miércoles, 14 de diciembre de 2011

nervios y dolor de estómago

48,6.

Estoy muy nerviosa.
Intranquila.
Debería estar contenta, pero para nada. Es curioso, eh?

Y anoche, escribí esto:

Tengo edad para tener una autoestima normal y para aceptar mi propio cuerpo.
No soy una adolescente. Ni una post adolescente.
Soy una mujer adulta que debería cuidar de sí misma.
Sólo me dedico a odiar dos sensaciones: el hambre y el hastío.

Nunca un equilibrio.

Escribí sobre mi fealdad:

Érase una vez, una mujer tan fea....pero tan, tan, tan, tan fea...que no podía salir a la calle. Su pelo era áspero como el estropajo al tacto. Su boca era fina, tan fina que el labio superior pasaba desapercibido. Tenía tantos pelos en el bigote y tan negros y fuertes como las cerdas de la escoba. Las imperfecciones, granos y manchas de su rostro lo ocupaban completamente, de manera que no podías distinguir una tonalidad de piel. Sus ojos: uno aquí y otro allí. Uno más alto y abierto, otro más bajo y pequeño. Tenía una nariz tan grande y tan ancha, tan invadida de puntos negros, que horrorizaba siquiera mirarla de reojo. Y sus cejas...ay, sus cejas. Eran dos matas de pelo desordenado en mitad de la frente.

jueves, 8 de diciembre de 2011

todo como siempre


Glug. Peso de hoy: 49,6 kgs.

No me siento especialmente triste. EStoy sólo algo jorobada. Con este tema y con otros: tengo la continua sensación de no hacer lo suficiente en cada uno de los aspectos de mi vida. Por mucho que lo piense, la única solución es hacer. Y darle vueltas no va a arreglar nada.

Tengo que dedicarme a lo que me tengo que dedicar, que es trabajar y mucho.

Sin embargo, me evado. Estoy cansada de leerme y es que siempre estoy igual.

En el trabajo, las cosas no van muy bien. Hay un clima enrarecido, se nota la crisis, los recortes acechan todo el tiempo y yo me siento en la cuerda floja. Cada vez más cerca de perder el equilibrio.

Quería contar lo de la compañera de trabajo que me observa. Es la misma que me dijo que no comiera cereales entre horas, porque eso engordaba muchísimo.

Pues hace un par de semanas, me invitó a tomar un café, junto al resto de gente. Yo le dije que no tomaba café. Y dijo delante de todos que yo era increíble!! que nunca tomaba café y encima estaba en restricción calórica continua!! Es decir, que se fija, y mucho en lo que como. Porque para sacar esa conclusión.... Yo me quedé muerta. Atónita. "Yo no estoy en restricción calórica continua", pensé. Bueno, joder, y a ti qué si lo estoy?? Qué más da?? y por eso soy increíble?? y qué pasa!!!!!!!! eso pensé.

Pero no dije nada. Al día siguiente ella llevó una ensalada para comer y le dije: "bueno, tú tampoco es que lleves una dieta hipercalórica..." Y me contestó: "Ya, pero es que yo soy mayor y además me sobran kilos".

ggggrrrrrrr.

Bah.

Bueno, y luego está el tema de la ropa. Odio que la gente haga comparaciones. Yo ya sé, lo he asumido, que sólo quiero ser la tía más delgada que haya en mi campo de acción. Más delgada dentro de los límites de la salubridad. PEro al menos delgada. No quiero ser normal tirando a delgadita. Joder, quiero verme y considerarme delgada. Quiero ser flaca, cojones.
Ayer, me fui a comprar un vestido para ponérmelo en estas fechas "dichosas" de la navidad... Pues se lo comenté a mi familia, y me dijeron que podía ser un regalo de reyes. Así que me acompañaron para comprarlo. Yo ya me lo había probado, y la talla S me quedaba grande. Pedí la XS. Pues que no se lo creían. ¿PERO LA XS?? Me decían. No será la M??? Será la M. Entonces es que engañas, no??

Me sentó fatal. Joder, es que vinieron hasta el probador a comprobar que aquello me qedaba bien.

Qué mal. No es que yo esté delgada como para una XS. Es que el modelo había venido grande. Y que en las tiendas del grupo inditex, yo creo que las tallas vienen ahora más grandes.

Pero me sentó fatal. Me reconfirma que la gente es falsa. Me dicen que estoy delgada, pero luego me comprarían una talla mediana. ¿qué delgadez es ésa, joder???

Voy a tener mucha paciencia, mucha. Porque este invierno, de verdad, no voy a seguir adelgazando, no voy a pensar en eso. Sólo en el mantenimiento. PEro de verdad, que mi venganza será terrible.

martes, 6 de diciembre de 2011

Objetivo NO conseguido. Pero, al menos, sigo estable



Estoy aquí, pero mi objetivo no se ha cumplido.

Sigo pesando 49,5. Estoy bien, pero bien asentada en este peso.
De todas formas, no voy a ponerme a restringirme más porque enseguida me da ansiedad y subo. He llegado a subir un kilo y plantarme de nuevo en 50,5.
Y ni hablar, que no.
Al principio, llegué a bajar a 48.9.

Pero no cuenta, no se mantiene.

Cuando como menos, enseguida me da un hambre voraz y si como más de la cuenta, inmediatamente me duele la barriga y me dan arcadas y siento angustia y digo: "joder, voy a engordar".

Por eso, si me restrinjo mucho, es contraproducente y como he dicho: después de los 48,9 subí hasta 50,5, aunque claro, enseguida lo he conseguido volver a bajar. Los 49 y pico es mi nuevo peso más bajo y que he logrado estabilizar durante más tiempo.

Por eso, no estoy tan descontenta. Normalmente los inviernos son fatales y suelo subir de peso.
Si este invierno logro pasarlo en torno a los 49, me voy a dar con un canto en los dientes.

Así que he llegado a una nueva conclusión: voy a tranquilizarme y a concentrarme en la estabilización de los 49 (por mi propio bien), y ya en primavera, sobre marzo o abril, empezaré a bajar de nuevo. Siempre en primavera-verano me es más fácil bajar por la presión que me produce el "destape" y la colocación del bikini...

Tengo varias anécdotas que contar, pero ya lo iré haciendo. A ver si me ponen internet pronto.
Son dos cosas las que quiero contar por ahora: tengo una compañera de trabajo que observa lo que como y también sobre mi actual estado de ánimo.

Echaba de menos estar por aquí.

sábado, 5 de noviembre de 2011

qué frío


Sigo igual.

Atravesé una pequeña crisis de llanto durante una semana, y "adelgacé" hasta 49 kilos otra vez. Pero ahora, vuelvo a estar en 49,5.

La semana pasada, tuve dos días horribles: tenía mucha hambre. Pero mucha. Y comí como "una cría de dinosaurio". Devoré chocolatinas, galletas, pan y queso.
No sé, no sé cómo logro mantenerme.

Bueno, es cierto que otros días no lo hago tan mal. He cogido la costumbre de cenar muy temprano y muy poco. Eso será lo que me libera. Eso y la calculadora mental: calorías y cantidades: Reduzca, reduzca, reduzca!!!

He llorado tanto, que no creo que tenga más lágrimas hasta el mes que viene. Tal vez el llanto me haya hecho mantenerme también... aishhh

Sin embargo, he comprobado que me sobran otros 5 kilos. Tengo que perder 5 kilos. No voy a agobiarme.
Primero 49. Luego 48. Y así. Poco a poco.

No tengo prisa. No hay fecha.

Pero eso sí, hasta que no pese 48 kilos, no voy a volver a escribir en el blog. Sé que es una estupidez, pero a mí me sirve para tomarme en serio esto. Porque necesito escribir. Me gusta hacerlo. Y quiero adelgazar.

Qué fea salgo en las fotos. Qué gorda...qué esperpéntica.

Además, con el frío que hace ahora, es imposible ponerse guapa. Yo alucino con la gente que va mona con sus vaqueritos ajustados y su chaquetita entallada. Sin un triste abrigo, sin un chaquetón...
Y yo, mientras tanto, buscando por mi casa el jersey de lana más gordo, los leotardos, el pantalón de pana, el abrigo, el pañuelo.... Mi pelo, con la lluvia tampoco me ayuda.
Tengo frío. Pero no es un síntoma de nada, a la vista está. Es sólo que nací así, soy intolerante al frío.

Lo dicho, hasta los 48.

martes, 25 de octubre de 2011

Destacar en algo, aunque sea.....

No es que no me apetezca escribir, todo lo contrario: me paso el día escribiendo.

Pero no tengo internet en casa y no puedo publicar ni comentar tan frecuentemente como me gustaría. Me lo tengo que volver a poner.

Estoy fatal de pelas. No estoy ahorrando nada y gasto muchísimo. No sé qué me pasa. YO antes no era así. Al menos, no tanto. Era capaz de ahorrar un poquito todos los meses y casi nunca iba mal a final de mes.

´Qué sé yo´

Parece que tengo agujeros en los bolsillos y en el bolso y en todas partes donde cae mi dinero.

Pero bueno, preocupaciones económicas aparte, estoy mal.

Joder, mal. Hoy pesaba 49,8.

Oscilo en este peso, vale? No sé cómo lo hago pero me estoy manteniendo.

Y digo que no sé cómo lo hago porque estoy comiendo fatal. A ver, como bien hasta la hora de la merienda, y a partir de ahí, me puede pasar de todo.

Lo bueno (o lo malo) es que si una tarde como chocolate, al día siguiente estoy compensando sin parar. Es decir, que me imagino que será por eso que me mantengo.

PEro llevo una dieta muy desequilibrada.

LO PEOR DE TODO ES QUE: me siento exactamente igual que cuando pesaba 54 ó 55 kilos.

Me siento gordísima. Siento que me vuelven a sobrar 5 kilos como mínimo.
Que tengo la cara como una hogaza de pan de pueblo, que tengo unas tetas y unos muslos enormes. Que tengo barriga. Que con estos brazos, le doy una torta a alguien y lo mato. Que tengo caderas, que soy un retaco y que NO SOY DELGADA.

Qué fracaso.

No paro de decirme a mí misma: "claro, porque las cosas cambiarán cuando peses 47!!!"
Sin embargo, no me pongo a ello seriamente. HE aprendido a comer para mantenerme.
Exactamente igual que cuando aprendí a estudiar para aprobar únicamente.

No creáis, por favor, que soy una gilipollas que distorsiona la realidad.
Porque la gente de mi entorno tampoco me ve delgada.
Una del trabajo me vio comiendo cereales a media mañana y me dijo que eso engordaba un cojón, y que no lo hiciera más, que era muy malo. Que tenían mucho azúcar. (Es una tía que no me conoce mucho, lo juro). Tiene cincuenta y pocos años.

También, otra compañera me comentó hace poco: "pues fíjate, si estás bien ahora, si te cuidaras un poquito...cómo estarías??"
Esto me dejo K.O. por completo. Esta chica sí me conoce más, y muchas veces me ha visto comer a mediodía. Lo dijo porque me llevé para comer una lata de champiñones y unos palitos de surimi.

Intento que estos comentarios no me afecten, porque la gente no puede saber que yo estoy super sensible con todo este tema, ni saben de mi obsesión, ni de mis dietas ni de mis sufrimientos. Sé que son comentarios que, sencillamente, surgen y se hacen sin pensar demasiado y la mayoría de las veces, sin maldad.

Pero, yo sé que no se trata de estar delgada, sino de tener un cuerpazo.
Y yo no lo tengo. Y nunca lo tendré así me quede tan delgada como quiera.
Nunca seré un pibón.

Me joroba, pues sí, me joroba no poder ser un pibón. Por qué?? Pues porque yo quiero serlo. Por qué?? Pues porque no tengo ninguna cualidad destacable.
Porque quiero ser "lo más" en algo.

Por eso, como ya he repetido anteriormente en este blog, quiero adelgazar.
Para ser "la más" delgada "de mi familia", "la más" delgada "de mi trabajo", "la más" delgada de mis amigas...."La más" de algo. Aunque sea.

lunes, 10 de octubre de 2011

Estoy confusa

....
.... Consentí ir al médico a hacerme los análisis de cada año.

Me midió y me pesó. Me dijo que pesaba 48 y que medía 1,60 m.

Al principio, me puse muy contenta. Especialmente por medir 1,60!!!
Luego pensé, qué dice este señor??? Cómo voy a crecer si ya no estoy en edad??
y también pensé: cómo voy a pesar 48 si estoy vestida y encima con vaqueros!!

Total, que al salir, comprobé con mi báscula que, en efecto, yo pesaba 50 kilos vestida. Total, que vaya engaño.

Lo del 1,60, me hace ilusión, me lo quedo...Pero sé que tampoco es verdad.

El resultado del análisis de sangre, tardará un poco. Pero vamos, no creo que me lleve ninguna sorpresa, tendré un poco de anemia, como siempre. Y espero que nada malo!! Por favor!!

Por lo demás, he pasado un fin de semana de mierda. Pero de mierda mía propia. De ésa en la que te autoatrapas y te sumerges. De ésa en la que nadas... Un sábado entre la cama, el llanto y la silla. Entre la televisión, el sofá y la vuelta al llanto.

No tengo remedio. El domingo pensé que era una asquerosa depresiva. (Atención al calificativo: asquerosa). Lo pasé igual que el sábado.

Y hoy, hoy que es lunes, me doy una tregua para no llorar más.
Ni estar triste.
Hasta nuevo aviso.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Orgullosa gilipollas estancada

Vale, la cosa está así:

Oscilo entre los 49 y los 50 kilos.
Esta mañana pesaba 49,5.
Pero otros días he estado oscilando bastante.
Cuando veo que me descuido y me acerco a los 50, me cuido, y cuando me cuido, me vuelvo a descuidar.

Pero los 50 kilos ya no me gustan, tengo que confesarlo.

Esta noche he soñado que me subía a una báscula de pie y pesaba 44 kilos.
Mi hermana estaba delante, y me decía: sólo 44?? Y yo decía: Cómo puede ser! si estoy hecha un trullo???

En fin, paranoias aparte.

En mi día a día, las cosas en el trabajo van regular. Los días se pasan muy lentos, y en cuanto entro por la puerta sólo quiero que llegue la hora de irme. Sencillamente, por no estar allí encerrada. Por salir.

Las comidas las hago bien, pero no lo suficiente. Por eso no adelgazo y me mantengo. Siempre como sano, y con esa excusa, sé que algún que otro capricho no va a hacer que suba. Pero eso tiene que acabarse.

Mi vida amorosa vuelve a estar calmada. Estoy abocada a historias rarunas, a desencuentros y a gilipollez invasiva. Pero no me quito culpa, sé que yo no estoy bien. Y creo que no estoy preparada para afrontar nada, ni siquiera soy capaz de cuidar de mí misma. O eso, o aún no me he enamorado de nadie. Aunque tampoco me apetece filosofar mucho sobre el amor y sus consecuencias. Que me den por saco.

Dicen que soy orgullosa. Y que no hago nada. No llamo, no mando mensajes, no digo lo que quiero. Si soy así, por algo será; algo me habrá enseñado la experiencia. O eso, o aún no me he enamorado de nadie. VALGA LA JODIDA REDUNDANCIA.