martes, 24 de julio de 2012

así sigo...

Sé que no estaré tranquila hasta que pese 45 kilos. Sólo entonces, estaré segura de que no sobrepasaré los 47.
También sé que me llevará muchísimo tiempo poder pesar 45 kilos.
Y lo sé porque me cuesta trabajo evitar tener un agujero en el estómago y no llenarlo. Me fastidian los dolores de cabeza de hambre y me molesta restringirme.

Sin embargo, si a veces engullo como si no hubiera mañana y consigo no engordar; podré hacer lo mismo sea cual sea el peso en el que me encuentre.

Estoy contenta porque me voy de vacaciones y podré cuidarme más. Estoy segura. LA rutina está muy bien, y cocino sano; pero es contraproducente a veces, porque el aburrimiento me hace caer en el desorden.

Llevo una vida muy rígida, como todo el mundo que tiene que seguir unos horarios y que tiene obligaciones, y que encima se añaden obligaciones, deberes y restricciones. No es que yo sea un caso especial. Sin embargo, todo ese control a veces me supera y la comida se vuelve mi enemiga.

Por eso, agosto me va a ayudar. La gente dice que engorda en vacaciones. A mí eso no me va a pasar. Me lo prometo.

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