Pues no volví al psicólogo. Yo estaba convencida y ya tenía cita para la segunda sesión. Pero me llamó para posponerla. Confieso que lo primero que pensé fue: "Vale, hasta el loquero al que supuestamente le voy a pagar, pasa de mí". Sé que es una reacción totalmente fuera de lugar, pero lo pensé: Sí. Así que en esa semana, estuve meditando y decidí que lo mejor sería no ir. Cuando me llamó para decir una nueva fecha, yo reculé. Si no hubiera llamado para posponerla, estaría tratándome.
Le dije que estaba muy ocupada y que lo dejaba para el mes siguiente si tenía tiempo.
Así pasó.
A cambio, y ya sé que no es una solución que lo pueda sustituir, me he apuntado a un curso de pintura. I know, I know. Es un parche. Me sirve para no pensar, y para despejarme durante un tiempo.
Tengo sentimientos de insatisfacción. Pararme a pensar en quién soy, a dónde voy y para qué, me genera más frustración e insatisfacción aún.
No sé si realmente no sé qué quiero hacer con mi vida, o si es que no quiero saberlo porque me da miedo. Antes lo tenía más claro: quería ser delgada sobre todas las cosas, enamorarme, viajar, seguir trabajando, seguir aprendiendo....
Pero ahora, es que no sé qué quiero. O si lo sé, no hago nada para conseguirlo.
No sé en qué estoy fallando. Demasiada inactividad ó mucho cansancio.
Por las mañanas, me levanto sin fuerzas, desganada, desmotivada, y llego a trabajar arrastrándome.
Ahora al menos, pienso en el curso de pintura, y me ilusiono un poco.
1 comentario:
No confunda dispersamiento con tontería. Usted no está tonta, solo un poco descentrada.
Bueno. MUY descentrada.
Siempre suyo
Un completo gilipolla
Publicar un comentario