Estoy de morros. Con el mundo, conmigo, con todos. Tengo hambre. Un hambre que puedo soportar.
Hoy sólo tenía ganas de estar sola, a solas con mis pensamientos. A solas porque no aguanto a nadie. No quiero que me miren, ni me toquen, ni me rocen, ni me piensen.
Quería que todos me dejaran tranquila.
Y he pensado muchas tonterías tal vez. He pensado sin parar. Ensimismada todo el día con mis chorradas y mis comederos de tarro sin sentido. Independientemente de mis tonterías, me he metido en un lío en el curro que tendré que solucionar mañana. Una putada increíble.
Pero volviendo a mis tonterías (como siempre evadiendo la realidad) me he cuestionado algunas cosas:
- yo, por qué quiero adelgazar?? le veo algún sentido a toda esta mierda??
y la respuesta está muy clara: yo no quiero adelgazar en el fondo. Es decir, sí quiero. Sí, quería. Para estar mejor. Para ponerme el bikini en verano sin meter barriga, para estar más a gusto conmigo misma. Pero ahora, lo pienso fríamente y digo, joder, si es que me imagino delgada y en bikini y en la playa y pienso: coño, para qué cojones quiero estar delgada?? no, en serio, para qué?? para quién??
para nada y para nadie.
Y es por mí?? qiero estar más delgada para estar más a gusto conmigo misma. Y me imagino, y pienso, y estoy más a gusto ahora que peso 51 que cuando pesaba 54?? Pues NO estoy más a gusto. Al revés. Estoy irritable, todo me da igual por momentos, estoy enfadada, estoy insoportable y encima tengo hambre casi siempre. Me compensa esta mierda??? Y NO LO TERMINO DE VER CLARO. Y si fuera por cabezonería, porque me propuse llegar y punto?? Esa sería una razón. Es algo que tengo que hacer en mi vida. Como una especie de reto.
Y también pienso que es como una deuda que le debo a la gente. Como si por estar delgada y todos me vieran tan estupenda, pudiera dejar de ser juzgada. Y todos me dieran su aprobación. Es especial, mi madre. Como si yo le debiera estar bien. (Una tontería pero es lo que pienso)
Está claro que esta mierda de reto no compensa nada. Porque aunque yo me siento bien en esta dinámica, adelgazar es guay y todo eso...Ahora estoy en la fase de: que adelgazar es guay?? anda, por favor.... es un mierdón!! tengo hambre siempre!! a todas horas, estoy cansada, me enfadan cosas que antes no, no disfruto como antes lo hacía, estoy restringida totalmente. Estoy menos alegre, menos enérgica y menos feliz.
Y a pesar de todo, sé que voy a seguir a régimen.
Imaginemos que lo dejara: volvería a comer de todo: dulces, chocolatinas, chuches, patatas fritas, pasteles, helados, salsas, snacks, comidas sin contar calorías, sin medir el aceite, tomate frito, espaguetis de día y de noche, palomitas....Todas las cosas que de vez en cuando apetecen y que ahora no como. Imaginemos que vuelvo a ponerme en 54. Que ya me vuelven a quedar bien todos los pantalones que ahora me quedan sueltos y que me qedan estrechos los que ahora me qedan bien. Y que se me duplica el michelín. Pero podría comer todo lo que qisiera. En verano, no estaría perfecta con el bikini, pero podría ponerme ciega de helados, batidos y cocktails....
Antes me sucedía que me aterraba esta idea. Ahora ya no. Si ahora mismo pesara de nuevo lo que al principio...No me sentaría tan mal, es decir, me sentaría mal, porque de todo el esfuerzo, verse otra vez con esos kilos, pues sienta mal...Pero en comparación, antes me deprimía, me ponía ansiosa y tenía pensamientos del estilo: eres una gorda asquerosa que no vales una mierda, y nadie te va a querer nunca.
Ahora...yo creo que diría, bueno, pues a comer se ha dicho. Gorda? puede...pero y qué?? a quién le importa eso?? a la gente que realmente me quiere no debería importarle y si les importara...pues el problema sería suyo, no mío. Y a mí....antes sí me importaba pero ahora....
Creo que la diferencia entre cuando la comida era un problema para mí, y ahora; es que antes yo quería adelgazar costara lo que costara y si engordaba, eso era una tragedia. Y ahora, yo quiero comer lo que me dé la gana, no me importa volver a engordar....pero no puedo dejar el régimen. Me lo impide "algo". Estoy a régimen y nada es una tragedia. Excepto mi estado de ánimo que está por los suelos.
Hay miles de tías en la calle que no tienen complejos. Que se visten, se pintan y se ponen sus escotes. Y se sacan partido. Gente que no está para nada delgada pero que llama mucho la atención, por su pelo, por su cara, por lo que sea. Y que se les ve bastante felices.
Yo creo que por mucho que adelgace, jamás seré como ellas. Da igual que pese 54, que 51 que 47. Nunca seré todo lo guapa que yo quiero ser. Por mucho que adelgace. Yo soy como soy.
Tenía un premio pensado en caso de alcanzar los 49 para marzo: unos zapatos y una falda que vi en una tienda...Ahora, pienso en los zapatos y en la falda y digo: ppppppppffffffffffff, que les den a los zapatos y a la falda. Estoy tan desanimada, tan falta de alegría, tan hecha una mierda...que no me consuela la ropa. Al contrario, lo veo superficial, lo veo absurdo. Y me siento así. Absurda.
PARA QUÉ quiero yo llevar una falda y unos zapatos estupendos?? PARA QUIÉN??
PARA NADA y PARA NADIE.
Así me siento hoy. Pero, a pesar de todo, sigo con la dieta de las narices y no sé porqué.