martes, 2 de julio de 2013

Igual

Bueno, pues aquí sigo. Con mis 51 kilos eternos.
Y no sé, a veces tampoco me encuentro tan mal. Sé que no estoy delgada como yo quisiera. Lo sé.

A veces, me resulta difícil concentrarme en mi trabajo si pienso mucho en la dieta.
Hay otras cosas ahora que también me preocupan. Hoy de hecho me he puesto a llorar por eso. Y es que me doy cuenta de que mis prioridades no van por el camino correcto. Es decir, cuando todavía no tenía trabajo, decía que mi prioridad era el trabajo, por encima de cualquier cosa. Hoy en día, a pesar de que esa era mi prioridad, no estoy contenta. Porque no es algo estable, siento que esta etapa está a punto de finalizar, y si no finaliza pronto...

No sé. A veces, me enfado tanto, me pongo tan mal....

Ayer hablé con mi hermana, le conté que me sentía mal, porque tengo la sensación de que no hago las cosas bien. Después de soltarle un rollo insoportable, me dijo: Nere, es lo que hay. Se hizo el silencio. ES LO QUE HAY. Manténte fuerte y dura. Pon cara de póker. ES LO QUE HAY.

Y tiene tanta razón. ESto es lo que hay. O lo acepto tal y como es, o decido intentar cambiarlo. Pero lo que no puedo hacer es sentirme mal. ESo no me lleva a nada.
Así que pon los ojos en negro, párate un momento a ver qué pasa en este momento.

Y es que no pasa absolutamente nada. Todo lo mal que yo me quiera sentir, por cosas que he hecho, todo lo que me quiera torturar porque soy una persona asocial, que hago daño a la gente que se preocupa por mí y que en cuanto la cosa se complica evita hablar...todo eso da igual. Nada va a cambiar. Esto es lo que hay.

Y ando entre la sedación absoluta y el nerviosismo extremo. Entre todos los sentimientos del mundo y toda la ansiedad posible.

Mis prioridades nunca han sido las correctas. Lo primero deberían ser las personas, no?? PEro hay gente que no ha nacido para eso. Hay gente que está sola.

ES una lata. No aprenderé nunca a cuidar de una persona, y que ese cuidado sea armónico y mutuo. ESo no es para mí.

No es por dar pena, para nada. Sé que podría cambiar. PEro no quiero.

ESto es lo que hay, no??

ES eso rendirse??? YA van varias frases como ésa en este año:

- La vida no es como uno quiere
- Tú no juegas en esa liga

Joder, qué putada. Aceptar eso. Aceptar que esto es lo que hay.

ESto es lo que hay. Y por una parte, me relaja, y por otra, de verdad, me desconcierta.

Creo que todo el mundo se lo pasa bien: sale de viaje, tiene amigos, sale los fines de semana, se relacionan, tienen dinero....y no hacen putadas a nadie, y lo más importante: aunque hagan putadas, luego no tienen los remordimientos que puedo tener yo.

Remordimientos inútiles también. No sé bien qué hacer. Nada, seguiré como hasta ahora, creo.

Es cierto que hay días que no tengo hambre, porque se me amontonan todos esos pensamientos, y me superan. Y quisiera morirme. Y dejar de pensar.
ME vuelvo a parar, unos segundos, respiro, me calmo. Y todo sigue igual.

1 comentario:

Flaura Ponte dijo...

Lo importante es lo que viene detrás de ese: 'es lo que hay'. Puede ser, es lo que hay, tu vida llena de oportunidades porque eres joven y estás sana y podrías hacer lo que quisieras y hay personas que te aman y eres inteligente y divertida, o es lo que hay, pesas 51 kg (y quieres pesar menos) y te sientes desgraciada todo el tiempo, y todo el mundo tiene una vida mejor que la tuya (o al menos eso crees), y te sientes culpable todo el tiempo y no quieres jugar.

Un amigo, me dijo hace mucho mucho tiempo, que algo que aprendió desde bien niño fue que el mundo no estaba ahí para satisfacerle. Mis padres querían lo mejor para mí, pero me engañaron. Me dijeron que yo podía hacer lo que quisiera. Que yo era capaz de todo. Que yo era ilimitada.
Y no era ni es cierto. Y me produce una insatisfacción crónica. Y he intentado muchas veces autoenseñarme que la vida no tiene por qué ser buena. Que la mayoría del tiempo es sin más. Que tengo que aprender a disfrutar y depender sólo de las pequeñas cosas que yo me puedo aportar (las series, la moda, el maquillaje, masturbarme, el helado, las risas con los colegas, emborracharme, el voley o la bici) y nunca de los demás. Pero eso sólo me dura un rato. Luego me vuelvo a preguntar por qué sigo durmiendo sola.

Ahora mismo estoy muy triste, y me emborraché para no pensar y no comer y al final comí.

Y ahora mismo me encantaría no despertar mañana.
Sólo sigo adelante por mis padres y mi hermana. No sé si es triste o no.