alimentario les hacen un seguimiento psicológico. Eso a mí me da igual. Que sea una visión simplista de la obesidad y de la anorexia, sí, totalmente puede parecerlo. Parece que ellos tienen la culpa de comer así de mal y que pueden cambiar.
Como digo, me da lo mismo. El caso es que a mí me ha servido para darme cuenta de verdad de verdad de la buena, y que me dé literalmente mucha vergüenza lo mal que como con la edad que tengo y todo lo que ya sé.
Me vi reflejada en muchas cosas. Por ejemplo, había una chica que se alimentaba básicamente de coca cola y chocolate. Luego había un chico que se mantenía a base de bebidas energéticas y noodles. En fin, verdaderas barbaridades. Y ellos te hacen ver también toda la mierda que estás comiendo en lugar de alimentarte en condiciones. Te dicen lo que es la coca cola, la porquería que lleva, te dicen los problemas que te va a acarrear si sigues por el mismo camino. No sé. Me dio mucho cague.
Y eso me ha llevado a dejar la coca cola de raíz, no es broma. Llevo casi dos semanas sin probar una gota de coca cola.
No tiene ningún sentido alimentarse mal. Y estoy empezando a hacer esfuerzos para que eso cambie.
Punto 2)
No hace falta ser supersize o superskinny para comer mal. Para muestra un botón. Y tampoco significa que en un momento dado la situación no cambie a un extremo u otro si no cuidas tu alimentación. Bien.
Casi todos los superskinny se saltaban el desayuno, o tomaban sólo un café o cualquier otra bebida.
No hace falta maltratar tu cuerpo de esa manera. Para qué?? Además es que influye en el ánimo, si no comes bien es súper fácil estar depre.
Me doy cuenta también de que ciertos problemas que he tenido últimamente, especialmente el de la dermatitis que tuve el año pasado, puede haberse derivado de la dieta. Lo mal que como. Aunque yo lo achaco todo siempre al estrés. Y un huevo. Que hay que comer bien, y es verdad y dejarse de tonterías. Y comer fruta y verdura, como te decía tu madre siempre. Y no saltarse comidas, y en fin, quererse un poco más.
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