Bueno, mañana es jueves y tengo clases de pintura, así que no habrá problema.
Hoy he tenido hambre, pero estoy super bien del estómago. No me molesta ni me duele.
Estar a dieta, me sienta bien.
El viernes, iré a dar una vuelta, pero yo sola. Y durante el finde, no puedo salir a ninguna parte con gente, al menos no a comer o a cenar, ni a tapear, ni a nada. Porque este finde, me vuelve a tocar cura de zumo.
Hoy he estado hablando con una compañera que ha engordado 28 kilos. Me decía que empezó a engordar y sin parar. Además tiene un problema de metabolismo, y le cuesta adelgazar. Yo le he dicho que lo importante era estar saña y ser feliz.
Se ha reído.
Ella me cae super bien. Siempre anda riéndose y además te hace reír.
Luego, he estado con otra compañera que está asquerosamente delgada. De hecho, me han entrado ganas de decirle: TÍA! ESTÁS ASQUEROSA DE DELGADA!. Pero me ha parecido muy fuerte, y no lo he dicho en voz alta. Tiene un cabezón inmenso, y una cinturilla y unos bracitos que dan grima.
Se ha comido unas hojas de lechuga y algo de carne.
NO sé si tengo envidia de ella, puede ser. La veo prepotente, pija, tiquismiquis, pava, insufrible. (Puede que tenga envidia). Seguro que tiene algún trastorno de la conducta alimentaria. Pero es extraño, porque realmente está tan delgada, que está fea. No tiene nada, sólo se le ve el cabezón. Es como un chupa chups. Pero creo que tengo envidia de la forma en que ha podido llegar a adelgazarse.
Es una mierda muy grande esto del culto al cuerpo.
4 comentarios:
No sé, creo que hay gustos para todo.
Por ejemplo, una persona que normalmente está en un peso y está bien, igual adelgaza y para ella está estupendamente, y para lo demás no, porque aunque no esté delgadísima estaba mejor de la otra forma...
Aparte que no por estar delgada estás mejor, un cuerpo feo es feo, gordo o flaco.
Y una vez empiezas, es difícil parar.
Dices: ahora estoy bien, voy a mantenerme -y por miedo a engordar sigues comiendo poco. Y sigues adelgazando. Y sigues diciendo que así estás bien.
en el fondo es tan absurdo...que la felicidad de una persona dependa, en tan gran medida, de su peso...
Totalmente absurdo.
Pero no sé... hace ya mucho me di cuenta que de qué servía alimentarse para vivir si estar gorda me quitaba las ganas de vivir...
Sigo jugando con el equilibrio.
Es cierto. Comer normal, e incluso más de lo normal, nunca ha solucionado nada, más bien lo ha empeorado.
Mejor delgada que gorda.
Publicar un comentario