Cuando desaparecen las ganas de comer estoy contenta. Normalmente se debe a problemas de fuerza mayor, a estados de ánimo o sencillamente, son rachas.
Ahora mismo, no tengo necesidad de comer.
Sé que no estoy flaca.
Pero ahora mismo me da igual. Sólo quiero llegar a los 50 y mantenerme.
No sé por qué he cambiado de actitud. Me llama mucho la atención pesar 47 kilos, pero sé que eso no es posible. A no ser que mi etapa de "no tener necesidad de comer" dure muuucho tiempo. Y ya me conozco, y sé que no va a ser así.
En algún momento me dará hambre. Hambre real y duradera. Y comeré. Y comeré en condiciones. Y entonces me mantendré.
Si tengo que definir cómo me siento ahora, qué emoción siento, no sabría definirla bien. No es tristeza, tampoco alegría. Tampoco es sosiego. Yo diría que es una semiaceptación. Porque voy aceptando cómo vienen las cosas, mis circunstancias; me voy amoldando. Pero aún me cuesta aceptarme por completo a mí misma, y también a los demás.
3 comentarios:
Es tan jodidamente complicado encontrar un punto estable en el que no estar absolutamente enferma pero estar razonablemente contenta con tu cuerpo y con lo que comes... esa sensación de "orgullo" de conseguir lo que quieres a golpe de fuerza de voluntad y de control sobre tí misma...
Rrgrgrgrggggg, me encantaría recuperar eso.
pd: siempre he envidiado a las personas que las preocupaciones les quitan el hambre.
Hola guapa.
Ese estado de ánimo me suena bastante. En el que no estás ni bien ni mal, ni contenta ni triste. Simplemente estás, y punto.
Es mejor que te pongas esa meta, y cuando la logres, te plantees bajar más o quedarte. Porque a mi por lo menos me desespera ver todo lo que me queda por recorrer.
Aprovecha esta racha, pero luego no te pongas a comer mucho, porque lo subirás enseguida.
Besos y ánimos guapa
claro...ése es el tema. Yo no estoy "orgullosa". Pero tampoco "frustrada".
Digamos, que en este punto, tal vez me esté volviendo más realista.
Aunque aún no lo sé al 100%.
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