
Ya estoy un poco mejor. NO enteramente super bien como para montar un fiestón, pero bien como para ir a dar un paseo o ir al teatro o al cine...o a ver monólogos....
Ayer me dio un ataque de risa, en un monólogo. No podía parar de reír. Hacía tanto que no lloraba de risa y que no podía parar de reír, que fue hasta trágico.
Me sentía como una de esas mujeres mayores y orondas que asisten de público a algún programa de televisión para marujas y empiezan a reírse sin ton ni son, emitiendo esos sonidos de: uuuuuuh, JAAJAAJAAJAJAJAJA, iiiuuuhhh, JAJAJAJAJa; porque el presentador de turno, se les ha acercado o les ha preguntado algo indiscreto o porque han hecho una gracia.
En fin. En cualquier caso, fue muy divertido tener un ataque de risa. Y contagiar a más gente al mismo tiempo. Aún lo recuerdo y me río. (jijijij)
Reflexionando un poquito acerca de lo mal que se pasa estando enferma...No hay para tanto en anunciar que he cogido nada más y nada menos que tres kilazos. (de ahí oronda, sí, oronda otra vez)
Si me paro a analizarlo fríamente, digo: joder, el esfuerzo de meses, tirado por la borda en 3 semanas. Sí.
Pero bueno, vuelvo a empezar. No voy a agobiarme. Volveré a lo de antes...No puedo dejar los hábitos saludables. Si como lo que me da la gana... recupero los kilos. Vamos, lo he comprobado estos días....
No voy a intentar llegar a 47. Nunca lo conseguiré.
A lo más que puedo aspirar es a los 50 y a mantenerme ahí. Y no es fácil.
Así que cambio la regleta.
Y si este verano, no puedo ni ponerme el bikini....pues me compraré un bañador. O un trikini, o directamente con un traje de baño de los años 20.
Además, tengo en mente un proyectillo para mi autoexpansión creativa. Es un curso que quiero hacer. Pero todavía está en ciernes, y no voy hacerme demasiadas ilusiones por si acaso sale mal. Continuará.


