martes, 20 de agosto de 2013

de vacaciones y mejorando! ;)


Las vacaciones me han ayudado a estar bastante mejor de la ansiedad y de la sensación de insatisfacción constantes. Estuve con mis amigas una semana en la playa y la verdad es que me ha venido muy bien. Allí seguía teniendo ansiedad y un día entero me lo pasé llorando. Una de ellas me dijo que debería ir al psicólogo, que me lo planteara de verdad. Qué fácil, no?. ME preguntó que qué me pasaba y aunque el desencadenante fue una pelea sin importancia, el motivo por el que yo lloraba era, sencillamente, ansiedad.

También me vino bien para darme cuenta de lo que la gente de mi edad come. Puede que yo tenga ansiedad y me dé por llorar, pero la peña tiene un problema con la comida, en serio. Comen y cocinan tres veces al día. A tope. Los desayunos era para verlos. Incluso cuando llegábamos de fiesta se hacían sandwiches. Increíble. Y cantidades importantes. Yo incluso llegué a decirles que se cortaran un poco. LA verdad es que yo quería aprovechar el viaje para adelgazar y en efecto perdí un kilín, pero ya he recuperado medio, así que....Pero no estoy descontenta por eso, creo que tengo las herramientas necesarias y sé lo que tengo que hacer para adelgazar.

Cuando llegamos de la playa todas nos pesamos, la verdad es que yo flipé. No están gordas para nada, pero pesan mucho! Y sí, tal vez son más altas que yo, pero ninguna se pasa del 1,65. Me hicieron pesarme a mí también. Todas dijeron que habían engordado dos kilos de media, excepto yo (que no dije nada pero que había perdido uno). Es alucinante mi indulgencia con el físico y el peso del resto del mundo y la exigencia con el mío.

Estoy más fuerte en este sentido, porque aunque mal de muchos consuelo de tontos, mis amigas también se preocupan por su peso y su cuerpo, y cuando engordan quieren adelgazar.

En estos días que me quedan de vacaciones, quiero intentar estructurar un poco más mi cabeza.
Pero de verdad, estoy mucho mejor. Me noto muchísimo mejor. No quiero llorar más. Se acabó. Quiero afrontar los problemas, sentir lo malo y lo desagradable, y aún así controlarme.

Y con la comida, también me noto mejorada, al menos estoy compensando las porquerías y mido mucho lo que como a lo largo del día. Si hay una cosa que tengo clara es que no quiero engordar. Quiero adelgazar, pero sobre todo no quiero engordar. Tengo la autoestima por los suelos, y eso es así, de nacimiento, y para llevarlo mejor, necesito pesar poco. Es mi necesidad.

Hoy voy a ir a la piscina, y estoy adquiriendo el hábito de desayunar bien por las mañanas, una tostada grande con un zumo o con una coca cola light. Y luego intento no comer pan durante el día.

He visto que con la revista Clara este mes te "regalan" el libro de la dieta dukan. Yo soy antidukan total, pero me lo voy a comprar para cotillearla más a fondo.

Quería aprovechar estas vacaciones para perder al menos dos kilos y llegar a 49, pero si no lo consigo y aún me quedo con mis 51...no me va a importar. Me basta con que se me quite la ansiedad y mantener la sensación de ser "sana".

martes, 2 de julio de 2013

Igual

Bueno, pues aquí sigo. Con mis 51 kilos eternos.
Y no sé, a veces tampoco me encuentro tan mal. Sé que no estoy delgada como yo quisiera. Lo sé.

A veces, me resulta difícil concentrarme en mi trabajo si pienso mucho en la dieta.
Hay otras cosas ahora que también me preocupan. Hoy de hecho me he puesto a llorar por eso. Y es que me doy cuenta de que mis prioridades no van por el camino correcto. Es decir, cuando todavía no tenía trabajo, decía que mi prioridad era el trabajo, por encima de cualquier cosa. Hoy en día, a pesar de que esa era mi prioridad, no estoy contenta. Porque no es algo estable, siento que esta etapa está a punto de finalizar, y si no finaliza pronto...

No sé. A veces, me enfado tanto, me pongo tan mal....

Ayer hablé con mi hermana, le conté que me sentía mal, porque tengo la sensación de que no hago las cosas bien. Después de soltarle un rollo insoportable, me dijo: Nere, es lo que hay. Se hizo el silencio. ES LO QUE HAY. Manténte fuerte y dura. Pon cara de póker. ES LO QUE HAY.

Y tiene tanta razón. ESto es lo que hay. O lo acepto tal y como es, o decido intentar cambiarlo. Pero lo que no puedo hacer es sentirme mal. ESo no me lleva a nada.
Así que pon los ojos en negro, párate un momento a ver qué pasa en este momento.

Y es que no pasa absolutamente nada. Todo lo mal que yo me quiera sentir, por cosas que he hecho, todo lo que me quiera torturar porque soy una persona asocial, que hago daño a la gente que se preocupa por mí y que en cuanto la cosa se complica evita hablar...todo eso da igual. Nada va a cambiar. Esto es lo que hay.

Y ando entre la sedación absoluta y el nerviosismo extremo. Entre todos los sentimientos del mundo y toda la ansiedad posible.

Mis prioridades nunca han sido las correctas. Lo primero deberían ser las personas, no?? PEro hay gente que no ha nacido para eso. Hay gente que está sola.

ES una lata. No aprenderé nunca a cuidar de una persona, y que ese cuidado sea armónico y mutuo. ESo no es para mí.

No es por dar pena, para nada. Sé que podría cambiar. PEro no quiero.

ESto es lo que hay, no??

ES eso rendirse??? YA van varias frases como ésa en este año:

- La vida no es como uno quiere
- Tú no juegas en esa liga

Joder, qué putada. Aceptar eso. Aceptar que esto es lo que hay.

ESto es lo que hay. Y por una parte, me relaja, y por otra, de verdad, me desconcierta.

Creo que todo el mundo se lo pasa bien: sale de viaje, tiene amigos, sale los fines de semana, se relacionan, tienen dinero....y no hacen putadas a nadie, y lo más importante: aunque hagan putadas, luego no tienen los remordimientos que puedo tener yo.

Remordimientos inútiles también. No sé bien qué hacer. Nada, seguiré como hasta ahora, creo.

Es cierto que hay días que no tengo hambre, porque se me amontonan todos esos pensamientos, y me superan. Y quisiera morirme. Y dejar de pensar.
ME vuelvo a parar, unos segundos, respiro, me calmo. Y todo sigue igual.

lunes, 27 de mayo de 2013

Historia de un atracón

Ocho de la tarde de un 27 de mayo.

Llamo por teléfono a mi madre, por saber cómo está.

Y resulta que está mal. Está llorando.

Mi madre nunca llora. Y si alguna vez lo hace, es que algo le ha dolido mucho. Es ese llanto de no poder más, llanto aún así, retenido.
Me enfado, reacciono cabreándome con los que la hacen estar así. Le digo que no puede ser, que tiene que vivir y disfrutar. Le doy los consejos que ella me suele dar a mí: ve a lo tuyo, que nadie te meta en sus movidas, no dejes que te amarguen, no tienes que justificarte, haz tu vida...

Y colgamos. Y me siento culpable, y me meto en el saco. Yo también soy responsable de su infelicidad, y lo que le hice en navidad no tiene perdón, y soy una hija horrible que pasa de todo y sólo va a lo suyo...

Así que me meto en el LIDL antes de ir a casa. Y sé que voy a comprar "alimentos extremos". Sé que luego me los voy a comer. No los voy a comprar para adornar la casa ni para contemplarlos toda la noche. ME los voy a comer. No voy a comprar una lechuguita con unos tomatitos cherrys...

Entonces, compro floopys, buenitos, chocolatinas, boquerones en vinagre, ratatouille enlatado y queso rallado light (light, sí).

Salgo del supermercado y empiezo a comer un floopy, sin pensarlo mucho. ME da igual todo, me lo como por la calle, de camino a casa. No contenta con eso, abro una chocolatina. ME la trago, prácticamente, ni la saboreo. Me da tiempo a comer otro floopy. Y un buenito. Pierdo la cuenta de las calorías. Error.

Llego a casa y preparo una tortita de maíz con tomate y queso rallado. Abro los boquerones en vinagre. Y los lavo. ME los como con patatas fritas de bolsa. Me como la tortita. Empiezo a beber zumo de naranja. TErmino de comer y sigo con hambre. Me tomo media tableta de chocolate con leche. Y otro buenito.

YA está. Los sentimientos me los he comido. Los he tapado con los floopys, el chocolate y los buenitos. Con la torta de maíz, el queso y el tomate. Me he tragado todas las insatisfacciones que escondía esa llamada de teléfono, el estrés del día de hoy.

He perdido el tiempo comiendo para no aprovecharlo haciendo lo que verdaderamente tengo que hacer.

Hay un anuncio que dice que: "el tiempo que le dedicas al alcohol, se lo estás quitando a todo lo demás". En mi caso, el tiempo que le dedico a comer, se lo estoy quitando a todo lo demás.

Y para colmo, la sensación de asco absoluto. HAcia una misma. La desesperación y el vacío. La impotencia y la rabia.

Y luego, las listas:

- Tengo qe dejar de ser una gorda de mierda.
- Tengo que dejar de hacer la capulla con aquellos que nunca en la vida van a dar un duro por mí.
- Tengo que replantearme mi vida.
- Tengo que preocuparme por mi familia.
- Tengo que trabajar y centrarme.
- Tengo que ser una persona seria, y no una puta loca con la cabeza a las tres de la tarde.
- Tengo que dejar de decir "tengo que" y empezar a actuar ya.
- ¿qué mierda es ésa de tener bloqueos??
- No puedo dejar que nadie se pitorree de mí y mi carácter sensiblero de mierda.
- Tengo que ser seria. TEngo que ser lista. Tengo que ser sensata. Tengo que ser adulta. Tengo que dejar de comer. Tengo que dejar de comer. TEngo que dejar de comer.

No lloro, cuando otros son los que lloran, yo nunca lloro. Debe ser un mecanismo de respuesta a una situación de alerta.
PEro aunque no he llorado, he comido como si no hubiera mañana. Y luego ha pasado todo lo demás. La lista. La lista. LA lista. LA LISTA DE COSAS QUE TENGO QUE HACER.

Y lo más importante, sé seria. QUIERO SER UNA PERSONA SERIA. SENSATA. LISTA.
SERIA, MUY SERIA. NO DEJAR PASAR NI UNA.

ODIO A LA GENTE QUE VA DE GRACIOSA, QUE SUELTA CHISTES. Que te suelta petardazos con sentido del humor, pero que te los suelta....vamos que si te los suelta. Y ya está?? y encima te tienes que reír?? encima te acusan de no tener sentido del humor si no te ríes...Encima de que te han insultado, tienen la cara de decirte que no tienes sentido del humor??? Cabrones. Y ése....nooooo, si essss broooomaaaaa.

Una pistola de aire comprimido por el culo, ésa sería mi broma.

Todo en negro.

sábado, 6 de abril de 2013

"A borriquitos"

Por primera vez en mucho tiempo, o al menos a mí me parece mucho tiempo, estoy contenta.

Me siento bien. Al igual que cuando estoy triste sin motivos (la mayoría de las veces) hoy estoy contenta sin razón. Al parecer, sí que las hay: me encuentro bien, fantaseo con la idea de salir y arreglarme, tengo fuerzas para trabajar, ha salido el sol, es sábado y tengo tiempo para hacer lo que quiera, puedo expresarme en este blog, miro por la ventana y me gusta lo que veo...

A pesar de todo, mi peso sigue mal, aunque ha influido que estas semanas he estado comiendo un poco mejor y ahora estoy en 51.
No es un: wow! pero como digo, hoy estoy contenta.

A menor peso, mayor felicidad. Siguen una relación inversamente proporcional. Pero hoy, no creo que tenga nada que ver.

El hecho de estar sola, tiene sus ventajas. Aunque ayer echaba mucho de menos estar con alguien. Es bonito despertarte acompañada y sobre todo, sentirte querida, aunque sólo sea una sensación. Aunque no sea real.
Una compañera mía que está casada, me estuvo contando su excursión de semana santa.
Se fueron a hacer senderismo y encontraron muchos caminos inundados. Ella estaba cansada, le dolía la espalda, tenía barro en las botas...ya no podía más. Y me dijo que su marido se lo notó en la cara y le dijo: "se acabó, te subo "a borriquitos"".
Entonces la cogió y atravesaron el camino..."a borriquitos".
Mientras me lo contaba sonreía, reía, me decía que los amigos con los que iban se partían de risa, todos con el agua por las rodillas y ella..."a borriquitos".
Qué contenta estaba. Siempre me habla muy bien de su marido. Que la cuida mucho, que le regaña si no descansa, si no come, si le duele algo y no se toma un analgésico...

Y es que la mejor forma de querer a alguien, es cuidarlo.

Luego estuvimos hablando de mí. Me estuve quejando porque mi jefa siempre anda diciéndome que tengo muchas ojeras y que no parezco saludable. Le dije: "qué voy a hacer yo si tengo muchas ojeras?? son las que me han tocado por genética y por naturaleza". Entonces me miró, y con ese gesto tan sereno suyo me dijo: "pues las ojeras no siempre son un inconveniente, pueden hacerte parecer interesante. De hecho, muchas actrices, se las pintaban. Además, a quien le tengas que gustar, le vas a gustar con ojeras y sin ojeras".

Me quedé petrificada. ME gustó muchísimo lo que me dijo. Lo mejor era que yo no lo estaba diciendo ni mucho menos por quejarme de mis ojeras, sino por el hecho de que mi jefa no me deja en paz. Que me tiene observada y vigilada. Por eso, su respuesta me cogió totalmente por sorpresa y para mí fue un comentario muy bonito. Me animó y me pareció el mejor consuelo que pudo haberme dado. Por supuesto, los malos pensamientos sobre mi jefa desaparecieron. Los diferentes puntos de vista de la gente son, a veces, geniales.
También se me saltaron las lágrimas cuando otro compañero de trabajo me defendió delante de todos, por una cosa que yo había hecho mal. ME justificó, exculpó y los dejó a todos callados.

Son esas pequeñas cosas las que te hacen darte cuenta de que en la vida hay personas brillantes. Que hay gente muy buena. Que como ellos dicen, hay más que "urdangarines", ladrones, aprovechados, trepas, narcisistas, gilipollas, mentes retorcidas y asesinas...

De verdad, cuando estás hundida, hay mucho más que la gente que se ríe de ti y se regodea y te pisa también si puede. Hay personas que te echan un cable, que siempre tienen una palabra bonita para ti y que están de tu lado. Personas que cuando no puedes más, te llevan "a borriquitos" por la vida.

lunes, 11 de marzo de 2013

quiero tener 7 años

Capulleando.

Capulleo por la mañana y por la tarde. Llevo capulleando mucho tiempo.

Ayer, me pasaron unas fotos antiguas, de hace 7 años por lo menos. Y yo estaba gorda, pesaba 60 kilos, por lo menos. Era el tiempo en que lo único que quería era ver feliz a mi madre.
Ser una buena chica, estudiar, portarme bien. Qué aburrimiento de vida. Y ahora, veo que sigo igual. Yo creía que había evolucionado. Pero mírame, sigo gorda y sigo siendo una tonta. También pensaba que había mejorado...pero nada más lejos. Sigo igual.

ME pregunto que hubiera pasado si yo no hubiera sido tan dependiente de mi madre. En un intento por echarle la culpa a alguien, me pregunto que hubiera pasado si mis padres, en lugar de machacarme con el peso, me lo hubieran alabado.

Si en lugar de forzarme tanto a comer, me hubieran dejado en paz.

Si cuando tenía 7 años y estaba delgada, me hubieran halagado en lugar de decirme que parecía enferma. Si me hubieran dicho, como en la película de Criadas y Señoras, que "yo era buena, yo era lista y yo era importante".

Si mi padre me hubiera querido.

Sí, les estoy echando la culpa de mi infelicidad, pero, como se dice en twitter...#teníaquedecirlo.

Puede que de esa manera, no hubiera asociado la delgadez a algo malo. Y después no hubiera engordado ni me hubiera dado cuenta de que la única que estaba contenta con mi gordura era mi madre. Yo vivía en la sociedad del culto al cuerpo y, contra todo pronóstico, había renunciado a algo preciado. Quizás, no hubiera estado obsesionada con la comida, ni con las dietas, ni hubiera pasado tardes enteras comiendo, ni hubiera ayunado, ni hecho tantos regímenes raros. No hubieran llegado las inseguridades y las contradicciones.

Por qué nunca me apoyaron con las dietas sanas?? por qué me ayudaron a engordar, si yo estaba sana?. Y estaba delgada. Por qué una niña gorda era igual a una niña sana?? por qué mi madre ponía toda su felicidad en mis ganas de comer??
Por qué yo no tuve el suficiente valor, como toda niña o adolescente rebelde, para "portarme" mal y no hacer caso?. PAra eso están las madres!! para no hacerles ni caso!! no tenía que haberla convertido en una amiga. Tenía que haber desobedecido, pataleado. Tenía que haber sido libre e independiente. En su época.

YA. YA lo sé. Ya no soy una niña, ni adolescente. Estoy muy mayor. Mayorcísima. Pues ya está. Por qué no cortas de una puñetera vez el cordón??

En el fondo, lo único que quiero es volver a estar delgada como cuando tenía 7 años. Sé que parece una idiotez, y es casi una patología. PEro yo estaba feliz, tenía una bici rosa, y toda mi ropa era bonita. Y yo estaba flaquita, pero muy guapa. No estaba enferma. NO. Aunque mi madre se empeñaba en decir que sí. Incluso pienso que era envidia. Yo no podía ser más que ella. Tenía que estar gorda y ser fea.

Eso es lo que pienso. ES una locura. PEro lo pienso de verdad.

Lo daría todo por volver a tener 7 años y rebelarme contra ella; porque, en el fondo, ni siquiera ahora que he crecido soy capaz de ser lo que verdaderamente quiero ser. Necesito volver a ser lo que era, y que nadie me lo arrebatara.


sábado, 23 de febrero de 2013

anímicamente mejor

Desde navidades he pasado una etapa bastante mala, creo que ya estoy mucho mejor. Aún tengo una especie de tintineo en la mente recordándome que tengo que estar triste, enfadada y mal, muy mal. Pero ya no es tan fuerte.

Estoy gorda, eso sí. Gordísima. De 49 kilos nada, hoy por ejemplo pesaba 51.7.

Me sale molla si me pongo pantalones ajustados, y algunos, no me quedan tan bien como cuando pesaba dos kilos menos. DE 47 kilos, ya ni hablamos. No los he visto ni de lejos.

Mi objetivo ahora, que estoy un poco mejor anímicamente, es llegar a los 50 y quitarme la molla asquerosa de la barriga.

Me conozco, y sé que no va a ser fácil. Aunque sean sólo dos kilos.

También estoy muy estresada con el trabajo, aunque intento pensar conscientemente que estresarse por esas cosas es una soberana gilipollez.
Por otra parte, el tiempo pasa muy rápido y yo me hago más vieja y más fea. Y encima gorda. De un tiempo a esta parte, se me ha puesto una mala cara....tengo muchas más ojeras y hoy por ejemplo, me la notaba hinchada. Qué sé yo.

ME encanta Louise Roe, es la que presenta Plain Jane en la MTV. Modelo, periodista y presentadora, y siempre hecha un pincel, se ponga lo que se ponga. Aunque claro, con ese tipazo, tan delgada y siempre con tacones...no me extraña.
No se me carga la imagen, bueno, ya la pondré. A ver qué tal me va esta semana.

domingo, 13 de enero de 2013

Sin embargo, no quiero salir

Bueno, voy a empezar.
Mal, todo mal.

En las fiestas, la lié parda. Cómo no. No podía estar calladita dos semanas y mantener la compostura. No. No podía, sencillamente, engancharme a la botella de vodka negro o a la de anís del mono o a la de ron pompón. No. Yo tenía que darle las fiestas a las únicas personas que me quieren, y así llamar la atención. Tenía que enfadarme, cabrearme, patalear y tener una mala actitud. Como si fuera una niñata, qué vergüenza.

Y llorar y llorar. Y desear volver a estar sola cuanto antes. Y querer irme antes de tiempo. Como una desagradecida y una inconsciente tiparraca. Qué asco doy. Lo sé.

Lo peor de todo, es que cuando me quedo sola, sigo llorando. Porque me doy cuenta de que huyo. No me enfrento. Me estoy pasando mi hipnótica vida alejándome de los problemas y de las alegrías. Me estoy estancando en la tristeza y el enfado. Incluso en la envidia maligna. Porque no consigo nada, ya que no hago absolutamente una puñetera "o" con un canuto.

La única salida es querer salir. Esforzarme en sonreír, en querer a los que se preocupan tanto por mí, a los que hago sufrir con mi actitud. Y a los que se preguntan qué coño me pasa o también: qué moscarraca le habrá picado a esta gilipuertas hoy, cojones?

Me gustaría volver a centrar todos mis problemas en la comida. Ahora que están todos fuera, no puedo manejarlos. Me desbordan.

No entiendo porqué no quiero salir y ser feliz. No lo comprendo. Y sigo sin aceptarme a mí misma. Gordura y fealdad, por dentro y por fuera.