Pues mi primera sesión de quimio con taxol fue el viernes pasado y fue la primera de doce. Me quedan once.
Fue mucho más llevadero porque vino un amigo a acompañarme, esa noche durmió conmigo y al día siguiente estuvo conmigo durante las dos horas que duraba la quimio. Me ayudó a gestionar mis nervios y los de mi madre, que....pobre, no la culpo.
No sé si exista un gesto más bonito que acompañar a alguien cuando tiene miedo, para darle tu apoyo y transmitirle energía. Así me sentí yo ese día ... Parecía que podría vencer el tratamiento y ser lo suficientemente fuerte como para curarme en un sólo día. Fue mucho mejor de lo que me esperaba, por tanto. La cuestión es que estas quimios al ser semanales, las dosifican en tres. Hasta que no cumpla el tercero no se me caerá completamente el pelo y los efectos que sienta serán más suaves hasta que no se acumulen las sesiones.
Yo estoy enamorándome, qué queréis que os diga. No puedo evitar sentirme como Samantha en sexo en Nueva York, cuando el novio guapo y bueno la acompañaba a la quimio....
Todo esto es una putada, lo que me ha pasado, pero nada va a cambiar, me lo tome como me lo tome. Me imagino que a eso se referirán las enfermas de cáncer cuando dicen que hay que tener actitud. Que es casi una parte más del tratamiento. Pues ya está, mejor pasar la quimio medio embobada, atontada, medio enamorada y creyendo que todo va a ir bien. Porque es que da igual que piense lo contrario.
Decía que o no me curo y me muero o me curo y me muero. El final no va a cambiar.
Pero la vida desde luego es totalmente diferente para mí ahora. Nada me estresa, me da todo bastante igual y sólo quiero levantarme y estar contenta. Recibir mensajes, escribir, leer, hacerme la comida o el desayuno. Salir a dar un paseo. Que pronto venga a verme mi amigo, quedar con la gente del trabajo un ratito ...
Y dejar que pase el tiempo, a ser posible sin lamentos.
1 comentario:
Supongo que es curioso y muy irónico todo esto, que ante los problemas "de verdad" salga ese espíritu de nosotros. Yo me alegro y no me alegro, ya sabes.
La vida sencilla, cuando todas las chorradas desaparecen.
Un abrazo.
Publicar un comentario