Ana no es mi amiga. Al menos yo no la considero como tal. Ni mucho menos Mia. Digamos que Mia era una opción que nunca en la vida consideré. Porque no soporto lo que conlleva.
No creo que dejar de comer sea algo que a mí personalmente me funcione. Además, de no llevarme a ninguna parte, ni siquiera a adelgazar. Es cierto que una parte de la población estamos sobrealimentados y la otra parte está hambrienta y desnutrida. Vivimos en un planeta de gordos y hambrientos. Pero no por eso vamos a convertirnos todos los "gordos" de repente en hambrientos. No creo que esa sea la solución. Pero sobre este tema, hablaré otro día...
Por un tiempo yo quise parecerme a una anoréxica, no en la enfermedad, que es algo muy serio, si no en el sentido estricto de la palabra: perder el apetito. Lo deseaba con todas mis fuerzas. Y no tener hambre nunca y alimentarme del aire y ser perfecta y controlar todo lo que sentía y que todo el mundo admirara mi fuerza de voluntad. "Mi "no" relación con la comida. Me empapé de revistas que daban dietas y consejos para adelgazar, ejercicios, seguía las páginas de internet con tips de Ana.
Y alguna vez conseguí bajar algunos kilos. Desesperar a la gente que estaba a mi alrededor y obsesionarme con modelos de belleza y medidas: estatura-peso. También conseguí varias anemias, dolores de cabeza, mal humor, y algunos desmayos. Es decir, que mi salud me dio varios toques.
Luego poco a poco, me olvidé de eso. De la obsesión. Aunque siempre he querido en el fondo llegar a tener mi avatar 47. Y esta vez, este año nuevo que llega, lo voy a intentar por última vez.
Pero sin obsesiones, sin dar la murga a nadie y de una manera sana y equilibrada.
Feliz año nuevo 2010
Feliz entrada de avatar nuevo!!!!
3 comentarios:
Intuía que eras diferente.
Verás, yo no camino por el mundo de Ana y Mía, porque mi mundo es otro. No concibo, en general, la ideología de tu lista de blogs; me parece un camino fácil para una tarea difícil, es decir, un timo.
He llegado a tu blog a través de tu comentario en la página de la Señorita Bor.bone, con la que me unía una relación especial hasta hace unos meses. Ella, por lo visto, sí se ha hecho amiga de esa a la que llaman Ana, por no llamarla enfermedad.
Tan sólo con haber leído tu primera entrada ya tenía intención de escribirte un comentario diciéndote que no sabes cuánto deseo que tu régimen no se vuelva enfermedad, pues, como digo, he sabido que eras diferente.
A priori me parece correcta la postura de cualquier mujer que piensa que con siete kilos menos estaría mejor, salvo que esos siete kilos menos puedan provocar daños mayores. Verás, como todo en esta vida, con el peso también hay que pensar, sopesar, valorar y comprobar si compensa, pero eso tú ya lo sabes.
El caso es que has dejado bastante claro lo que eres o, mejor dicho, lo que no eres. Pero aún así me queda una duda ¿cuánto mides?
Un saludo.
hola morgana, gracias por seguirme y haber hecho este comentario.
Tienes toda la razón, es peligroso dejarse llevar. Todo tiene un límite.
Yo mido 1.58. Si llego a los 47, no pienso bajar de ahí. Incluso puede que pare antes.
Gracias otra vez
Te sigo!!
Nere, no me des las gracias, todo tiene un por qué.
El problema de empezar una dieta no está en acabar en un ataud pesando 30 kilos; el problema está en hacerla relacionandola con esas páginas en las que dice "la comida es como el arte, sólo existe para ser admirada". Las personas que empiezan regímenes lo hacen porque tienen un problema de sobrepeso (sobren 2kg o 40), estas personas son vulnerables porque tienen un punto débil por donde pueden ser atacadas (esos 2kg o 40); de tal manera que, aunque parezca increíble, la visita a dos o tres páginas de esas características puede convertir tu objetivo de 48 en 39. Resumiendo, el problema no está en comer pollo a la plancha en lugar de empanado o patatas asadas en lugar de fritas; el problema es que te digan que ni pollo ni patatas porque lo que te sobra es medio cuerpo.
Personalmente, y se de lo que hablo, los trastornos de ese tipo llegan y se instalan en la cabeza sin llamar. No los vemos llegar porque entran por la noche cuando todos duermen, una mañana te despiertas y te ves como una vaca asquerosa o, como es mi caso, como una tabla de planchar.
Una vez que tienes a la enfermedad en tu sofá, lo mejor es sentarte con ella y charlar, si la ignoras pierdes tú.
Y no se porque te estoy echando esta charla a ti, si tú aparentemente no la necesitas.
Bueno guapa. Un besazo!
PD: yo mido 1.60 y peso 53 kg, siempre he dicho que no necesito adelgazar y es cierto; además nunca he querido, porque perder peso implica perder pecho y, como bien has intuído, no ando sobrada (85C).
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