sábado, 7 de mayo de 2011
Mi triste paciencia
Espero pacientemente poder bajar de peso. Entiendo que no es fácil.
Entiendo que todas las burradas que he hecho, las tenía que pagar de alguna manera.
Por eso, estoy tranquila. No tengo prisa. A ver, no quiero tardar un año en bajar a 50!!! pero me imagino que necesito un par de meses o tres.
Al menos, me he quitado de encima esta presión, y me da exactamente igual lo que piensen los demás: si estoy muy gorda, o muy flaca o muy normal. Si soy guapa, o fea; si me maquillo mucho o poco. Si visto bien o mal. Si me peino o no.
Pese lo que pese, no es importante. Sólo es un número. Al igual que la estatura. Sólo es un número. Pero voy a luchar para que ese número esté acorde con lo que quiero.
HOY me duele la cabeza. No es precisamente por no comer, porque he desayunado, he comido y he cenado.
Desayuno: leche desnatada con cereales.
Media mañana: 2 mandarinas
Comida: merluza con limón y verduras, guarnición de arroz blanco. 1 yogur.
Merienda: 2 yogures
Cena: Pescado con champiñones y zanahoria. 1 rebanada de pan. 1 yogur.
Estoy comiendo bien.
Tengo la cabeza como un bombo. NO sé qué me pasa. Igual estoy incubando algo. Ayer me dolía la garganta. No voy a salir.
Estoy un poco tristona, también. ME da miedo a veces estar lejos de mi casa. Aunque en el fondo, no quiero volver, y cuando estoy allí sólo pienso en volver aquí. Pero hay días, que siento mucha pena. Porque siento que tal vez mi sitio no es éste, sino donde está mi familia y la gente que me quiere de verdad, así pese 100, 200 ó 40 kilos.
A veces pienso, que me necesitan, y que es absurdo estar tan lejos. Y me emociono y se me saltan las lágrimas. También pienso que no estoy haciendo nada por mejorar la vida de nadie y que por eso me siento tan vacía y que por eso casi todo carece de sentido.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario