sábado, 25 de diciembre de 2010

Fat Crittermas


Odio la navidad y todo lo que conlleva. Me gustaría que no fuera necesario celebrarla, ni juntarse con la familia, ni darse regalos, ni tener que fingir emociones.

Sencillamente porque no tengo absolutamente nada que celebrar.

Además, estoy gorda. Odio tener que comer. No quiero necesitar la comida.

Hace casi un año que empecé este blog, y sigo igual de estancada. No ha sucedido nada, no he bajado todos los kilos que quería, tengo que empezar de nuevo, y mi vida no ha cambiado en nada.

No quiero ni pesarme, porque me horrorizará comprobar, que todo lo que había conseguido, se ha perdido. He quitado la regleta. Me siento fatal.

Además, ayer me porté muy mal con mi actitud. Ya soy muy mayor para estar de morros y joder la vida a todos.

No quiero justificarme, diciendo que tengo problemas. Porque siempre he tenido problemas y no soy la única que los tiene.

Cada día que pasa me apetece más estar sola, cada vez son más las horas que paso con el móvil desconectado. Me aparto de mis amigas, me aparto de mi familia.

Creo que lo mejor será entonces, acabar lo que estoy haciendo ahora, y cuando lo acabe, me iré un par de años fuera de España. Seguiré estando sola. Pero no le joderé tanto la vida a los que me rodean... o igual sí ... Tal vez mi capacidad jorobativa alcance niveles mundiales y las ondas expansivas lleguen a cualquier parte.

Mi ilusión, en el fondo y aunque ahora tampoco lo termine de ver claro, sigue siendo muy superficial; y es, básicamente, adelgazar hasta el punto de poder ponerme toda la ropa que me dé la santa gana y conservar un peso que me mantenga feliz el resto de mi vida. Es una idiotez, y lo sé! Pero hasta que eso no pase sentiré que mi vida no tiene ningún valor.

Y... no tengo más ilusiones. Desagradecida?? No. Yo agradezco no tener dolores insoportables que me impidan hacer una vida normal, agradezco tener una casa donde guarecerme y no tener que pasar frío o calor, agradezco tener trabajo, agradezco también que la gente que quiero se encuentre bien.

No soy desagradecida. Puede que no aprecie suficientemente todo lo que tengo. Eso lo admito. Tampoco disfruto de nada. Tengo una anhedonia de puta madre, con perdón.

No sé. Ganas de llorar, todas las del mundo. Desesperación, también toda la del mundo. Es así.

Adelgazar, siempre en mente, claro. Ganas de ponerme a pasar hambre, muchísimas.

domingo, 12 de diciembre de 2010

:(

Pesarme cada día es un infierno. No voy a volver a pesarme hasta el día 23.
Últimamente no me controlo bien, estoy inquieta. Pero al mismo tiempo estoy cansada, no tengo ganas de nada. No quiero ir a trabajar. No quiero salir a la calle, ni arreglarme. No quiero ni vestirme a veces. Lo hago todo porque hay que hacerlo.

No tengo ninguna ilusión por nada. En estos momentos, me viene a la cabeza esa frase de John Locke, esa de "la felicidad es una disposición de la mente y no una condición de las circunstancias". Pero, ¿y la alegría? Porque una persona puede ser feliz y estar triste. Porque, vale, pongamos por caso que soy feliz. Pero no estoy alegre. La alegría es también una disposición de la mente?? Yo que sé.

Si distorsiono pensamientos, si no aprecio todo lo que tengo, si me aíslo, si no salgo, si me quedo mucho tiempo en la cama, si como o dejo de comer, si sonrío o si suspiro...Yo que sé.

Es cierto que la detención del pensamiento me ha ido muy bien para dejar a un lado a quien no debe ser nombrado. Pero la detención del pensamiento, no me sirve para provocar alegría. Tampoco me sirve para apartar completamente de mi vida la esclavitud de la comida. ¿Por qé?? Así, la indiferencia se apodera de mí.

En realidad un simple "me da igual todo" está mal formulado. Y yo lo uso con mucha frecuencia. Es un pensamiento distorsionado o exagerado o como rayos sea. En realidad, no me da igual "todo". Sólo quiero decir, que no me apetece hacer nada (nada tampoco se puede decir). Quiero decir que si pudiera pasarme el día de la cama al sofá y del sofá a la cama, lo haría. No obtengo ningún beneficio, pero tampoco perjudico a nadie con mi actitud... No porque nadie de los que me ven diariamente lo saben. Creen que estoy descansando. Nadie sabe que me siento como un harapo.

Qué tengo que hacer para sentirme bien??

martes, 7 de diciembre de 2010

Soy fea

...Y acabo de enterarme de que está con otra. Muy rubia. Muy alta, muy delgada. Muy guapa. Con estilo. Con sus mismas aficiones. Lo acabo de ver. Existen las redes sociales y el compartir videos. Otra de las múltiples utilidades de este vicio llamado internet.

Cómo me siento? Pff. Ni siquiera mucho peor de lo que ya estaba. Y eso me sorprende. Creo que verdaderamente estaba al límite y que ni siquiera algo como esto me hace sorprenderme. Además, era de esperar. Sólo faltaba la confirmación oficial.

Creo aceptar incluso que yo era muy poco para él. Muy gorda, muy morena, muy bajita, muy ignorante. Y cuando escribo esto, sé que me infravaloro, y se me humedecen los ojos. Pero es la verdad, cómo prentendía alguien como yo aspirar a alguien como él?? Y eso era lo que él no fue capaz de decirme. No eres mi tipo. Búscate a alguien de tu calaña.

Ahora estoy (si cabe) más sola aún con mi fealdad, mi mal humor y mi desánimo.
Pero por momentos, siento intermitentemente, una especie de liberación. Sólo fue una relación muy superficial, y podríamos considerarla una no-relación. Al amor ni nombrarlo. Además, ahora que sé que soy fea. (Ya lo sabía, pero estas cosas me lo confirman aún más). Me siento incluso más libre. Más fea = Más libre. No dicen que aunque la mona se vista de seda, mona se queda?? Por eso.

Da igual lo que haga. Así llegue a los 40 kilos, seguiré siendo fea. Me moriré fea. Y fea por fuera y por dentro, que es peor incluso. No sé si estoy autocompasiva, o flipando, o soy gilipollas.

Creo que lo último. Gilipollas (y fea).

STOP consumo

Creo que he llegado al límite de mis fuerzas y de mi ánimo. Me siento triste, decepcionada, frustrada, enferma. No tengo ganas de nada. Me levanto sin fuerzas, me arrastro al sillón, me paso aquí las horas. No estoy haciendo nada. No me esfuerzo en estar mejor. Estoy sentada, enfadada y resentida. Miro por la ventana y la rabia se incrementa en un 50%. El tiempo es horroroso, muy nublado, llueve... Hace frío. Odio el otoño, odio el invierno y odio el frío. Pero lo que más detesto en lo más profundo de mi corazón, es la puta navidad. Cómo me gustaría borrar del calendario el mes de diciembre entero. O si no me permitieran borrarlo entero, al menos quitaría el 24 y el 31. No quiero cenar en nochebuena y no quiero celebrar la nochevieja. Sencillamente, porque no tengo nada que celebrar. No tengo ilusión. No hay absolutamente nada que me haga feliz. Hay personas que viven felices, o al menos lo intentan. Yo no. Yo estoy amargada, y además, rendida.

Estoy peor o igual que el horrible verano que pasé en el pueblo de mi padre, peor o igual que el verano del 2005. Estoy muy deprimida. Tal vez debería ir otra vez al psicólogo. Pero ni siquiera tengo ganas. No me apetece salir de este agujero que yo solita me he creado. Tal vez, cuando pase este horroroso mes de diciembre, me pueda sentir un poco mejor. No lo sé. Me quejo mucho y no tengo verdaderos motivos para hacerlo. Sólo es que yo estoy hundida y derrumbada. Vacía.

Antes me consolaba irme de compras, o a mirar escaparates. O ir al cine. Ahora, siento que soy una asquerosa consumista. Y que las multinacionales son más asquerosas todavía, que intentan hipnotizarnos. Vivimos en una sociedad de consumo de mierda, ya no pensamos, ponemos la televisión y salen esos personajes que dan vergüenza ajena, no nos informan como es debido, intentan controlarnos, hacernos clones, anestesiarnos; la desinformación es cada vez mayor, internet nos aísla más que acercarnos. Por eso ya ni pongo la tele. Internet, me sirve de escapatoria, es mi ventanita. Pero estoy yo sola.

Cuando voy a comprar, aunque sólo sean unas manzanas, y entro en una cadena de supermercados, siento que en el fondo es otra multinacional, y que a saber de dónde habrán cogido las manzanas, y qué les habrán pagado a los pobres campesinos por esas manzanas. Pienso si serán de invernadero....Pienso cuánto tiempo habrán estado congeladas....Me siento engañada.

Entonces sé que debería comprar en otras tiendas, más locales, que me puedan garantizar que el producto es fresco, y que la transacción ha sido relativamente justa. El comercio justo no existe. Porque es injusto por definición.

Y en las tiendas de ropa me pasa lo mismo. Antes me ilusionaba. Ahora sólo pienso en que nos dejamos llevar por las modas, las músicas que nos ponen las tiendas del grupo inditex (por poner un ejemplo) y el consumo masivo. Multinacionales como la copa de un pino, y nosotros como zombies comprando y comprando y volviendo a comprar. Consumir hasta la muerte.

No me gusta este sistema. Y quisiera escapar. Otra ciudad u otro país de clima cálido todo el año, cultivar un huerto, tener perros, gallinas y gatos. Probablemente me buscaría muchos motivos para ser infeliz. O me iría a ayudar a los que verdaderamente lo necesitan. Y entonces me pasaría lo contrario. Añoraría la ciudad, las tiendas, los coches y hasta el sistema de mierda???

Estoy muy perdida y cada vez la pelota se hace más y más grande. Como la bola de nieve que se cae montaña abajo.

Por ahora, vuelvo a lo de siempre. No comer o comer lo mínimo.
STOP al consumo. Pero ni siquiera eso me hace sentir mejor.

domingo, 21 de noviembre de 2010


Kill me, then...

viernes, 12 de noviembre de 2010

Reír sin ningún motivo


Estos días se me habían hecho bastante llevaderos. Al menos no iba arrastrando la vida tras de mí. Por momentos, los días iban pasando "felizmente".
Antes incluso de empezar el día, antes de poder verte... la sonrisa ya estaba en mis labios. Sentir tus pasos por el corredor, aproximarte con esa energía; cuando aún no te veía, pero ya sabía que eras tú: con tu manera de caminar, te sentía cerca y mi corazón de repente "flus". Y eras tú. "Buenos días, Nere". Y tu sonrisa. Y la mía correspondiéndote de inmediato.
El resto del día, eran todo risas. "¿Por qué te ríes tanto?" "¿De qué te ríes tanto?".
Y sólo estaban tu sonrisa, y la mía. Tus risas y las mías. Tus comentarios, tus bromas, tus semi-caricias, tus semi-insultos cariñosos, tus chistes cortos y malos pero que me hacen sonreír como una idiota. Y tus burradas, tus despistes, tus salidas. Tú. Sin querer pensar que este cariño que siento, puede ser mucho.
¿Por qué estoy tan contenta? ¿Por qué me olvido de todo lo demás cuando me llamas? ¿Por qué me llamas? ¿Por qué me buscas? "Nere, mira..." "Nere...un café??, no??....mmhh" "Un café?? ahora mejor?? :)" "Un café??" "Nere, en qué se parece un pollo a un vaso?" "Nere, Nere, Nere..." "Cómo eres tan tonta?? :)" "Nere, qué te juegas?" "Nere, me dejas..." "Nere, me prestas...?" "aaay que cosita....Nere"

Y yo sólo me reía. Todo eran risas. Siempre. Pero hoy...Hoy ha salido mi cara mala, la cara que le da la vuelta a este cariño que no tiene más razón de ser que el caerse bien, el compartir cosas,la camaradería, el compañerismo.
Hoy Nere ha pensado. (Cómo no...) Tú me has traído una cosa que perdí. Me has halagado con tus comentarios. Me has tratado con mucho cariño. Me he dicho: él me quiere. Él me tiene cariño. Yo le tengo cariño.
Y entre las bromas, las risas, y los "cafés"... Me has dejado caer algo. Algo que yo quiero quitar de mi cabeza. Una cosa, sí. Una frase, que parecía una broma. Pero que tú la decías en serio. Te caigo bien.

Yo pienso. Pienso y vuelvo a pensar. ¿Pero puedo dejar de pensar?
Por supuesto. Estoy a punto de hacerlo.

Pero luego estás tú. Y ´tú´, y ´tú´, y otra vez ´tú´.
No quiero quererte, no lo hago. ¿Lo hago? Sólo te aprecio, igual que tú a mí.
Somos colegas. Nada más. Y eso es fantástico. No queremos más. Porque no se necesita más.
No quiero ningún "salvador" de mi eterno naufragio. Quiero rescatarme yo.

Porque hoy, de nuevo, se ha materializado en mi mente el fracaso, el no saber qué tengo para que "él" nunca quisiera quedarse conmigo. Ni un ratito.
Y no pensar nada, simplemente estar contigo estos días, me ha ayudado a perderlo de vista.
Sólo hoy ha vuelto. Sólo el mismo día que también te he pensado a ti.
Más allá de las risas, más allá del día a día. Y eso es lo que lo estropea todo.

martes, 2 de noviembre de 2010

Muy perdida

...soy la bola blanca del billar. Me dan un golpe y voy chocando contra otras bolas, contra las paredes...Sin rumbo.
Debo plantearme seriamente tener orden en mi vida. En todos los aspectos.
¿Cómo voy a conseguirlo?

Vuelvo a mis dolores de estómago y a mis malestares generales.

Me siento contaminada. No estoy preparada para tener una relación con nadie. No me conozco a mí misma. No soy capaz de cuidarme, no me quiero, a veces no me respeto, me enfado, me entristezco, pienso y re-pienso.

Tengo algo que no me deja vivir en paz. Busco la tranquilidad, pero no la encuentro. Salgo, me relaciono, y no soy feliz.
Cuando estoy sola, me quejo; si estoy acompañada, busco la soledad.

A veces, sólo quiero dormir. Cuando me despierto, me doy cuenta de que todo sigue igual; y de que, por más que duerma, siempre encontraré lo mismo al despertarme. Entonces, me duele el estómago y tengo frío. O calor. Me siento incómoda. No sé lo que quiero.

De qué me sirve aparentar que soy divina, que nada me afecta, que soy feliz...si en realidad estoy hecha una mierda??? De qué me sirvió aparentar ese famoso fin de semana?? Sólo fue un engaño de cara a esa persona. Una mentira. Yo no soy así. Ni segura, ni decidida, ni guapa, ni delgada, ni lista. No soy buena chica, ni mala, no soy divertida. No me resbala todo lo que me dicen. Y esto me recuerda a una canción...la que dice: "Sólo soy esa cara de IDIOTA."

Eso soy.

Tengo muchas cosas en la cabeza, pero ninguna buena. La técnica de cambiar los pensamientos, me vendría muy bien. No puedo borrar determinadas experiencias, por mucho que me duela. La teoría la comprendo. Aprender de los errores. Cambiar la visión, sólo eso. Qué difícil.

Hacer bien las cosas en adelante y no mirar atrás. No mirar atrás porque ya lo he hecho, y he reconocido los errores. Nada más. Autoflagelarse una y otra vez es absurdo. Pero es un hábito, una mala conducta. CAMBIOS.

No quiero ser quien soy. Quiero cambiar. No quiero tropezar más. Aunque en el fondo lo único que sé es que no sé lo que quiero.