Fuera hace mucho sol. Un día muy bonito. No hace frío. Se puede pasear, reír, comer; se puede disfrutar.
Pero yo sólo quiero que llueva. Quiero que llueva a mares, que caigan chuzos de punta. Y salir a la calle para limpiarme. Quiero que llueva en mi corazón. Quiero que la lluvia limpie el aire viciado. Quiero que la lluvia me quite el chicle que tengo pegado en el zapato, y me libere del fango que me ensucia hasta la cintura. Quiero que llueva.
Pero no llueve, y yo lloro. Pero las lágrimas no son suficientes.
Hay gente que dice que "esto también pasará". Otros dicen "ojalá todo lo malo de la vida fueran esas cosas".
Probablemente tengan razón en eso. Mientras tanto, yo pienso que me gustaría ser como tú. Perseguir tu comida por el pasillo con el hacha en la mano, hacerlo con gracia y sin preocupaciones; hablar con la gente como si te diera igual lo que pasa por sus cabezas, lo que hacen, sienten o dejan de sentir; hablar conmigo sin importarte; dar a los demás lo que necesitan, pero sólo cuando tú lo necesitas; conseguir ver una película entera sin pensar en que la persona que tienes a tu lado está viva; no responder ni hacer aprecio a todas y cada una de las llamadas de atención. Me gustaría no necesitar nada.
Y sé que no necesito nada. Pero aún sabiéndolo, me siento mal. Porque si no necesito nada, por qué os quedáis colgando del zapato?
No eres el único. Por eso quiero que llueva.
Quiero liberarme de toda esta mierda que no me deja caminar. Intento dejaros en una esquina, pero cada vez que paso por allí, os volvéis a quedar conmigo. Y otra vez a empezar.
Ojalá os disolviérais, ojalá os borrárais. Ojalá mi pensamiento se detuviera de una vez.
Quizás entonces me daría cuenta de que nada era real. Castillos en el aire, espejismos, malos sueños....
Que llueva, por favor.
3 comentarios:
Me encanta la lluvia. Sobretodo si he olvidado el paraguas en casa.
Siempre suyo
Un completo gilipollas
Pues aquí llueve de la ostia y a mi pelo le sienta fatal.
Me encanta la entrada, yo también quiero que llueva, aunque parece que el tiempo se niega a concederme ese deseo.
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