Hoy se acabó la alegría. Ya empiezo a no tener fuerzas, a dudar de todo, tengo hambre, tengo sueño, tengo ansiedad y no estoy nada contenta. Me veo horrorosa y tengo el pelo indomable.
Quería ir a comprar ropa, para planificar ese finde dichoso. Pero tengo remordimientos por todo lo que estoy gastando este mes. Entre unas cosas y otras, el dinero se va... que para eso está, para gastarlo, pero no puedo ser inconsciente.
Me acabo de comer un sandwich de atún, porque no podía más. No está tan mal. Ahora iré al gimnasio, pero no me voy a matar, evidentemente. Me meteré en una clase más relajadita.
Tengo ganas de que llegue este finde y hacer la cura del zumo de manzana. Ojalá pueda.
Mañana me tomaré una barrita de cereales en el desayuno, de comida otra vez el pescado con la verdura, algo de fruta, y por la noche...ya veremos.
No quería ponerme triste, pero comiendo así, es inevitable...
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