
Odio la navidad y todo lo que conlleva. Me gustaría que no fuera necesario celebrarla, ni juntarse con la familia, ni darse regalos, ni tener que fingir emociones.
Sencillamente porque no tengo absolutamente nada que celebrar.
Además, estoy gorda. Odio tener que comer. No quiero necesitar la comida.
Hace casi un año que empecé este blog, y sigo igual de estancada. No ha sucedido nada, no he bajado todos los kilos que quería, tengo que empezar de nuevo, y mi vida no ha cambiado en nada.
No quiero ni pesarme, porque me horrorizará comprobar, que todo lo que había conseguido, se ha perdido. He quitado la regleta. Me siento fatal.
Además, ayer me porté muy mal con mi actitud. Ya soy muy mayor para estar de morros y joder la vida a todos.
No quiero justificarme, diciendo que tengo problemas. Porque siempre he tenido problemas y no soy la única que los tiene.
Cada día que pasa me apetece más estar sola, cada vez son más las horas que paso con el móvil desconectado. Me aparto de mis amigas, me aparto de mi familia.
Creo que lo mejor será entonces, acabar lo que estoy haciendo ahora, y cuando lo acabe, me iré un par de años fuera de España. Seguiré estando sola. Pero no le joderé tanto la vida a los que me rodean... o igual sí ... Tal vez mi capacidad jorobativa alcance niveles mundiales y las ondas expansivas lleguen a cualquier parte.
Mi ilusión, en el fondo y aunque ahora tampoco lo termine de ver claro, sigue siendo muy superficial; y es, básicamente, adelgazar hasta el punto de poder ponerme toda la ropa que me dé la santa gana y conservar un peso que me mantenga feliz el resto de mi vida. Es una idiotez, y lo sé! Pero hasta que eso no pase sentiré que mi vida no tiene ningún valor.
Y... no tengo más ilusiones. Desagradecida?? No. Yo agradezco no tener dolores insoportables que me impidan hacer una vida normal, agradezco tener una casa donde guarecerme y no tener que pasar frío o calor, agradezco tener trabajo, agradezco también que la gente que quiero se encuentre bien.
No soy desagradecida. Puede que no aprecie suficientemente todo lo que tengo. Eso lo admito. Tampoco disfruto de nada. Tengo una anhedonia de puta madre, con perdón.
No sé. Ganas de llorar, todas las del mundo. Desesperación, también toda la del mundo. Es así.
Adelgazar, siempre en mente, claro. Ganas de ponerme a pasar hambre, muchísimas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario