viernes, 30 de septiembre de 2011

Orgullosa gilipollas estancada

Vale, la cosa está así:

Oscilo entre los 49 y los 50 kilos.
Esta mañana pesaba 49,5.
Pero otros días he estado oscilando bastante.
Cuando veo que me descuido y me acerco a los 50, me cuido, y cuando me cuido, me vuelvo a descuidar.

Pero los 50 kilos ya no me gustan, tengo que confesarlo.

Esta noche he soñado que me subía a una báscula de pie y pesaba 44 kilos.
Mi hermana estaba delante, y me decía: sólo 44?? Y yo decía: Cómo puede ser! si estoy hecha un trullo???

En fin, paranoias aparte.

En mi día a día, las cosas en el trabajo van regular. Los días se pasan muy lentos, y en cuanto entro por la puerta sólo quiero que llegue la hora de irme. Sencillamente, por no estar allí encerrada. Por salir.

Las comidas las hago bien, pero no lo suficiente. Por eso no adelgazo y me mantengo. Siempre como sano, y con esa excusa, sé que algún que otro capricho no va a hacer que suba. Pero eso tiene que acabarse.

Mi vida amorosa vuelve a estar calmada. Estoy abocada a historias rarunas, a desencuentros y a gilipollez invasiva. Pero no me quito culpa, sé que yo no estoy bien. Y creo que no estoy preparada para afrontar nada, ni siquiera soy capaz de cuidar de mí misma. O eso, o aún no me he enamorado de nadie. Aunque tampoco me apetece filosofar mucho sobre el amor y sus consecuencias. Que me den por saco.

Dicen que soy orgullosa. Y que no hago nada. No llamo, no mando mensajes, no digo lo que quiero. Si soy así, por algo será; algo me habrá enseñado la experiencia. O eso, o aún no me he enamorado de nadie. VALGA LA JODIDA REDUNDANCIA.

2 comentarios:

Flaura Ponte dijo...

Mira tronca, dirán lo que quieras, pero más vale ser orgulloso. A menos que alguien realmente te importe y veas que puedes confiar en que la otra persona también cederá cuando "deba"...

Newrea dijo...

Sí señora, muy bien dicho. Eso pienso yo también.