Sé que no estaré tranquila hasta que pese 45 kilos. Sólo entonces, estaré segura de que no sobrepasaré los 47.
También sé que me llevará muchísimo tiempo poder pesar 45 kilos.
Y lo sé porque me cuesta trabajo evitar tener un agujero en el estómago y no llenarlo. Me fastidian los dolores de cabeza de hambre y me molesta restringirme.
Sin embargo, si a veces engullo como si no hubiera mañana y consigo no engordar; podré hacer lo mismo sea cual sea el peso en el que me encuentre.
Estoy contenta porque me voy de vacaciones y podré cuidarme más. Estoy segura. LA rutina está muy bien, y cocino sano; pero es contraproducente a veces, porque el aburrimiento me hace caer en el desorden.
Llevo una vida muy rígida, como todo el mundo que tiene que seguir unos horarios y que tiene obligaciones, y que encima se añaden obligaciones, deberes y restricciones. No es que yo sea un caso especial. Sin embargo, todo ese control a veces me supera y la comida se vuelve mi enemiga.
Por eso, agosto me va a ayudar. La gente dice que engorda en vacaciones. A mí eso no me va a pasar. Me lo prometo.
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